jueves 31 de enero de 2019 - 12:00 AM

“La corrupción es la principal causa de la pobreza”: expertos

La corrupción es uno de los males que pone en ‘jaque’ a las comunidades del país y hace que la inequidad aumente permanentemente. Las voces de los afectados buscan que el gobierno y los entes de control actúen con eficacia.
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Mendicidad, pobreza, desnutrición, delincuencia y falta de oportunidades para acceder a los servicios básicos son el común denominador de las comunidades más vulnerables del país, que sufren por la indiferencia del Estado.

Aunque muchas regiones, como Chocó, La Guajira y Cauca, han sido golpeadas por la violencia de décadas pasadas, otras son el reflejo de cómo la corrupción que azota a Colombia se convierte en el ‘cáncer’ que limita sus oportunidades de progreso.

Y aunque no es un hecho reciente, pues la crisis en estos territorios viene de años atrás, la situación actual ha empeorado, haciendo que la brecha social se amplíe dramáticamente.

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Es así como el panorama nacional hace ver que la corrupción está ganando el pulso en esta batalla, como se ve reflejado en el último informe del Índice de Percepción de Corrupción 2018 de Transparencia Internacional, según el cual Colombia descendió al puesto 99, entre 180 países. Lo que la ubica, además, como el segundo país más corrupto de Latinoamérica.

¿Cómo afecta a los más pobres?

Para Fabián Sanabria, sociólogo de la Universidad Nacional, la corrupción, especialmente la ‘de cuello blanco’, es uno de los principales factores que influyen en los índices de desigualdad.

“La Universidad Externado de Colombia hizo un estudio muy completo sobre los tipos de corrupción, entre los que está la pública, la privada, la sectorial y una que pasa de ‘agache’, pero que es el peor cáncer del país: la corrupción de cuello blanco que se instala en las puertas de lo público y lo privado y a veces es imposible de detectar a tiempo”.

Lo anterior, según explica Sanabria, es un mal planeado por personajes con una amplia formación académica, que hacen uso de mecanismos legales para ocultar todo tipo de actos inmorales que, con el paso del tiempo, causan un impacto negativo en las poblaciones más vulnerables, negando su acceso a mejores oportunidades e incluso a los servicios que suplen las necesidades básicas de su gente.

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“Todo lo hacen a través de ‘chanchullos’ que son justificados ante la ley y que difícilmente se enjuician. Y son estos actos los que hacen que esa brecha y esa desigualdad social crezca, porque desequilibran los poderes públicos”, explicó el sociólogo.

En tal sentido, la falta de un contrapeso en este tipo de situaciones hace que sean los ciudadanos de a pie los encargados de mitigar, en gran medida, el daño causado por la corrupción, ya sea con el pago de más impuestos o, en el peor de los casos, afrontando crisis humanitarias como la que ahora vive La Guajira.

“En un país como este, deberíamos tener cárcel perpetua para ladrones y corruptos. El Gobierno tiene una actitud hipócrita frente a la corrupción, porque tiene un conflicto de interéses. Hasta que eso no cambie, la desigualdad irá en aumento”, concluyó Sanabria.

Un Gobierno ciego

Odebretch, el ‘Cartel de la toga’, Hidroituango, Interbolsa, el ‘Carrusel de la contratación’ y el ‘Cartel del Sida’, son solo algunos de los escándalos de corrupción que más han marcado al país y de los cuales, muchos de sus responsables siguen libres.

Y es justamente ante la falta de justicia que los colombianos reclaman mayores acciones del Gobierno actual.

“El problema de la corrupción en Colombia no es solo ético, moral y legal, sino que es un problema político. Pero también tiene un impacto social enorme, en el país se pierden $50 billones al año por la corrupción, y eso tiene un efecto directo sobre las políticas sociales como la alimentación, salud pública y acceso a servicios. Cada peso que se pierde es un oportunidad que se le quita a las comunidades”, aseguró el senador del Partido Verde, Antonio Sanguino.

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Como efecto de las distintas clases de conductas corruptas, las poblaciones más vulnerables reciben el mayor impacto negativo, pues pierden su capacidad de competitividad y por ende sus posibilidades de desarrollo disminuyen.

“El Gobierno de Iván Duque debe tomar una actitud de compromiso serio. Este Gobierno le ha amarrado conejo a los siete mandatos de la Consulta Anticorrupción y se ha negado a investigar muchos hechos fraudulentos”, agregó el congresista Sanguino.

Para el senador, el descenso de Colombia en el Índice de Percepción de Corrupción es un fenómeno que, además de agrandar la brecha social, debilita la imagen del país en el ámbito mundial.

El rostro de los que sufren las consecuencias
La crisis humanitaria que enfrenta La Guajira, desde hace al menos tres años, por la falta de agua, es uno de los mejores ejemplos que tiene el país para dimensionar las consecuencias de la corrupción.
Una situación que con el paso de los años se hace más crítica y que obliga a su comunidad indígena a morir en medio del olvido.
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“Nuestra situación es realmente preocupante porque en La Guajira hay mucha necesidad. Uno de los principales problemas en las tribus Wayú es la falta de agua potable, nos cuesta encontrar agua en condiciones óptimas para el consumo. Las oportunidades de progreso son mínimas, las madres no tienen cómo comprar una lata de leche para los niños y hay mucha desnutrición. Los jóvenes no pueden estudiar y no hay trabajo para ellos”, relató un abogado y líder Wayú.
Según el líder, la corrupción los afecta de manera preocupante ya que los recursos no llegan hasta las comunidades más necesitadas.
“El Estado tiene el deber de protección con la comunidad indígena y acá no se ve eso. Al no llegar los recursos, aumenta la pobreza, la delincuencia y los niños tienen que recurrir a la mendicidad. Si seguimos así, las comunidades indígenas estamos en riesgo de desaparecer. Le pedimos al Gobierno que mire hacia nuestro territorio y que nos ayude”, concluyó el líder que prefirió reservar su identidad.
¿Transparente o turbio?
Si bien son muchas las quejas que diferentes sectores expresan sobre la actitud del Gobierno de Iván Duque frente a los gigantescos hechos de corrupción, el Secretario de Transparencia de la Presidencia de la República, Andrés José Rugeles, reconoció que es precisamente “la corrupción la que permitió que la desigualdad social en Colombia creciera”.
Es por ello que se comprometió a la formulación de un nuevo documento Conpes que marcará la política pública en materia de transparencia y lucha contra la corrupción, por lo que “el Estado exigirá a todos los contratistas transparencia, levantamiento de la reserva y del velo corporativo”.
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