domingo 21 de marzo de 2021 - 12:00 AM

No hay viento ni turbulencia que detenga a las hermanas Ariza Montes

Las hermanas Ariza Montes, Leidy Mariana y Luisa Fernanda, son dos humildes jóvenes de la Mesa de los Santos que incursionaron en la navegación a vela y ahora no solo se destacan como deportistas, sino que se convirtieron en las instructoras que forman a las futuras promesas de Santander.
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Las ganas de devorarse el mundo y salir adelante se les nota en cada paso y en todas las actitudes con las que afrontan la vida.

En sus miradas y la convicción con la que se expresan confirman que no hay obstáculo o dificultad que pueda si quiera amenazar la consecución de los objetivos que se han trazado.

Así son las hermanas Ariza Montes, Leidy Mariana y Luisa Fernanda, quienes a sus 16 y 17 años, respectivamente, han surcado las turbulentas aguas de la condición humilde para abrirse campo a toda velocidad en sus barcos de vela que las conducen al éxito.

Cuando a Vanguardia llegó la información de que en la Vereda la Quebrada del Santo, a un par de kilómetros del municipio de la Mesa de Los Santos, vivían dos humildes chicas que practicaban la navegación a vela y, además, ya eran instructoras, a todos nos impactó la noticia, especialmente porque también supimos de los esfuerzos que hacían a diario para salir adelante.

Pero cuando las conocimos, en una casa sencilla, en medio de un paisaje de postal, y que guarda en cada espacio el amor de una sólida familia, que edificaron sus padres César Ariza y Erika Montes, notamos que esas primeras impresiones estaban aún lejos de la realidad, porque lo que encontramos fueron a dos auténticas gladiadoras, no precisamente por su corpulencia, porque son delgadas y parecen frágiles, pero tienen una fuerza interior que exteriorizan en todo momento y llama la atención.

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Con múltiples tareas

Leidy, la mayor, es más introvertida, pero no hace falta hablar demasiado con ella para notar una determinación que no tiene límites.

Mientras que Luisa, la menor, es más extrovertida, y una ‘cajita de música’ para describir su pasión por el deporte de la vela.

Sobre las cinco de la mañana o incluso antes, cuando aún las frías cobijas del fresco clima de la zona con más actividad sísmica del país invitan a seguir en los brazos de Morfeo, ellas se despiertan para iniciar un día lleno de retos.

Cuando muchos de los jóvenes de sus edades están enfocados en el estudio y diferentes pasatiempos como las redes sociales, las primeras fiestas y los deportes de manera recreativa, entre otros, ellas hacen que el día parezca de más de 24 horas.

Porque el día comienza con el baño respectivo para despejar los rastros de pereza que quedan y después de un buen desayuno que las recarga de energías, es necesario colaborar con los ‘quehaceres’ de la casa.

Tender la cama, barrer, lavar los platos y demás, son funciones que su mamá les inculcó desde muy niñas.

Después, para Leidy es turno de desarrollar de manera virtual los estudios de Administración de Empresas en las Unidades Tecnológicas de Santander, mientras que Luisa se enfoca en las obligaciones con el Colegio Integrado Los Santos, que le suministra guías para realizar.

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A buen paso

Por parte de los caminos de piedra que hace miles de años construyeron Los Guanes, pueblo indígena que habitó la zona, Leidy y Luisa diariamente, sobre las 9:00 o 10:00 a.m., dependiendo del horario de clases con sus alumnos, emprenden un recorrido de aproximadamente 20 o 25 minutos, a pie, hacia Los Santos.

Allí, toman el bus, que las conduce durante una hora con destino a su segunda casa, el Club Náutico Acuarela, el lugar donde han crecido en un deporte no muy común en nuestra región: navegación a vela, pero que las lleva al éxito.

Y es que desde hace cinco años se presentaron a una convocatoria que realizó el navegante Simón Gómez Ortiz, campeón mundial y nacional que le apunta a los Juegos Olímpicos de 2024, y sus padres, en un proyecto que buscaba formar a los niños de la región.

La dedicación y las ganas de las hermanas Ariza Montes, a pesar de las dificultades de crecer en un hogar humilde, donde el padre es transportador y la madre ama de casa, salieron a relucir para aprovechar la gran oportunidad y quedar entre las cuatro mejores de 40 niños que atendieron el llamado.

La vida las ubicó en Acuarela, donde vivieron durante dos años porque su padre era el parrillero del club y su madre la encargada de abrir las puertas del sitio. Encontraron la mano amiga de Simón Gómez y su familia y lograron adaptarse a este deporte acuático, con destacados resultados en diferentes eventos nacionales.

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Sueñan en grande

“Es difícil, porque son muchas cosas las que hacemos, pero sabemos que para triunfar hay que esforzarse, porque me visualizo como una administradora de empresas, me veo como una deportista, me veo siendo campeona mundial de sunfish y me veo dándole a mis padres lo que nos dieron”, dice Leidy.

Luisa, por su parte, señala que “no me parece duro lo que hacemos, yo pienso que cuando uno quiere salir adelante nada es imposible, día a día me levanto para ser mejor y lograr lo que quiero ser, que es ser campeona mundial, ser una gran profesional y estudiar derecho financiero”.

En el club están buena parte de la jornada, porque tienen un pequeño grupo de niños, a quienes guían en su proceso deportivo y también se entrenan para los diferentes retos competitivos, que dejan a Leidy como una de las destacadas en la modalidad del sunfish y a Luisa haciendo lo propio en el laser, que también alterna con el sunfish.

La falta de recursos es uno de los aspectos que las preocupa, no solo para ellas, que se sienten agradecidas por el respaldo que han tenido en el club, sino para los niños que entrenan, que son de la zona y como ellas sueñan con hacer una carrera destacada.

Por eso, aunque entidades como el Indersantander les ha tendido la mano, también piden para que más empresas se vinculen con un proyecto que tiene como objetivo apoyar a los niños y jóvenes de la región.

A casa, luego de la exigente jornada, regresan sobre las siete o a veces ocho de la noche, agotadas, pero con la satisfacción de dar un paso más de cara a lograr los sueños.

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Néstor González

Comunicador social y periodista egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro de Vanguardia desde 2010, hace parte de deportes impresos. Desde que llegué cubrí deportes y siempre ha sido mi gran pasión.

Nominaciones: ganador de dos premios Luis Enrique Figueroa en 2012 con una crónica 90 minutos de libertad y 2019 con el cumpleaños 70 del Atlético Bucaramanga.

@nestorgoal

ngonzalez@vanguardia.com

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