América de Cali y Deportivo Cali igualaron 1-1 en un emotivo encuentro de la fecha 16 de la Liga BetPlay que sirvió como homenaje para Freddy Rincón, un histórico del balompié colombiano.

Publicado por: El País
El fútbol está lleno de casualidades, pero algunas van más allá, ratificando por qué este es el deporte más hermoso del mundo.
Freddy Rincón, un ícono del fútbol colombiano y, sobre todo, caleño, falleció el pasado miércoles 13 de abril en horas de la noche luego de un trágico accidente, y el sábado se realizó su sepelio y entierro, que convocó a una gran cantidad de hinchas.
Solo faltaba un homenaje posible. Y precisamente ese fue el que se dio anoche en el estadio Pascual Guerrero, donde se disputó un aguerrido y emotivo clásico vallecaucano entre América y Deportivo Cali.
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La historia de Freddy Eusebio, como todos saben, fue mucho más roja que verde. Con una camiseta de ese color le marcó el eterno gol a los alemanes en el Mundial de Italia 90, y con la casaca escarlata enfundada, vivió tardes y noches memorables con el América, con el que tuvo la fortuna de levantar dos títulos de Liga.
Sin embargo, siempre hubo un rincón para el verde. En algunas ocasiones, el ‘Coloso’ explicó que el equipo de sus amores en la infancia fue el Cali, pero por cosas del destino nunca pudo vestirse con esos colores.
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Por eso, el hecho de que el clásico estuviera programado para disputarse, fue un guiño del cielo y del balón para el eterno exfutbolista, que fue recordado durante todo el partido con cánticos emotivos por parte de la hinchada.
“Ole, ole, ole, ole, Freddy, Freddy”, cantó el estadio durante la antesala del juego, mientras los jugadores verdes y rojos se unían en los actos protocolarios en un mismo color: el amarillo de la Selección Colombia y del ‘Coloso’.
En oriental, decenas de globitos blancos cayeron sobre el césped, y en la cancha, Adrián Ramos, la gran figura de los ‘Diablos’, jugó con el dorsal número 14 (el número de Freddy en el América) y el apellido Rincón en la espalda.
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Antes del inicio del juego, se pidió un minuto de silencio para recordar al eterno volante, y el público, con unanimidad, decidió aplaudir, porque ese es quizá uno de los mayores recuerdos que quedarán de Rincón, ese de las palmas de las manos de miles de personas chocando cada que una de sus corridas terminaban en un pase de gol o al fondo de la red.
El clásico vallecaucano, sin embargo, no fue tan vistoso como el fútbol del mediocampista nacido en Buenaventura.
América y Cali, colgados en la tabla de posiciones y poco ayudados por un campo resbaloso por la lluvia, no tuvieron espacio para la magia, pero sí para la entrega y la intensidad.
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Y dentro de la cancha, el homenaje más hermoso, precisamente, fue el que le hizo ‘Adriancho’ Ramos, quien a los 77 minutos de juego se puso frente al balón para marcar, de penal, el empate del partido.
Ramos, con la calidad que lo caracteriza, picó el balón para vencer al arquero verdiblanco, convirtiendo así en el arco sur, ese donde Freddy se inmortalizó en los noventa con un par de golazos al Deportivo Cali, entre ellos uno de tacón que está en el recuerdo de toda la fanaticada americana.
Adrián emocionado, corriendo y celebrando con el número catorce a la espalda, hizo que el tiempo se devolviera por un instante, y que los hinchas más veteranos, quizá, hubieran podido volver a ver a Rincón durante unos escasos segundos.
El otro guiño, y no menos importante, lo dio ‘Teo’ Gutiérrez, el hombre más influyente del club verdiblanco.El ariete costeño marcó el primer tanto del juego y lo celebró mostrando el dorsal 19, ese que hizo eterno a Freddy Eusebio, pero con la tricolor nacional.
El clásico seguramente no dejó contentos a los hinchas de cada equipo, pero el legado de Freddy, recordado a través de esos dos números (el 14 y el 19), vivirá por siempre en la memoria del fútbol caleño.














