Durante 30 años, Eddy Martínez Córdoba ha convertido su pasión por el baloncesto en una historia de disciplina, confianza y amor por las canchas de Bucaramanga.

En las canchas hay partidos que duran una hora, pero también historias que llevan décadas jugándose. Una de ellas tiene nombre propio: Eddy Martínez Córdoba. Desde hace 30 años, esta mujer ha dedicado buena parte de su vida a organizar torneos de baloncesto en Bucaramanga, una labor que comenzó a partir de su propia experiencia como jugadora y que hoy continúa reuniendo a deportistas de distintas edades y categorías.
Su relación con la pelota naranja comenzó desde el colegio, cuando jugaba baloncesto. Más adelante, una relación cercana con alguien involucrado en las organizaciones deportivas le permitió conocer de cerca ese mundo. Poco a poco se fue empapando de la dinámica de los torneos y decidió emprender por sus propios medios el camino de la organización.
Tres décadas detrás de los torneos
Lo que comenzó como una iniciativa personal terminó convirtiéndose en una actividad que los mismos deportistas esperan. Eddy organiza siete categorías cada año, tres veces al año, y buena parte de esas competencias surgen por solicitud de los propios jugadores.
“Solicitud de los mismos deportistas, pues soy conocida por mi seriedad y cumplimiento”, cuenta sobre una de las razones por las que los equipos continúan confiando en su trabajo.

Actualmente, los torneos que organiza se realizan en el parque de los Niños, cancha Álvarez, y en la Corporación ESSA, “La chispa”.
Su trabajo reúne diferentes generaciones. Maneja las categorías que llaman maxis, mayores de 40, 45, 50, 55 y 60 años. También organiza torneos libres y torneos de ascenso femenino y masculino.
En promedio, cada torneo cuenta con ocho equipos, mientras que cada conjunto tiene entre ocho a 10 jugadoras y jugadores.
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La confianza se gana dentro y fuera de la cancha
Para Eddy, comenzar a organizar torneos desde cero requiere algo más que conocer el deporte. Antes que nada, considera fundamental construir una reputación basada en la confianza.
“Para iniciar desde cero primero que todo hay que darse conocer como persona, como jugadora. Si ya te conocen que eres una persona correcta seria e imparcial vas logrando que la gente cada día se sume más a tus proyectos”, explica.

Esa confianza ha sido uno de los pilares de sus 30 años de trabajo. Con el paso del tiempo, sus torneos han contado con la participación de equipos de gran reconocimiento.
Eddy destaca la presencia de la selección Santander y de clubes representativos en varias categorías a nivel nacional, como escuela Comuneros, la escuela Iván Olivares, la escuela Saltamontes y la escuela Bucaneros, además de muchos más.
Una organización sin ánimo de lucro
Los torneos que organiza Eddy funcionan con los aportes de los propios participantes. Cada equipo y cada jugador paga el valor que corresponde a su cuota de arbitraje y de inscripción.
La organización, sin embargo, no tiene ánimo de lucro.
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“Lo que organizó es sin ánimo de lucro”, explica Eddy. El dinero correspondiente al arbitraje se utiliza para pagar el juzgamiento a los árbitros, mientras que las inscripciones se destinan en su totalidad a las premiaciones.
Se premia al primero, segundo, tercero y cuarto puesto, además de reconocer a la mejor jugadora o jugador del torneo. De las inscripciones únicamente se descuenta la parte logística, como la premiación o la hidratación.
El clima, el rival que no depende de un marcador
Después de tantos años, Eddy conoce de sobra las dificultades que implica organizar competencias en escenarios al aire libre. Hay una que, pese a toda la experiencia acumulada, sigue siendo difícil de controlar.
“La mayor dificultad es el clima porque trabajamos en canchas abiertas”, señala.
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A pesar de ello, las condiciones meteorológicas no han logrado apagar una actividad que lleva tres décadas reuniendo a deportistas, familias y comunidades alrededor de las canchas.
Cuando el baloncesto se convierte en un estilo de vida
Para Eddy, organizar torneos dejó de ser simplemente una actividad deportiva. Después de tantos años, encontró en el baloncesto una forma de vida y una herramienta para generar espacios de encuentro.
“Después de tantos años puedo decir que esto es un estilo de vida donde todo jugadora o jugador aprende a valorar los espacios el deporte y el compartir este grato amor o relación con la pelota naranja”, afirma.
Y ese impacto se ve alrededor de cada cancha. Padres con sus hijos, adolescentes, adultos mayores y deportistas de diferentes generaciones hacen parte de un mismo escenario.
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El movimiento incluso se extiende a quienes encuentran en estos espacios una oportunidad para trabajar. La venta de agua, refrescos y paquetes de comida, los restaurantes y los parqueaderos también hacen parte de la dinámica que generan los torneos.
Para Eddy, una cancha ocupada por el deporte representa mucho más que un escenario para jugar.
“Definitivamente una cancha sin deporte es una cancha expuesta para que el ocio, el consumo y lo que no se debe permitir ingrese a los sitios deportivos”.
Un mensaje para los barrios
La historia de Eddy también es un llamado a las comunidades para que mantengan abiertas las puertas de sus escenarios deportivos y permitan que las canchas sean puntos de encuentro para todas las generaciones.

“Toda comunidad o todo barrio debe estar con las puertas abiertas a todos los torneos porque el deporte es lo que necesita hoy en día el adolescente, el niño, el adulto mayor. Necesitamos el deporte porque así liberamos o sacamos de nuestro medio tanta drogadicción, tantos problemas mentales, tanto ocio”, afirma.
Después de 30 años, Eddy Martínez Córdoba continúa haciendo lo que comenzó casi de manera natural: abrir espacios para que la pelota naranja siga botando, que los equipos se encuentren y que las canchas permanezcan llenas de vida.
Su historia, incluida en el especial de Barriadas por los 107 años de Vanguardia, es también un reconocimiento a esas personas que, desde los barrios y los escenarios deportivos, trabajan durante años para mantener vivo el deporte.
Y para Eddy, todo se resume en una convicción: “el deporte siempre será la solución positiva para el ser humano”.

















