En Santander, la producción de café, cacao, aguacate, cítricos y otros cultivos depende de una diversidad de polinizadores que va mucho más allá de las abejas.

Publicado por: Iliana Margarita Garnica Ruiz, El Campo en Tacones
Al hablar de polinización pensamos en las abejas, pero también participan moscas, mosquitos, mariposas, polillas, escarabajos, avispas, aves y murciélagos, que permiten producir frutos y semillas.
En Santander cultivamos café, cacao, palma de aceite, caña panelera, arroz, yuca, aguacate, cítricos, mora, lulo y gulupa, entre otros cultivos. Cada uno tiene una relación diferente con los polinizadores.
Polinizadores en nuestros cultivos
En el cacao intervienen pequeñas mosquitas de uno a tres milímetros. Una investigación de Juan Camilo Dorado, de la Universidad de los Andes, asesorado por Stéphane Dupas, identificó 247 familias de insectos en el cultivo. Solo el 5,5 % correspondió a polinizadores y, de estos, el 75,5 % fueron moscas y mosquitos.
La palma de aceite produce flores masculinas y femeninas en inflorescencias separadas. Las primeras producen polen y las segundas, al ser fecundadas, desarrollan los frutos de los racimos o coquitos. En esta labor participan principalmente dos tipos de gorgojos, de dos a tres milímetros, y un pequeño escarabajo.
En el café, abejas, moscas y avispas visitan las flores. El café arábigo puede autopolinizarse, pero estos insectos también favorecen la fecundación y la formación de frutos. Abejas, moscas y avispas visitan cítricos y aguacate; en la mora, abejas y abejorros ayudan a formar frutos.
Moscas, mosquitos, escarabajos, mariposas, aves y murciélagos cumplen funciones esenciales, pero enfrentan amenazas por el uso de agroquímicos, la pérdida de hábitats y las prácticas agrícolas intensivas.
En lulo, tomate y tomate de árbol, los abejorros sujetan las flores y vibran para liberar el polen. La angelita, abeja nativa sin aguijón apreciada por su miel, transporta polen. Cenicafé documentó su presencia en flores de café en Floridablanca, Santander.
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La guanábana tiene una polinización particular: la estructura de sus flores dificulta la llegada del polen. Pequeños cucarrones las visitan y lo transportan, pero no siempre logran una buena formación de frutos. Por eso, algunos agricultores polinizan manualmente con pincel.

¿Todos los cultivos necesitan polinizadores?
No todos dependen de insectos. El arroz es predominantemente autopolinizante: la fecundación ocurre dentro de la misma flor, que se abre por poco tiempo. Puede haber polinización cruzada, pero no es lo habitual.
La yuca y la caña producen flores y semillas. Las flores de yuca reciben visitas de insectos, como las abejas; la caña se poliniza principalmente por el viento. Sin embargo, se reproducen mediante estacas de yuca y trozos de tallo de caña con yemas.
¿Qué prácticas agrícolas afectan a los polinizadores?
Los insecticidas matan polinizadores y, según la sustancia y la exposición, producen efectos subletales: los insectos sobreviven, pero pueden quedar desorientados y tener dificultades para alimentarse y reproducirse.
También es dañino aplicar herbicidas repetidamente para eliminar las plantas que llamamos «malezas». Si una aplicación no acaba con todas, se repite. Año tras año, esto afecta la vida del suelo y elimina plantas que ofrecen alimento y refugio.
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Las plantas llamadas «malezas» también se conocen como arvenses. Nacen espontáneamente y cumplen distintas funciones. Durante el establecimiento del cultivo, cuando las plantas aún están pequeñas, algunas arvenses pueden competir por agua, luz, nutrientes y espacio. Pero también producen flores para los polinizadores y sirven de refugio a insectos benéficos. En la rizosfera de algunas arvenses viven bacterias fijadoras de nitrógeno; sus raíces también se asocian con hongos micorrízicos y otros microorganismos. Cortadas y dejadas sobre el terreno, aportan biomasa y materia orgánica, protegen el suelo y conservan humedad. Manejarlas no es eliminarlas, sino controlar las que realmente interfieren con el cultivo.
Recuperar la vida del suelo
Recuperar un suelo después de aplicar herbicidas exige tiempo y compromiso. Se pueden aplicar ácidos húmicos y fúlvicos, incorporar compost o bocashi y usar microorganismos eficientes (EM) para favorecer la actividad microbiana.
Coberturas con leguminosas
También conviene establecer coberturas con leguminosas como guandul, canavalia, fríjol caupí y tefrosia. Asociadas con bacterias fijadoras de nitrógeno, producen biomasa que aporta materia orgánica y nutrientes; protegen de la erosión y conservan humedad. En 2005, una investigación de Cenicafé realizada por Ana Mayerly Jiménez Suárez, Fernando Farfán Valencia y Carmen Soledad Morales-Londoño evaluó guandul, crotalaria y tefrosia como abonos verdes. La tefrosia produjo 5,43 toneladas de biomasa seca por hectárea en las condiciones del ensayo.
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Pérdida de hábitats
La tala, la deforestación y la eliminación de cercas vivas quitan a los polinizadores lugares para refugiarse, alimentarse y anidar. La expansión urbana destruye espacios naturales y las carreteras fragmentan hábitats, dificultando el desplazamiento de las especies.
Monocultivos y agricultura intensiva
Los monocultivos, propios de modelos de agricultura intensiva, representan otro desafío. En grandes extensiones de una sola especie puede haber flores una temporada y escasez el resto del año. La agricultura ecológica promueve policultivos y sistemas agroforestales que ofrecen alimento y refugio durante más tiempo.
Cambio climático, parásitos y competencia
Los cambios de temperatura alteran la floración y la actividad de los polinizadores; si no coinciden, las flores pueden quedar sin fecundar. Las sequías reducen flores y néctar, las lluvias dificultan la búsqueda de alimento y la luz artificial puede desorientar polillas y murciélagos.
El ácaro Varroa destructor ataca a las abejas melíferas y transmite virus que debilitan las colonias. También hay competencia por alimento entre abejas de apiario y silvestres. Una revisión de 2022 encontró que las abejas de apiario pueden afectar a las silvestres al competir por néctar y polen. No significa que la apicultura sea perjudicial: debemos manejar los apiarios procurando alimento suficiente para las abejas de colmena y las nativas.
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Aves y murciélagos también participan
Aves como el colibrí orejivioleta y el chillón visitan flores, consumen néctar y transportan polen. Algunos murciélagos polinizan de noche; otros comen frutos y dispersan semillas.
Un compromiso con la naturaleza
Suelo, plantas, microorganismos y polinizadores trabajan en conjunto. Invito a los agricultores a conocer sus predios y observar la naturaleza que los acompaña.
Santander merece ser un departamento verde, con cultivos sanos y diversidad. Recuperemos la diversidad agrícola y alimentaria perdida, esos sabores que casi no encontramos en nuestras mesas. Conservemos los espacios de los polinizadores: cuidar los ecosistemas es cuidar nuestra agricultura.














