La selección masculina se coronó en el Torneo Federado Interligas tras vencer a Guaviare en la final. Su entrenador asegura que el título se construyó sobre la unión del grupo.

Publicado por: Danilo Cárdenas
“Un equipo lleno de egoísmo nunca va a quedar campeón”. La frase es de Miguel Aguilera, entrenador principal de la Selección Santander de baloncesto masculino Sub 15, y resume el aprendizaje que dejó a sus jugadores el título del Torneo Federado Interligas, la competencia más importante de la categoría en Colombia.
El logro no nació en la cancha, sino en el camerino. Según Aguilera, el equipo llegó al torneo fracturado: los jugadores estaban separados, no confiaban entre ellos y predominaba el juego individual. “Había mucho egoísmo, y sin arreglar eso no íbamos a ganar”, reconoció el técnico, para quien la confianza entre compañeros y con el cuerpo técnico es la base de cualquier equipo campeón.
Superar esa barrera fue, en sus palabras, lo que convirtió a un grupo de talentos sueltos en el mejor equipo del país en su categoría.
Un campeonato que se ganó a pulso
El Federado Interligas sub 15 masculino se disputó entre el 21 y el 29 de septiembre en Medellín. A diferencia de los torneos de clubes, en esta competencia se enfrentan las selecciones de las ligas departamentales, lo que la convierte en la vitrina de los mejores jugadores de cada región.
Santander afrontó siete partidos en la fase de grupos y solo cayó en uno, frente al anfitrión Antioquia. Ese tropiezo no le impidió avanzar a la fase final, donde el nivel de exigencia subió.
La prueba más dura llegó en cuartos de final ante Bogotá. Los santandereanos dominaban el partido con nueve puntos de ventaja, pero el rival reaccionó y empató en apenas dos minutos para forzar el tiempo extra. En el alargue, el panorama se complicó aún más: Bogotá se puso adelante en el marcador. Fue entonces cuando el equipo, según Aguilera, demostró la fortaleza mental que había construido durante el torneo y remontó en los minutos finales para sellar su paso a semifinales.
En la antesala de la final, Santander superó a Cundinamarca. Y en el partido por el título venció a Guaviare para consagrarse campeón nacional.
Publicidad
Defensa, velocidad y juego colectivo
El técnico describe a su selección como un equipo que empieza a ganar sin el balón. Su principal arma es una defensa intensa que presiona en toda la cancha y obliga al rival a jugar incómodo desde su propio campo.
Cuando recupera la pelota, el equipo se transforma. Aguilera destaca su rapidez en las salidas de contraataque, pero también la inteligencia de sus jugadores para asociarse y moverse el balón con precisión.
Esa mezcla le da una versatilidad que, según el entrenador, fue determinante en el torneo: la selección puede imponer condiciones desde la defensa, correr la cancha a alta velocidad o bajar el ritmo y resolver en el juego posicional del cinco contra cinco.
Campeones sin patrocinio
Detrás de la copa hay una realidad que se repite en buena parte del deporte formativo de la región: los recursos no llegan de las instituciones, sino del bolsillo de las familias.
De acuerdo con Aguilera, la selección no contó con patrocinio de entidades públicas para asistir al torneo. Eso significa que los gastos de una competencia de más de una semana fuera del departamento, como el transporte, el hospedaje y la alimentación de los jugadores, quedan en manos de los padres de familia.
















