Fútbol
Jueves 03 de julio de 2025 - 04:07 PM

Murió Peter Rufai: la leyenda que dejó un trono por defender un arco

La muerte del portero mundialista a los 61 años conmociona al fútbol y revive la historia del hombre que renunció a ser rey por los guantes.

Murió Peter Rufai: la leyenda que dejó un trono por defender un arco. Foto: 'x'
Murió Peter Rufai: la leyenda que dejó un trono por defender un arco. Foto: 'x'

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Peter Rufai, portero emblemático del fútbol nigeriano y príncipe heredero de la tribu de Idimu, falleció este jueves 3 de julio a los 61 años en su residencia de Lagos tras sufrir un paro cardiaco mientras descansaba.

Su historia siempre fue tan legendaria como atípica: siendo hijo del Rey Rufai, estaba destinado a reinar en su región natal, pero eligió otra pasión que lo haría feliz: el fútbol.

Mundialista con las Águilas Verdes

Rufai fue internacional con Nigeria y defendió la portería de las “Águilas Verdes” en los Mundiales de Estados Unidos 1994 y Francia 1998.

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En Europa, también dejó su huella. Vistió las camisetas del Lokeren (Bélgica), Breven y Farense (Portugal), y a finales de los años 90 llegó a España para jugar en el Hércules y en el Deportivo La Coruña.

Murió Peter Rufai: la leyenda que dejó un trono por defender un arco. Foto 'X'
Murió Peter Rufai: la leyenda que dejó un trono por defender un arco. Foto 'X'

Su paso por la Liga española fue breve y prácticamente testimonial, apenas disputó ocho partidos oficiales con el Deportivo, pero su peculiar origen real y su historia personal le ganaron el cariño de la afición.

Un príncipe en la portería

Hijo del Rey Rufai de Idimu, Peter nunca fue amante de hablar de su sangre azul, aunque pronto la prensa destacó su procedencia al descubrir que era el elegido para suceder a su padre como monarca, pese a no ser el mayor de sus ocho hermanos.

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En 1999, mientras jugaba en el Deportivo, recibió la noticia más difícil: la muerte de su padre. En ese momento, se esperaba que regresara para asumir el trono, pero su respuesta sorprendió a todos:

“Nunca quise ser rey. Si lo aceptaba, no podría ser futbolista. Sé que hubiera tenido una buena vida, porque sabía cómo vivían mis padres. Pero eso no era para mí. No me hacía feliz. Lo que quería era el fútbol”, confesó en una entrevista a The Irish Times en aquella época.

La renuncia que nunca lamentó

Casi dos décadas después, en 2018, en diálogo con The Sun Nigeria, Rufai reafirmó su decisión sin atisbo de arrepentimiento:

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“Perdí la oportunidad de ser rey por el fútbol. Perdí a mi padre pocos meses antes del Mundial de Francia 1998. Nunca me he arrepentido de haber renunciado a ese estatus, porque respeto profundamente mi carrera profesional”.

Después de su etapa en el Deportivo, volvió a Portugal para jugar en el Gil Vicente, donde colgó los guantes en la temporada 1999/2000, poniendo fin a una carrera que lo llevó de las canchas polvorientas de Lagos a los estadios del mundo.

El hombre que cambió el cetro por los guantes

Este jueves, dos décadas y media después de su retiro, se fue para siempre el hombre que pudo reinar y que prefirió quedarse bajo los palos para despejar balones en lugar de empuñar un cetro.

Su historia, de sacrificio y amor por el fútbol, seguirá inspirando a quienes creen que la felicidad se encuentra en seguir el propio camino, incluso si eso significa renunciar a un trono.

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