El arquero fue clave en la épica clasificación de Santa Fe ante River Plate en Buenos Aires y detrás de su noche soñada hay una historia marcada por el terremoto que golpeó a su familia en Chocó.

Hay noches que cambian una carrera y otras que parecen resumir toda una vida. Para Weimar Asprilla, la del miércoles 26 de agosto tuvo un poco de ambas. El arquero de Independiente Santa Fe pasó de contener el miedo por su familia tras el terremoto que sacudió a Colombia a convertirse, semanas después, en el hombre que puso a celebrar al ‘León’ en el Estadio Más Monumental de Buenos Aires.
El portero de 27 años fue una de las grandes figuras de la histórica clasificación de Santa Fe a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. El conjunto bogotano empató 1-1 con River Plate durante los 90 minutos y, después de una interminable tanda de penales, se impuso 8-7 para avanzar de ronda.
De suplente a protagonista ante River Plate
Asprilla llegó a Santa Fe el año anterior como el suplente ideal de Andrés Mosquera Marmolejo, considerado como el mejor portero del campeonato. Su oportunidad como titular apareció de manera inesperada, justo antes de una de las series más importantes del semestre.

Mosquera Marmolejo sufrió un desgarro muscular y la responsabilidad de defender el arco cardenal quedó en manos de un guardameta cuyo historial estaba ligado a Orsomarso, Real Cundinamarca y Tigres.
La respuesta no pudo ser mejor. En el partido de ida, disputado en Bogotá y que terminó 0-0, Asprilla ya había dejado intervenciones importantes. En Buenos Aires volvió a responder cuando más lo necesitaba Santa Fe.
Lea también: De eliminar a River a soñar con el título: la fuerte declaración de Hugo Rodallega
River Plate se puso en ventaja con un gol de Sebastián Driussi y buscó ampliar la diferencia, pero el arquero colombiano apareció para mantener con vida al equipo. Una de sus intervenciones más importantes llegó ante un potente remate de Marcos Acuña, que pudo convertirse en el segundo tanto del conjunto argentino.
Publicidad
Santa Fe encontró el empate por medio de Franco Fagúndez y la clasificación tuvo que definirse desde el punto penal.
El penal que convirtió al héroe
La tanda se extendió hasta el undécimo cobro de cada equipo. Asprilla solo pudo atajar 1 de 11 penales, pero terminó teniendo en sus pies la jugada definitiva.
River Plate falló su última ejecución y el arquero de Santa Fe tomó el balón para cobrar el lanzamiento que podía enviar al equipo bogotano a los cuartos de final.

No dudó. Asprilla convirtió el penalti decisivo, selló el 8-7 y desató la celebración cardenal en territorio argentino. En cuestión de segundos pasó de ser el hombre que había sostenido a Santa Fe durante el partido a convertirse directamente en el héroe de una clasificación histórica.
SofaScore le otorgó una calificación de 9.6. Durante los 90 minutos realizó 8 atajadas, paró un penal en la tanda y registró 1.26 de goles evitados. Además, comenzó a hacerse figura desde el minuto 6, cuando le detuvo un balón a Thiago Almada.
La otra batalla de Weimar: su familia en Chocó
Pero detrás de aquella celebración hubo una historia mucho más difícil.
Publicidad
Hace apenas unas semanas, Weimar Asprilla vivió uno de los momentos más angustiosos de su vida. Mientras se encontraba en Tenjo (Cundinamarca) entrenando con Santa Fe, el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto puso a su familia en Quibdó en medio del temor y la incertidumbre.
El guardameta tuvo que salir rumbo al entrenamiento sin saber qué había ocurrido con sus padres. “Salir para el entreno y no saber si tu mamá y tu papá estén vivos”, recordó Asprilla en una entrevista con ‘Señal Colombia’.
La familia de Asprilla perdió todo hace dos semanas. Hoy el fútbol le da revancha. Gracias por darnos esta alegría hoy Weimar. Esta es su historia: pic.twitter.com/XXrxcLSs0P
— Ana María Sánchez (@anasanchezc4) August 27, 2026
Sus padres lograron salir a tiempo. Hubo pérdidas materiales, pero para el arquero lo verdaderamente importante fue saber que estaban vivos y con salud.
“Ellos corrieron con la suerte de salir a tiempo. Se perdieron muchas cosas materiales, pero para mí en estos momentos es que ellos están con vida y con salud”, dijo.
Publicidad
La emergencia llevó a la familia a tomar medidas para ponerse a salvo. Asprilla envió a su madre a Medellín, mientras que su padre se desplazó al municipio chocoano de Bahía Solano, que no sufrió grandes estragos como otras regiones del departamento.
Asprilla también estuvo del otro lado de la ayuda
Mientras intentaba saber cómo estaba su propia familia, el arquero también se convirtió en uno de los jugadores de Santa Fe más comprometidos con las ayudas para los damnificados.
Entre el 14 y el 17 de agosto estuvo presente en la sede administrativa del club colaborando con la recolección de donaciones. Allí ayudó con la carga y descarga de las ayudas junto a trabajadores de Santa Fe e hinchas.

El club y sus aficionados reunieron numerosas toneladas de donaciones que tenían como destino, entre otros lugares, el Chocó, departamento natal de varios futbolistas del plantel.
Publicidad
Asprilla agradeció en su momento la labor del presidente Eduardo Méndez y, durante esas jornadas, también compartió con los hinchas que se acercaban a entregar ayudas. Algunos incluso aprovecharon para tomarse fotografías con el arquero y transmitirle desde entonces su confianza para la serie contra River Plate.
Semanas después, aquellas muestras de respaldo encontraron una respuesta inolvidable en el Monumental.
“Dios me había hablado, me había dicho que era mi momento”
Luego de la clasificación, Asprilla evitó quedarse con todos los reflectores. Para él, el triunfo perteneció al grupo y a Dios.
“La figura fue el equipo y Dios, que nos trajo hasta este punto, la honra y gloria a él, que hoy nos permite disfrutar de este momento. Debemos disfrutarlo, porque creo que es un equipo que lucha, que mete, que ha sufrido mucho y que hoy Dios le da un empujón más para conseguir esto que tanto anhelamos por segunda vez”, indicó para la transmisión oficial.

También contó que Rufay Zapata, entrenador de porteros de Independiente Santa Fe, le pidió que disfrutara el partido. Asprilla, por su parte, aseguró que había sentido que este era su momento.
“Estar tranquilo, que disfrutara, que era un momento. Dios me había hablado, me había dicho que era mi momento. Doy gracias a él que así fue y darle la gloria y la honra a él, no tengo más palabras para nadie”.
Santa Fe ya piensa en lo que viene
La clasificación ante River Plate también le permitirá a Asprilla continuar como titular durante los próximos compromisos de Santa Fe frente a Junior, Millonarios y Fortaleza, mientras Andrés Mosquera Marmolejo termina su recuperación.
¡Nos vemos en los cuartos de final de la CONMEBOL Sudamericana 🏆 ante Vasco Da Gama!
— Independiente Santa Fe (@SantaFe) August 27, 2026
La serie inicia en Bogotá y cierra en Río de Janeiro 🇧🇷 pic.twitter.com/vjnQgW5W2J
Después, el puesto volverá al arquero titular para la serie de cuartos de final contra Vasco da Gama, algo que Asprilla reconoce con humildad. El guardameta sabe cuál es su papel dentro del equipo y está dispuesto a aprovechar los minutos que tenga en medio del apretado calendario del ‘León’.
La serie de cuartos de final comenzará el 9 de septiembre en Bogotá y continuará el 16 de septiembre en Brasil, donde Santa Fe buscará el paso a las semifinales.
Para entonces, Weimar Asprilla ya habrá dejado una de esas historias que difícilmente se olvidan: la de un arquero que llegó a una serie internacional como reemplazo, cargó con la preocupación por su familia en Chocó y terminó siendo el encargado de patear el penal que hizo historia para Santa Fe en Buenos Aires.
















