Camila Osorio viene desde el cuadro de clasificación y ha demostrado su excelente momento.

Publicado por: Néstor González Álvarez
Su reacción, luego de superar a la número 4 del planeta y conseguir la mejor victoria de su carrera, además del principal éxito en cuanto al ranking del tenis colombiano femenino en la historia, es incluso más grande que el resultado mismo.
Porque demuestra, principalmente, que más allá del plano deportivo, tiene valores que la hacen brillar con luz propia.
“Papá, gané, papá gané”, sostuvo una emocionada Camila ante la cámara de la transmisión del partido, segundos después de hacer realidad uno de los tantos sueños que tiene.
Se cubrió la boca, se tomó la cabeza en señal de asombro, abrazó, con su tierna y encantadora sonrisa, a todos los que la han apoyado en su proyecto deportivo, que camina a pasos agigantados.
Luego, la número 100 del mundo se dispuso a mirar hacia la tribuna, donde estaba Adriana Serrano, su mamá, y con quien no hicieron falta palabras, ni la estrecha cercanía física para entender el mágico momento que viven las dos.
En sus primeras declaraciones, las palabras no salían y no era para menos, porque como David, en la historia bíblica, venció, contra todos los pronósticos, a Goliat.
“No tengo palabras. No puedo creer lo que pasó. Estaba jugando contra una de las mejores del mundo. De verdad muchas gracias a todos por el respaldo durante todo este tiempo”, dijo la cucuteña, de 21 años, a la que seguramente le faltan unos centímetros de estatura con relación a las europeas, pero le sobra talento, carácter y calidad técnica para alcanzar lo que se propone.
Camila Osorio se creció ante la francesa Caroline García, a la que eliminó en dos sets, por 6-4 y 6-4, en la tercera ronda del WTA 1.000 de Roma, sellando su clasificación a octavos de final.
Fue también su revancha personal con la francesa, que la privó de la final del torneo de Lyon por 2-0.
La colombiana, sin ningún tipo de complejos, enfrentó de igual a igual a su adversaria, para rozar el cielo con su raqueta y ahora va por más, cuando enfrente en los octavos de final a la brasileña Beatriz Haddad-Maia (15).
Camila viene desde el cuadro de clasificación y ha demostrado un excelente momento tenístico, además de gran fortaleza mental.














