Agro
Domingo 08 de noviembre de 2026 - 01:00 AM

Escarabajos estercoleros: aliados invisibles de la ganadería

Bajo las pezuñas del ganado existe un ejército de insectos que trabaja gratuitamente para los productores: limpia los potreros, airea la tierra, recicla nutrientes y controla parásitos.

Bajo las pezuñas del ganado existe un ejército de insectos que trabaja gratuitamente para los productores: limpia los potreros, airea la tierra, recicla nutrientes y controla parásitos.
Bajo las pezuñas del ganado existe un ejército de insectos que trabaja gratuitamente para los productores: limpia los potreros, airea la tierra, recicla nutrientes y controla parásitos.

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Publicado por: Jael Monroy Soto

Cuando se habla de productividad ganadera, la conversación suele girar en torno a la genética, el forraje o la maquinaria. Pero bajo las pezuñas del ganado trabaja, sin cobrar un peso, un ejército de insectos que recicla nutrientes, airea el suelo y controla parásitos. Hablamos con la Dra. Claudia Alejandra Medina, una de las principales investigadoras de escarabajos estercoleros en Colombia, sobre por qué estos insectos son clave para la ganadería regenerativa.

Claudia Alejandra Medina Uribe es bióloga y entomóloga, con maestría y doctorado en la Universidad de Pretoria (Sudáfrica). Es investigadora titular del Centro de Soluciones Basadas en la Naturaleza del Instituto Alexander Von Humboldt, donde fue coordinadora científica de Colecciones Biológicas por más de ocho años. Ha liderado evaluaciones de biodiversidad en fincas ganaderas de Cundinamarca, Antioquia, la Orinoquía y otras regiones, incluido el hallazgo de especies aún no descritas por la ciencia.

Usted suele decir que la biodiversidad no es decoración, sino función productiva. ¿A qué se refiere?

La vaca es muy eficiente convirtiendo energía solar en proteína de calidad, pero esa eficiencia se sostiene sobre un ecosistema subterráneo que la mayoría de los productores no ve. En América Latina reemplazamos masivamente ecosistemas naturales por pasturas, y eso trajo tres consecuencias: pérdida de bosques y su biodiversidad, suelos compactados, más plagas y la pérdida de la red biológica que reciclaba nutrientes. Se habla mucho de emisiones, pero el problema más cercano y más reversible está literalmente bajo las pezuñas del ganado.

¿Qué son exactamente los escarabajos estercoleros?

Son insectos que se alimentan de heces. También se les llama coprófagos, aunque prefiero el término bio-recicladores, porque describe mejor lo que hacen: transforman un desecho en un servicio ecosistémico medible. Cada escarabajo conecta dos mundos. Arriba, retira la boñiga que de otro modo quedaría meses sobre la pastura bloqueando el crecimiento del pasto. Abajo, construye galerías de varios centímetros de profundidad donde deposita esa materia orgánica y se reproduce.

¿Y qué gana el productor con eso?

Mucho y sin costo. Ese comportamiento cumple seis funciones agronómicas al mismo tiempo: incorpora la materia orgánica al suelo; lo airea, porque las galerías rompen la compactación; mejora la infiltración, porque el agua llega más profundo en vez de escurrir; voltea la tierra, subiendo suelo profundo y bajando el superficial a la zona de raíces; limpia la pastura, lo que aumenta el área efectiva de forraje; y hace control biológico, porque al enterrar la boñiga interrumpe el ciclo de moscas y parásitos del ganado. Esta última función fue tan importante en Australia que allá introdujeron escarabajos a escala continental para controlar la mosca del ganado. Es uno de los casos de control biológico mejor documentados del mundo.

¿Qué está acabando con ellos?

Principalmente, el manejo intensivo combinado con el uso indiscriminado de antiparasitarios sistémicos como la ivermectina. Estos productos salen en la boñiga y matan no solo a los escarabajos, sino también a las lombrices y a buena parte de los microorganismos que cierran el ciclo de nutrientes. A eso se suma la compactación por razas pesadas en pendientes fuertes: cuando llueve, el suelo se comporta como arcilla. El productor ve llover, pero su pasto no recibe agua útil. Y sin bio-recicladores, la dependencia de fertilizantes químicos se vuelve estructural.

Bajo las pezuñas del ganado existe un ejército de insectos que trabaja gratuitamente para los productores: limpia los potreros, airea la tierra, recicla nutrientes y controla parásitos.
Bajo las pezuñas del ganado existe un ejército de insectos que trabaja gratuitamente para los productores: limpia los potreros, airea la tierra, recicla nutrientes y controla parásitos.

¿Qué tan grave es la situación en Colombia?

Los análisis recientes sobre degradación de suelos muestran un panorama crítico, sobre todo en zonas andinas, donde se concentran los sistemas mixtos y lecheros. La buena noticia es que la ganadería regenerativa ha crecido mucho en el Magdalena Medio y la costa atlántica, con resultados verificables en recuperación de suelos. En Chihuahua, México, productores revirtieron procesos de desertificación dejando descansar los potreros 18 meses, y los escarabajos fueron de los primeros indicadores visibles de esa recuperación.

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¿Cuántas especies puede tener una finca?

En el mundo hay unas 6.000 especies de escarabajos estercoleros. En Colombia, los sistemas ganaderos albergan entre 40 y 60 especies, algunas todavía no descritas por la ciencia. Es decir, hay fincas productivas aportando al inventario nacional de biodiversidad, sin que sus dueños lo noten. En una finca con manejo regenerativo en la Orinoquía identificamos 29 especies, 14 de ellas trabajando directamente en los potreros. Unas son exclusivas de sabana nativa y otras de bosque; que convivan es señal de heterogeneidad y conectividad ecológica, algo que el manejo intensivo convencional no logra.

¿Todos los escarabajos cumplen la misma función?

No. Hay tres gremios: los rodadores, que forman bolas de boñiga y las entierran lejos; los cavadores, que la entierran justo debajo de donde la encuentran; y los residentes, que viven y se reproducen dentro de la boñiga. Un potrero sano necesita los tres, y para sostenerlos la finca debe ofrecer árboles dispersos, parches de bosque y zonas en recuperación. La biodiversidad responde a la estructura del paisaje: donde hay monocultivo y no hay árboles, los gremios se reducen y con ellos la capacidad de reciclaje.

¿Cómo encaja esto con la ganadería regenerativa?

Perfectamente. La ganadería regenerativa nace de observar cómo los rumiantes silvestres en África pastoreaban en manadas que se movían rápido por la presión de los depredadores, dejando descansar el suelo. Ese patrón de pastoreo intenso, corto y con descansos largos es el que se replica hoy en las fincas regenerativas, y es justamente el patrón con el que los escarabajos coevolucionaron durante millones de años.

¿Cómo puede un ganadero saber si tiene escarabajos trabajando a su favor?

Con preguntas sencillas: ¿la boñiga desaparece en pocos días o se queda semanas? ¿El agua infiltra después de llover o escurre? ¿Al levantar una placa de estiércol hay escarabajos de distintos tamaños? ¿Hay árboles, parches de bosque o zonas de descanso? Si las respuestas son positivas, el sistema está cerrando ciclos. Si no, el costo se traslada a los insumos: fertilizante, antiparasitario, maquinaria.

¿Qué mensaje les dejaría a los ganaderos?

Que miren hacia abajo. El suelo es lo único de la finca que no se puede volver a comprar en el corto plazo; una vez degradado, recuperarlo toma años. Un suelo sano produce una pastura sana, y una pastura sana produce carne sana. Los actores ya están en escena, y los escarabajos son una de las variables más rentables de esa ecuación.

Publicado por: Jael Monroy Soto

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