Fútbol local
Lunes 01 de febrero de 2016 - 12:01 AM

Un empate ‘Poderoso’

Atlético Bucaramanga reapareció después de siete años en la A y lo hizo con un empate 2-2 ante Medellín. El cuadro ‘leopardo’ apeló al orgullo para evitar la derrota, en un juego donde dejó dudas en su funcionamiento.

Luis Payares, de cabeza, provocó el delirio de la afición del Atlético Bucaramanga, pues el cuadro ‘leopardo’ perdía 2-1 ante Independiente Medellín y, con un hombre menos, parecía una misión imposible que el conjunto santandereano consiguiera la igualdad. (Foto: Jaime Del Río/VANGUARDIA LIBERAL)
Luis Payares, de cabeza, provocó el delirio de la afición del Atlético Bucaramanga, pues el cuadro ‘leopardo’ perdía 2-1 ante Independiente Medellín y, con un hombre menos, parecía una misión imposible que el conjunto santandereano consiguiera la igualdad. (Foto: Jaime Del Río/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: NÉSTOR GONZÁLEZ ÁLVAREZ JULIÁN PATIÑO MONSALVE

Recurrió al amor propio para salir del fondo del abismo. El ‘leopardo’, que era víctima del ataque feroz de una ‘bestia gigante’, no se dio por muerto y al final recibió el premio por insistir a pesar de las adversidades y las ventajas que tenía su rival.

En un estadio Alfonso López desbordante de pasión, como el pasado 26 de noviembre (día del anhelado ascenso), el Atlético Bucaramanga, que tuvo como estandartes a Daniel Cataño, Jairo Roy Castillo y Luis Payares, consiguió ‘in extremis’ un empate 2-2 ante Independiente Medellín, en la reaparición del club más tradicional de Santander en la Primera División del fútbol colombiano, luego de siete tortuosos años en la B.

Miedo escénico

Bucaramanga empezó con miedo escénico. Se dejó absorber por el momento, quizá, porque sus hombres llevaban más de un año sin actuar en la élite del balompié nacional.

El peso nominal de Medellín se hizo sentir, pues los antioqueños tomaron el protagonismo del duelo y amenazaron constantemente el pórtico de James Aguirre, que asumió dos roles: héroe y villano.

En una potente ejecución de tiro libre de Luis Tipton, la barrera búcara se abrió y el rebote otorgado por Aguirre, que se exigió al máximo para atajar el esférico, le quedó a Juan Fernando Caicedo, quien castigó el débil inicio de los dueños de casa, cuando apenas transcurrían 10 minutos.

Medellín tomó confianza, hizo circular la pelota e inquietó una y otra vez el pórtico de un adversario que lució frágil en defensa, sin marca en el mediocampo y con muy poco volumen de ataque.

Pero poco a poco el nerviosismo de los orientados por José Manuel Rodríguez desapareció. Cataño y Castillo tomaron la responsabilidad de conducir la pelota y contagiaron a sus compañeros.

Antes del descanso, Aníbal Mosquera, hasta entonces con escasa participación, decidió buscar a pura gambeta el arco ‘rojo’. El escurridizo mediocampista dejó en el camino a varios rivales y, ante el mínimo contacto, cayó en el área. “Sentí un golpe en la rodilla, no fue fuerte, pero el reglamento no dice que tienen que matarte para pitar un penalti”, dijo.

El árbitro sancionó la falta y Diego Echeverri, que parecía el ‘llanero solitario’, asumió el reto.

Siete años, dos meses y 22 días pasaron para que el rugir del ‘leopardo’ se escuchara en la A. El delantero, con mucha frialdad, acarició la pelota a un costado, mientras que el arquero David González fue al otro.

El Alfonso López se estremeció y no era para menos, la igualdad llegó en el momento justo y quedaba tiempo para soñar con los tres puntos.

Apeló al orgullo

Medellín, que tiene como único objetivo alcanzar la estrella, no escatimó esfuerzos para retomar el protagonismo del compromiso.

Desde los primeros minutos del segundo tiempo, el ‘Poderoso de la Montaña’ se montó en el juego.

Con Hernán Hechalar y Mauricio Molina como conductores, los pupilos de Leonel Álvarez manejaron a placer el balón y encontraron en Caicedo al socio ideal para generar riesgo.

Por su lado, el Atlético Bucaramanga fue muy vulnerable en defensa y careció de ideas en el frente de ataque.

Así, en el minuto 59, Johan Arango burló la marcaade Járol Martínez y ante la salida en falso del cancerbero Aguirre, conectó de cabeza para decretar el 2-1 a favor del elenco foráneo.

El partido pareció definirse en el minuto 62, con la expulsión del lateral Martínez, tras recibir doble amarilla.

Con un jugador menos, el conjunto ‘amarillo’ se vio sometido y a su suerte, pero sacó fuerzas de donde no hay y, en una de las pocas aproximaciones, logró la igualdad con un certero cabezazo de Payares, a poco del final.

Premio para un Bucaramanga que insistió pese al mal funcionamiento y el hombre menos y castigo para Medellín que no transformó en victoria su amplio dominio.

¿POR QUÉ EMPATÓ BUCARAMANGA?

Porque no se dio por vencido a pesar de la expulsión de uno de sus jugadores y de ser superado, futbolísticamente, por Medellín.

Porque Medellín careció de efectividad en el frente de ataque. El cuadro antioqueño fue más en los 90 minutos, pero no logró capitalizar las oportunidades de gol.

Porque defensivamente otorgó muchas ventajas. El ‘Poderoso de la Montaña’ generó peligro cada vez que atacó.

Porque falló en los cobros de costado.

Porque careció de volumen de ataque. A la hora de crear juego, Cataño y Castillo no tuvieron socios ideales.

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Publicado por: NÉSTOR GONZÁLEZ ÁLVAREZ JULIÁN PATIÑO MONSALVE

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