domingo 04 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Derrumban estatuas: ¿protestas contra la historia?

Expertos dicen que con tumbar las estatuas no se va a cambiar la historia porque hay que aprenderla para no repetirla. Según ellos, no se puede ir arrasando con todo lo que huela a historia y sea contradictorio.

El derribamiento de la estatua de Sebastián de Belalcázar y la del Soldado son hechos que han enmarcado las protestas de las últimas semanas en Colombia.

Y aunque en el país no se tienen registros de este tipo de acontecimientos, en el mundo se han venido presentando estas manifestaciones, como el derribamiento de la estatua del esclavista Edward Colston en medio de las protestas contra el racismo tras el asesinato de George Floyd en Estados Unidos.

En el país el episodio de los ataques contra la estatua de Sebastián de Belalcázar, fundador de varias ciudades, se dio en medio de una protesta de los indígenas de las comunidades Misak, Pijao y Nasa del Cauca, por la falta de garantías del Estado por los asesinato de sus líderes.

En su momento, la presidenta del Mais, Martha Peralta, en Twitter, escribió “la caída de la estatua en Popayán fue una acción política, porque quienes la derribaron no se sentían representados. De Belalcázar fue un genocida que masacró a los pueblos que conquistó”.

Y una semana después de que las comunidades indígenas derribaran la estatua de Belalcázar, en Palmira, se presentó un hecho similar, pues apareció desplomado el monumento al Soldado, al parecer en rechazo por el asesinato de Juliana Giraldo Díaz, la mujer que murió a manos de un soldado en zona rural del Cauca.

Replanteamiento o repudio de la historia

Según los expertos, el derribamiento de esculturas tanto en el mundo como ahora en Colombia se da en parte porque es un movimiento que viene de otros países y también porque estamos en una época de replanteamientos.

De acuerdo con el historiador Emilio Arenas, la historia oficial ya se mira desde otra óptica y da la casualidad que a veces las estatuas representan o son la apología de un poder que en determinado momento dominaron y que en este momento está en crisis.

Respecto a lo que ocurrió en Popayán, precisa Arenas, Belalcázar es el fundador de varias ciudades, pero para la memoria de los indígenas, él fue un invasor que los despojó de sus tierras y acabó con su cultura.

Esto deja al descubierto una discusión y el contenido político que haya es el que va a aflorar la nueva verdad. Entonces, ¿cuál es el violento, el que tumba la estatua que representa un origen que los reprimió, el origen histórico de su problema o el Estado que no ha brindado las garantías?

En esta misma línea, Camilo Villamizar Hernández, politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, máster en Cultura de Paz y conflictos y candidato a doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Granada, considera que los lugares de memoria comprenden museos, archivos, monumentos, parques y espacios donde se cometieron estos crímenes, entre muchos otros.

No obstante, dado que la memoria histórica es un escenario de “disputas, conflictos y lucha”, en los últimos años las acciones de memoria respecto a estos espacios han sido diversas: la destrucción de monumentos concebidos como apología a la violencia o a los victimarios; contra memoriales erigidos para dar otra versión de la historia; y contra monumentos que pretenden ser expresiones alternativas y resultados de construcciones y apropiaciones sociales.

Dos caras

Con tumbar las estatuas no vamos a cambiar la historia porque resulta que la historia no hay que cambiarla, sino que hay que aprenderla para no repetirla. Con esta reflexión, Gerardo Martínez, analista político, asegura que “las estatuas lo que permiten es una forma de poder contar la historia”.

Entonces, precisa Martínez, si existen textos que cuentan la historia desde el punto de vista del vencedor, lo que se puede es contarla desde el vencido, es decir, desde la óptica del indigenista, de los negros esclavizados y los criollos que se revelaron.

De esta forma, así vemos que no todo es malo, porque muchas cosas como el idioma y una serie de actividades que hoy llamamos cultura se verían como un avance.

Memoria histórica en Colombia

Villamizar Hernández, precisa “en nuestro país la Red Colombiana de Lugares para la Memoria (RCLM)) reúne 30 iniciativas de memoria y solo uno de ellos se encuentra en Santander: La Casa de la Memoria y los Derechos Humanos de las Mujeres de la Organización Femenina Popular en Barrancabermeja. Mientras el CNMH ha apoyado 120 iniciativas de memoria a nivel nacional pero muchas de ellas no constituyen lugares de memoria como la Clásica Ciclística Ludwing Sandoval en San Vicente de Chucurí en homenaje a esta y otras víctimas de desaparición forzada en el municipio.

En julio de 2020, La Casa de las Mujeres de la OFP cumplió un año y para ello, entre otros actos, trasmitió de manera virtual la obra “Las Magdalenas, las mujeres y el río” una conmovedora y bella puesta en escena de la relación de las mujeres víctimas y el río.

Además, en 2017, el Ejército construyó una Casa de la Memoria Histórica en San Vicente de Chucurí; que si bien ha sido un espacio al servicio de las víctimas su guión museográfico solo se centra en los crímenes de las guerrillas y no en los de paramilitares ni en agentes del Estado.

Sitios de Memoria en Bucaramanga

Para el caso de Bucaramanga, manifiesta Villamizar Hernández, algunos de ellos son el Archivo Oral de Memoria de las Víctimas de la UIS; la escultura a las víctimas de la masacre de 19 comerciantes en 1987 tras orden de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que permaneció “capturada” algunos años en la Quinta Brigada del Ejército en Bucaramanga y oculta bajo plástico en el Parque de los Niños hasta su instalación en el año 2013. Otro memorial es el Barrio Toledo Plata y el busto que le hace homenaje a este médico asesinado en 1984 mientras participaba del proceso de paz entre el gobierno y el M-19.

Lugares de Memoria en América

Y, finalmente, en América también hay presencia de importantes memoriales desde el Museo del Legado y Memorial Nacional por la Paz y la Justicia que hace homenaje desde las víctimas de la esclavitud hasta la segregación racial en Montgomery en Alabama, Estados Unidos; pasando por el Santuario de los Caídos en la comunidad del Triunfo en Guatemala; hasta numerosos lugares de memoria en Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay frente a los desaparecidos de las dictadura en el Cono Sur. La red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (RESLAC) cuenta con 44 lugares de 12 países.

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Nelly Vecino Pico

Periodista de Vanguardia desde el 2001. Egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo de la página Nacional. Nominada al premio Luis Enrique Figueroa.

@nellyvecino

nvecino@vanguardia.com

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