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Sábado 31 de octubre de 2026 - 05:55 PM

Sebastián Suárez, el nadador de Santander que convirtió una tragedia en su mayor impulso

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte.

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

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“Yo no borraría de mi vida el día que me pasó el accidente”, dijo Sebastián Suárez Cárdenas, con una seguridad abrumadora, mientras emprendía camino a casa luego de una exigente doble jornada de entrenamientos en las piscinas olímpicas de Bucaramanga, Santander.

Este escenario se ha convertido en su segundo hogar en los últimos seis años. Allí pudo certificar que el agua “es brutal, lo sana a uno de todo”.

El 23 de abril de 2020, mientras la pandemia sacudía a Colombia y al mundo, a Sebastián Suárez lo estremeció una descarga eléctrica, que casi le cuesta la vida.

Inquieto desde pequeño

Diecinueve años atrás, el 28 de octubre de 2000, temporada en la que Juan Pablo Montoya ganó las 500 Millas de Indianápolis y María Isabel Urrutia conquistó la primera medalla de oro olímpica para Colombia en halterofilia en los Juegos Olímpicos de Sídney, nació del vientre de Claudia Cárdenas quien estaba destinado para brillar en la natación y dar una muestra de resiliencia digna de admirar.

Desde pequeño fue inquieto, recuerda su padre, Jhon Wilmer Suárez. Apenas daba los primeros pasos y ya quería trepar los estantes, al punto que en alguna ocasión se rompió una ceja porque cayó de cabeza sobre el borde de una mesa.

Durante la etapa de colegio sus padres entraban en debate para definir quién asistía a dar la cara por las pilatunas de ‘Sebas’, quien reconoce que era el “payaso del salón, los hacía reír a todos”.

Creció en el barrio La Paz, en Floridablanca, donde se la pasaba de un lado para el otro con los amigos y jugando fútbol, queriendo ser Lionel Messi, su ídolo de infancia, en los ‘picados’ de barrio.

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Le encantaba la piscina, como a la mayoría de los niños, al punto que podía durar todo el día en la del conjunto de su abuela, pero nunca pensó que esa actividad lo sacaría a flote años después.

Se entrena a tope

En las piscinas Olímpicas de Santander, donde se forjaron campeones paralímpicos como Moisés Fuentes, Carlos Serrano y Nelson Crispín, Sebastián, en la tarde del 19 de octubre de 2026, blindado por una ‘armadura’ llena de tatuajes, entre ellos dos tigres, la frase Authentic, el texto bíblico de Isaías 41:10 y hasta una pistola, que entre risas cuenta que fue una locura de niño, realiza el segundo entrenamiento del día, con la mente puesta en el Campeonato Mundial CMAS de Apnea Paralímpica y Natación con Aletas Paralímpica que se realizará en Italia, del 25 al 30 de noviembre.

En los dos últimos meses incursionó en la modalidad de natación con aletas, en donde al igual que en la natación convencional se desenvuelve, literalmente, como pez en el agua.

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

Allí, bajo la orientación de la entrenadora Érica Mendoza, se esfuerza para mejorar los tiempos y subir al podio en el certamen europeo, donde estarán los mejores.

Uno de los rivales más fuertes al que debe superar es la falta de recursos para subsidiar los gastos de los viajes, implementación, suplementos y todo lo que demanda el deporte de alto rendimiento.

Por eso, además de dedicar buena parte de su tiempo a la preparación física, también se las ingenia para reunir unos pesos de más, vitales además para sacar adelante a sus dos ‘retoños’: Alison y Aron Daniel, de cinco y un año, respectivamente.

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Vende avenas en los eventos deportivos o donde le toque. También empanadas, fresas con crema y hasta rifas.

Esa versatilidad la tenía desde niño, cuando en el colegio llevaba productos para venderle a los compañeros. No se vara por nada.

Talento innato

Cuando a finales de 2020 a Luis Carlos Calderón, entrenador encargado de comandar varios de los procesos más exitosos de la paranatación de Santander, con Moisés Fuentes y Carlos Serrano, medallistas paralímpicos, entre otros, le dijeron que estaría a cargo de Sebastián Suárez, lo primero que hizo fue preguntar la edad del personaje.

Cuando le comentaron que tenía 20 años, inmediatamente dudó de que fuera un buen prospecto, principalmente basado en que es una disciplina que requiere de mucha sensibilidad, la cual se tiene a muy temprana edad.

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Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

No obstante, cuando observó los primeros movimientos, inmediatamente notó que lo de Sebastián era talento innato, porque fluía en el agua como si llevara toda la vida, no solo nadando, sino compitiendo.

La tarea se enfocó en perfeccionar la técnica en los cuatro estilos: libre, espalda, pecho y mariposa. “Haga como una rana”, para ejecutar el nadado de pecho.

Pronto, a la velocidad que Michael Phelps conseguía medallas olímpicas, Sebastián empezó a ganar, tanto en el ámbito departamental, como en el nacional e internacional.

Entre sus logros más destacados aparecen una medalla de bronce en la Serie Mundial de Perú; una presea de plata y de bronce en los Juegos Sudamericanos, en Valledupar; y múltiples medallas de plata en los Juegos Nacionales 2023.

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Su potencia de piernas, técnica depurada en todos los estilos y resistencia lo llevaron de lleno a tomar la natación como estilo de vida.

En un abrir y cerrar de ojos

El día del accidente no se quería despegar del computador y los videojuegos; sin embargo, su padre le insistió que fueran a trabajar en el nuevo emprendimiento: realizar rodillos de equilibrio para que los ciclistas se mantuvieran en forma, entrenando en casa, en medio del hacinamiento por la pandemia del Covid-19.

“Yo estaba subiendo el material, ya estaba organizando las varillas fuera de los tubos y cogí una varilla y la saqué hacia la calle y por ahí pasaban los cables de alta y no me di cuenta. Ahí me agarró de una vez, la corriente entró por mis manos y me estalló por la pierna y por eso tengo un hueco, una cicatriz grande”, contó Sebastián.

Pasó cuatro meses hospitalizado, con múltiples cirugías, la amputación de sus dos manos y momentos en los que se hacía cientos de preguntas, sin respuestas.

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

“Ahí empecé un nuevo proceso, fue muy duro, para mí y para mi familia, pero entendí que debía seguir adelante, que tenía que adaptarme y no me podía dar por vencido, porque Dios tenía algo preparado para mí”, relata.

Justamente, hubo un instante que lo marcó para siempre. Una tía le regaló un celular y le apareció una imagen con una promesa que le mandó Dios.

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia”, decía el texto.

“Cuando yo leí eso, dije eso me lo mandó Dios, porque me cambió la vida de la noche a la mañana y no es fácil. Pero lo que digo a veces, es como confiar en el proceso. No sabemos por qué pasan las cosas. Me preguntaba por qué a mí, si hay tanta gente mala. Entonces uno debe confiar en el proceso aunque no lo entienda”, señaló con firmeza, mientras fijó la mirada en otros nadadores que entrenaban en el lugar.

La procesión va por dentro

A Jhon Wilmer Suárez se le inundaban los ojos y la visión se le reducía. Tenía que bajar la marcha de su vehículo, orillarse y allí la melancolía se apoderaba de él.

Para un padre siempre será difícil ver a los hijos en dificultades. A algunos, hasta verlos con una simple gripa nos pone mal.

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

Le preguntaba a Dios muchas cosas. Por qué le sucedió eso a su hijo, por qué a su familia. El tiempo, dicen, cura las heridas y a Jhon Wilmer le ha pasado, aunque cada tanto la tristeza toca su puerta.

Con los años aquellos momentos de aflicción, que vivía en silencio, porque quería verse fuerte, se redujeron y cambiaron por instantes prolongados de mucha satisfacción y orgullo.

Observar a Sebastián triunfar en el deporte y en la vida no lo cambia por nada. Se sorprende de la resiliencia que tiene quien de niño le sacó más de una cana porque era muy cansón.

Sabe que no tiene techo y que todavía lo mejor para él está por venir. Lo ve en los principales eventos del planeta, recogiendo medallas en Mundiales y Juegos Paralímpicos.

Elegido por la natación

Sebastián confiesa que la natación lo eligió. Moisés también tuvo mucho que ver, y no precisamente el personaje bíblico, pero sí el precursor de la natación paralímpica de Santander y Colombia.

Mientras estaba convaleciente en el hospital, pensando en cómo sería su vida sin las dos manos, recibió en video un mensaje de Moisés Fuentes García.

El 13 de octubre de 1992, con 17 años y una vida por delante, la delincuencia atentó contra él y su hermano, Rodrigo.

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

Moisés recibió un balazo en la médula, a la altura de las vértebras 9 y 10, lo que le ocasionó paraplejia de por vida, y su hermano falleció.

“Lloraba como un niño. No salía de la habitación. Recordaba ese día una y otra vez. Quería morirme. No tenía ganas de nada. No me suicidé porque no podía”, recordó quien tiempo después encontró en la natación su razón de ser.

Se transformó en multicampeón de cuanto evento se le atravesó en el camino y se especializó en ayudar a quienes como él tuvieron que empezar, no desde cero, sino desde menos cero.

Invitó a Sebastián para que incursionara en la disciplina deportiva más completa, lo animó a seguir adelante y, como quien no quiere la cosa, aceptó.

“Yo la verdad no quería saber de nada en ese momento, ni salir de mi casa, pero Moisés estuvo tan pendiente, que yo en un momento dije bueno, voy a ir a ver qué tal, como probar y vine y me gustó. Empecé a hacerlo no deportivamente, sino como medio de terapia”, dice Sebastián, quien se identifica, desde hace largo tiempo, con la canción ‘in my remains’, de Linkin Park.

En poco tiempo descubrió que era bueno. “Empecé a hacerlo más frecuente. Ya entrenaba día por medio, luego entrenaba todos los días, después todos los días a doble jornada y cuando me di cuenta fue mi primer torneo en Medellín. No tenía muchas expectativas, pero gané oro, plata y bronce y me motivé para seguir, y aquí vamos, por más”, detalló.

Sus dos motores

Sebastián es como dicen hoy en día los jóvenes, un bacán. Por donde pasa va contagiando a propios y extraños de una energía positiva, al tiempo que se convierte en una fuente de inspiración, especialmente para quienes la pasan mal o aquellos que lo tienen todo y se viven quejando.

Cualquiera puede pensar que su cotidianidad es muy dura de llevar, pero nada más lejos de la realidad.

Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.
Sebastián Suárez sobrevivió a una descarga eléctrica, encontró en la natación una nueva oportunidad y hoy lucha por convertirse en campeón mundial. Una historia de resiliencia, amor por la familia y pasión por el deporte. Foto: Byron Pérez.

Nada le queda grande. Por su cuenta cocina, come, se cepilla los dientes, se baña, alza a sus hijos y hasta conduce moto, que es otra de las cosas que siempre lo apasionaron.

Entre risas sostiene que no sabe cómo hace de todo, salvo amarrarse los zapatos, pero ya los tiene ajustados, para que solo sea ejercer presión y que el pie entre.

Tiene dos motores que lo impulsan a seguir adelante: Alison y Aron, sus hijos, quienes le inyectan esa fuerza para seguir nadando aunque la vida traiga un mar picado y con olas de la altura de un edificio.

Quisiera estar más tranquilo, no tener que preocuparse por el almuerzo de mañana. Contar con esa estabilidad económica para su familia y en esa lucha vive; por eso los sacrificios a la hora de entrenar y buscar otras fuentes de ingresos.

No borra el accidente

Luego de acompañarlo en una tarde de intenso entrenamiento, previo a subirse a la moto para ir a casa, Sebastián lanzó una contundente frase: “Si usted me pregunta, yo no borraría de mi vida el día del accidente, hace parte de mi proceso”.

El Sebastián de antes, manifiesta, era terrible, vago, irresponsable, no hacía caso, se la pasaba de un lado para el otro en la moto.

El de ahora es completamente opuesto: responsable, dedicado a lo que quiere y con metas claras por cumplir, entre ellas ser campeón mundial y medallista paralímpico.

No descansará hasta lograrlo y mientras tanto va por la vida dejando un claro mensaje de superación.

“Siempre va a haber alguien en una situación peor que uno. Uno cree que la situación o el problema no se supera, que no hay una salida, pero siempre hay una salida y siempre uno puede volver a levantarse, siempre uno puede volver a intentarlo. No importa las veces que uno caiga”, sostiene.

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