A sus 15 años Gustavo Serrano empezó a trabajar. Con el empuje que lo caracteriza se arriesgó a trabajar en lo que fuera y donde fuera, así que por intermedio de su papá empezó a hacerlo, hasta el punto que debió cambiar sus horarios de estudio y terminar su bachillerato en horas de la noche. Empezó en talleres de pintura y mecánica. Hacía de todo un poco, desde barrer y llevar tintos hasta aprender tan sólo mirando otros oficios.
Publicado por: Diana C. León Durán dleon@vanguardia.com
Hoy, este santandereano establecido en la capital del país, tiene una de las multinacionales más reconocidas nacionalmente por su espíritu emprendedor e innovador en el sector de la construcción. Actualmente tiene sedes propias en países como Panamá, México y República Dominicana, y un producto que está patentado en más de 25 países.La chispa de innovación Hace 16 años las empresas de construcción en Bucaramanga no contaban con una herramienta que sí se estaba aplicando en países como Estados Unidos: bases en madera para vaciar concreto. En ese tiempo Serrano manejaba una inmobiliaria y desde la Ciudad Bonita vendía casas y apartamentos en la Costa Atlántica. Precisamente hablando con un costeño se dio a la tarea de averiguar si en Bucaramanga existía dicha técnica. Del resultado de esa investigación de mercado que le tomó 6 meses, este empresario encontró la llave del éxito. Empezó a construir sistemas de moldes para vaciado en concreto, con una gran diferencia, ya no serían en madera sino metálicos.Así que sin dudarlo empezó a producirlos en la ciudad. Con cinco empleados manejaba importantes cuentas con empresas como Marval, HG y Urbanas. De ahí la formaleta se empezó a vender prácticamente en todo el país. Sin embargo, cinco años después de creada la empresa, vino la crisis colombiana entre 1998 y 1999 y Serrano pensó que la única opción que tenía era ver nuevas oportunidades, por lo que su negocio tomó otro rumbo: el arrendamiento de equipos.Con la crisis las constructoras quedaron ilíquidas pero tenían que cumplir, por lo que Serrano vendió la opción de recibir una parte del valor de las formaletas y financiarles el resto. Sin embargo, el negocio no respondía por lo que decidió arrendarles las formaletas. El salto a la capitalPese a que las cosas ya marchaban bien en Bucaramanga terminó por convencerse que tenía que dar el gran salto a la capital para poder hacer realidad el sueño que siempre quiso: tener una multinacional. 'Una vez me preguntaron por qué un provinciano estaba en la capital, yo contesté, en Bogotá tengo el país a mis pies y el mundo en las manos', aseguró Serrano. Su decisión no pudo ser más acertada, hace 10 años que la empresa no para de crecer y en los últimos cinco años ha logrado consolidar exportaciones de hasta dos contenedores mensuales de formaletas, y sedes propias en importantes países de Centro y Suramérica. El año pasado la empresa fue reconocida entre las 1000 mejores compañías que contribuyen al desarrollo económico del país, y entre el sector de metalmecánica y siderúrgica ocupó el puesto 23.Para este empresario una de las claves del éxito es tener una actitud demasiado positiva, además de un toque de visión, seguridad, honradez, y pasión.Entre los objetivos a mediano plazo de la empresa está el de entrar en Europa, construyendo una planta de producción en marruecos. De igual forma, su próximo destino internacional será Perú.'Estamos estudiando el mercando chileno, pero primero queremos llegar a Brasil donde está la verdadera competencia. Estando en México y Brasil tendremos cubierto prácticamente todo el continente', aseguró el empresario.Entre los grandes aliados latinoamericanos de la empresa están Cemex y la constructora ICA de México.Reconstruyendo HaitíPensando en que la producción de las formaletas puede ayudar a cambiar vidas, una misión de empresarios colombianos incluyendo Formesan, empezó a cooperar desde abril en la reconstrucción de Haití, con la construcción de casas de una y dos alcobas. Durante ese mes se enviaron a la sede de la empresa en República Dominicana más de 1.500 metros cuadrados de formaleta y equipo. De igual forma pretenden solidarizarse con este país enviando aproximadamente 4 mil prendas de ropa con el apoyo de una empresa aliada.













