lunes 27 de enero de 2020 - 8:38 AM

“No hay una varita mágica para resolver la corrupción”

Andrés Hernández Montes, director de Transparencia por Colombia, le contó a Vanguardia las razones por las que el país se encuentra en el puesto 96 en el índice de percepción de corrupción y qué medidas se pueden implementar para erradicar este fenómeno.
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La semana pasada, en su más reciente publicación sobre el índice de percepción en corrupción, el portal web U.S News posicionó a Colombia como el país más corrupto del mundo. Ese deshonroso lugar produjo que múltiples sectores y la ciudadanía en general se manifestaran al respecto.

Sin embargo, para Transparencia Internacional, organización que este jueves publicó su más reciente índice anual sobre percepción de corrupción, Colombia no es el país más corrupto y está muy alejado de la posición que le dio el portal estadounidense. No obstante, sí enfatizó en que hay mucho trabajo que hacer para mejorar frente a este tema.

Es por eso que Vanguardia decidió hablar con Andrés Hernández Montes, director de Transparencia por Colombia, quien le contó a este medio sobre la realización del estudio, cómo se llevó a cabo y las medidas que debería tomar el país para frenar el fenómeno de la corrupción.

$!“No hay una varita mágica para resolver la corrupción”

¿Cómo se llevó a cabo este estudio?

La percepción se trata de un instrumento que recoge la opinión, en este caso particular, cualificada de analistas, académicos, e inversionistas nacionales e internacionales, a los cuales se les pregunta qué tanta incidencia está teniendo la corrupción en el sector público y esa pregunta general se recoge a través de ocho fuentes distintas.

Lo que se hace es preguntarle a quienes están dando su opinión, aspectos relacionados con la existencia de sobornos en trámites de negocios, desviación de recursos públicos en el ámbito ejecutivo, qué tan efectiva es la sanción a casos de corrupción, incidencia de corrupción política, en fin, hay un menú amplio de preguntas según cada una de esas fuentes que se utiliza para construir este índice. Luego, lo que hace Transparencia Internacional es usar esas respuestas para elaborar una escala de 0 a 100, siendo 0 percibido como un país altamente corrupto y 100 un país percibido como completamente limpio.

¿Cuáles son los principales factores que inciden en que exista la percepción de que Colombia es un país corrupto?

Uno podría resumir o identificar cuatro cosas muy importantes. La primera tiene que ver con la incidencia y la existencia que todavía tiene el soborno u otro tipo de irregularidades en la relación entre ciudadanos y empresarios con entidades públicas. La segunda tiene que ver con la ausencia efectiva de sanciones a situaciones de abuso de poder y desviación de recursos públicos. Si vemos el acumulado de lo que tenemos desde hace unos años en términos de grandes casos de corrupción, hay algunos que han avanzado en procesos de investigación, pero surgen con relativa frecuencia escándalos de malversación, o lo que estamos viendo en tiempos recientes alrededor del Ejército, la justicia o temas de salud e infraestructura. La tercera es la incidencia de la corrupción en la política alrededor de temas asociados a prestación desde intereses particulares políticos en los temas públicos. Habría un cuarto elemento a partir de comparar este indicador con otras fuentes, con otros estudios, identificamos que hay elementos como la participación efectiva en procesos de consulta con ciudadanía, que pareciera tener una relación con que un país tenga una buena puntuación o no. Por ejemplo, aquellos países donde hay procesos más efectivos de consulta, que son más amplios, más transparentes, la calificación media está al rededor de 61 puntos, mientras que aquellos países donde esos procesos de consulta son reducidos o no existen, las calificaciones son de 32, un puntaje más cercano al de Colombia.

En comparación al año anterior, Colombia bajó tres puestos ¿Es significativa esa mejoría?, ¿se ha esforzado el Gobierno para mejorar esa percepción?

En la variación de los puestos que tuvimos, digamos que sí hay una mejoría en términos de ranking, pero estadísticamente no es una variación tan significativa. Claro, el puesto es importante, pero no hay que desconocer que hay que seguir haciendo esfuerzos, no solamente institucionales y normativos, sino también en la implementación de normas o regulaciones que ya tenemos para que estos cambios sean más efectivos. Es decir, el mensaje no es que “hemos hecho mucho y la percepción no cambia”, el mensaje es que “tenemos que seguir haciendo más cosas de manera más concretas, más efectivas, más focalizadas”.

Según su análisis y su criterio, ¿qué nos falta?, ¿cuál es la clave para mejorar?

Cuando hacemos un análisis, vemos que hay unos temas bien importantes. Por ejemplo, alrededor de la separación de poderes, el respeto a la libertad de expresión, y este año estamos destacando la transparencia en el sistema de financiamiento de campañas y partidos. Esto último es bien importante porque, haciendo un análisis de esfuerzos de ranking, aquellos países en donde hay una implementación mucho más efectiva de medidas alrededor de financiamiento de campañas, tienen una puntuación media de 70, mientras que aquellos países en donde este es un tema de implementación o regulación, tienen un puntaje de 34 o 35 en promedio, que es una calificación cercana a la que presenta Colombia, entonces esto nos da pistas por donde debemos avanzar.

Es muy importante reconocer además, que en el marco de la conversación nacional que ha propuesto el presidente Iván Duque al país, en concreto en la mesa de transparencia y lucha contra la corrupción, múltiples voces hemos indicado la necesidad de reactivar la discusión de fondo alrededor de una reforma política con la que podamos avanzar y ver esa realidad ahora que no estamos en un momento de campaña y que ojalá pudiera avanzar en ciertas medidas concretas para las próximas elecciones.

¿Esa es la diferencia entre Colombia, Uruguay y Canadá, que son los mejores ubicados en América?

No hay un solo factor que explique que un país esté mejor que otro, no hay una varita mágica para resolver el problema de la corrupción. Siempre hemos planteado que esto tiene que ver con un punto de medidas de carácter institucional como normativo, en muchos casos, también en prácticas cotidianas del ciudadano y empresarios. Tiene que ver con un sistema judicial mucho más efectivo al momento de sancionar casos de corrupción, entonces, hay esa serie de variables que pueden estar jugando a favor o en contra de un país. Lo que es cierto es que Colombia, en varios de estos elementos, todavía nos falta trabajo por hacer. Cuando vemos, por ejemplo, otros países que están avanzando en medidas de protección a denunciantes, donde hay unas condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión y la libertad de prensa mucho más positivos, son países donde también hay unas puntuaciones más efectivas en materia de percepción.

Entonces la tarea no recae solo en el Estado ¿cómo pueden contribuir también los ciudadanos y empresarios?

Es muy importante que desde la ciudadanía seamos conscientes de buscar, en medio de todo este momento porque el atraviesa el país, el fortalecimiento de las instituciones más que su debilitamiento. Esto suena un poco conceptual teórico, pero creo que es importante seguir apostando al respeto de la institucionalidad democrática y que la sigamos fortaleciendo. En ese contexto, el rol de la ciudadanía es muy importante, creo que esto se trata de un problema de corresponsabilidad, es decir, no es un tema exclusivo en el cual el estado tenga 100% la respuesta. En muchos casos, se ha reconocido que se necesita el concurso de actores privados, de ciudadanos, academia, medios, etc., para poder tener estrategias efectivas en la lucha contra la corrupción. En medio de esto, el rol ciudadano está, por un lado, en no alimentar redes de corrupción. Muchas veces pensamos que un pago irregular, un soborno que no se considera significativo, no le hace daño a nadie, cuando en realidad lo que estamos viendo es que, en muchos casos, eso hace parte de redes más amplias de corrupción. Otro tema que nos parece muy importante también es la denuncia de acciones irregulares, que tengamos conocimiento. Sabemos que en el país las condiciones para la denuncia siguen siendo complejas, en muchos casos se presentan riesgos de seguridad, falta de garantías de protección a quienes denuncian, entonces necesitamos que al mismo tiempo que avanzamos con una denuncia responsable, e estado avance en mecanismos de protección a denunciante. Un tercer tema es que, como ciudadanos, nos interesemos por cómo se están ejecutando recursos públicos en aquellos temas que son de particular interés para nosotros.

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