Con tan solo 12 años este santandereano es una joven promesa de la disciplina de vela, al contar con dos triunfos en la modalidad optimist.

Publicado por: NATALY AYALA
Entre risas y aplausos fue recibido ayer Simón Gómez Ortiz por sus familiares y amigos, quienes no esperaban la hora de ver y compartir con el joven campeón navegante en vela de los Juegos Bolivarianos, realizados en Trujillo, Perú.
Luego de dos días de la hazaña, en los que tuvo que superar vientos de más de 25 kilómetros y un oleaje de 2 metros, este santandereano logró hacer historia coronándose como el medallista de oro más joven en la historia de estas justas deportivas.
“En general las condiciones del viento estaban suaves, solo un día hizo 15 nudos pero igual me fue bien, la competencia estuvo pareja para todos”, indicó Simón Gómez Ortiz, deportista local.
Simón fue el único representante por Colombia en esta disciplina. A sus 12 años ostenta el título de Campeón Nacional, al que ahora le sumó el oro obtenido en los Juegos Bolivarianos, en los que derrotó a rivales importantes como Chile y Perú, posicionándose como una de las grandes promesas de Santander en este deporte.
“Lo más complicado fue cuando quedamos muy parejos el peruano, el chileno y yo, y pues fue difícil definir el podio”, precisó el Campeón Nacional.
La de Simón, fue una de las tantas medallas que aportaron los ‘hijos de la tierra del Cañón del Chicamocha’ para que Colombia también pudiera lograr la proeza de ser por primera vez campeón de estas justas atléticas después de 16 ediciones.
“Me siento muy feliz porque pude dar un aporte para el triunfo del país”, acotó el joven.
El descanso no está contemplado en los planes del navegante, quien ya tiene programada una competencia dentro de dos meses en Estados Unidos para la que se está preparando fuertemente, pues su mayor deseo es convertirse en un gran profesional del deporte en vela, y dejar en alto el nombre de Colombia y Santander.
Por el momento, Simón tiene pensado culminar séptimo grado de su año escolar, y seguir practicando constantemente el deporte de sus afectos.















