Santander
Sábado 31 de octubre de 2026 - 11:47 AM

Niños arriesgan sus vidas para llegar a clases por un puente colgante en Cimitarra

Los habitantes de San Tropel, en Cimitarra, llevan años reclamando una solución segura para atravesar la quebrada La Corcovada. Mientras esperan una obra que garantice el paso permanente por este sector, niños, campesinos y familias cruzan por una estructura colgante construida artesanalmente por la comunidad.

Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra.

Suministrada/Vanguardia
Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra. Suministrada/Vanguardia

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Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes

Cada mañana, antes de llegar a sus salones de clase, niños de San Tropel, en Cimitarra, Santander, deben atravesar la quebrada La Corcovada mediante un improvisado puente colgante construido de manera artesanal por habitantes de la zona.

El recorrido comienza sobre estrechos tablones sostenidos por cables que, además, sirven de apoyo para pasar de una orilla a otra. Es un trayecto que algunos estudiantes realizan a diario para poder asistir a clases, en medio de los riesgos que representa cruzar por una estructura de estas características.

La misma estructura sirve como paso para campesinos, familias y habitantes de varias veredas que necesitan desplazarse hacia el caserío, comprar alimentos, trabajar o realizar alguna diligencia. En la zona la llaman garrucha o puente colgante y, según la comunidad, desde hace años forma parte de la vida cotidiana de quienes necesitan atravesar este punto.

Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra.

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Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra. Suministrada/Vanguardia

“Día tras día la gente cruza de aquí para allá para poder llegar a su lugar de trabajo y de allá para acá, si desea venir al caserío para hacer mercado, una compra o alguna diligencia. Los niños arriesgan sus vidas al pasar por este puente tratando de salir adelante en sus estudios. Si se tienen problemas de equilibrio, mareos o problemas del corazón, muchas personas prefieren pasar a pie, caminando por el caño, antes que caer al precipicio y perder la vida”, dijo Edgar Olivares, habitante de la zona.

Para los campesinos, la situación también afecta el transporte de productos y animales. Cuando aumenta el nivel del agua, el paso se dificulta y las actividades cotidianas quedan condicionadas por el comportamiento de la quebrada.

“Cuando se nos crece ese caño, nos ataja. Ya no hay paso ahí para la bestia. A mí me ha tocado quedarme hasta dos o tres días en San Tropel porque no hay por dónde pasar”, señaló un campesino del sector.

Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra.

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Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra. Suministrada/Vanguardia

Según los habitantes, evitar este cruce obliga a tomar una ruta considerablemente más larga. Quienes necesitan llegar hasta Cimitarra deben desplazarse por otros sectores rurales e incluso transitar por Puerto Boyacá, en un recorrido que, de acuerdo con la comunidad, supera los 200 kilómetros.

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“Por el otro lado nos toca desplazarnos desde el caserío de San Tropel. Pasamos por Guineales y llegaríamos a Puerto Pinzón. De Puerto Pinzón, a Puerto Boyacá, y de ahí coger para Cimitarra. Entonces es una vuelta: son más de 200 kilómetros los que toca recorrer para llegar desde San Tropel hasta Cimitarra”, explicó uno de los residentes.

La comunidad asegura que esta situación ha sido puesta en conocimiento de autoridades locales y departamentales y sostiene que, hasta ahora, no cuenta con una solución permanente para atravesar de manera segura este punto de la quebrada La Corcovada.

“Hace aproximadamente ocho o nueve años dijeron que iban a hacer un puente militar. Tampoco. Solo fue charla y charla. Siempre nos lo han prometido, pero nada. Se ha pedido apoyo por varias partes, incluso en la Gobernación, pero nada, y lo cierto es que ese puente lo necesitamos como un berraco. Somos una comunidad bastante numerosa y nos beneficiaríamos mucho con esta obra”, expresó Leidy Cardona, líder rural.

Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra.

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Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra. Suministrada/Vanguardia

De acuerdo con la comunidad, una solución permanente en este sector facilitaría la conexión entre diez veredas de vocación agrícola: Agualinda, Ahuyamera, La Zarca, Santa Rosa, La Corcovada, La Arena, La Guinea, Peñaloza, La Punta y San Tropel.

La comunidad también pide atención para otros seis puentes

La Corcovada no es el único punto que preocupa a los habitantes. Cardona aseguró que en la zona existen otros seis puentes de madera en malas condiciones, por lo que la solicitud de la comunidad incluye una revisión más amplia de la infraestructura que conecta las diferentes poblaciones rurales.

“La verdad, sí es un llamado muy especial a todos los entes a los que les compete el tema de la infraestructura de puentes porque, aparte de La Corcovada, tenemos seis puentes más de madera y en mal estado. Mejor dicho, puentes necesitamos como un berraco. Dios permita que esta vez lleguen todas estas pruebas a alguien a quien sí le duela el campesinado”, expresó Cardona.

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Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra.

Suministrada/Vanguardia
Niños arriesgan sus vidas al cruzar un puente de madera sobre la quebrada la Corcovada, en San Tropel, Cimitarra. La comunidad lleva años esperando una obra. Suministrada/Vanguardia

Mientras no exista una solución permanente y segura para este punto, la estructura artesanal continuará siendo una de las alternativas utilizadas por los niños que necesitan llegar a la escuela y por los campesinos que deben movilizarse entre las veredas. Sobre esos tablones sigue transcurriendo parte de la vida cotidiana de San Tropel, entre el riesgo que supone atravesar la quebrada y la expectativa de que algún día puedan hacerlo sin exponerse de esta manera.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes

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