Agro
Domingo 04 de octubre de 2026 - 01:00 AM

¿Cómo producir sin agotar la tierra?

La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.

La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.
La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.

Compartir

Publicado por: Iliana Margarita Garnica Ruiz, El Campo en Tacones

“Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra,grave y doliente,y con frecuencia en la noche sagradale prometí que la amaría fielmente hasta la muerte,sin temor,con toda su pesada carga de fatalidady que no despreciaría ninguno de sus enigmas.Y así me ligué a ella con un lazo mortal.”

Estas palabras pertenecen a Friedrich Hölderlin, en su obra dramática La muerte de Empédocles, traducción realizada por Estanislao Zuleta, las cuales leí en alguna oportunidad, las escribí y las guardé, y hoy se las quiero compartir.

¿Qué significa consagrar el corazón a la tierra?

Para quienes trabajamos en ella significa aprender a reconocer sus procesos, incluso aquellos enigmas que todavía no logramos comprender completamente. Y es aquí donde comienza este artículo.

Sabemos cada vez más sobre los suelos, las raíces, los microorganismos, el agua, la nutrición de las plantas, pero la agricultura continúa planteándonos ciertas preguntas a las que hoy nos referimos como enigmas. Una de esas preguntas es: ¿cómo producir en el tiempo sin agotar la tierra?

Producir de manera constante no exige agotar la tierra ni detener por completo la producción. Desde antiguos ciclos agrícolas hasta modernas prácticas agroecológicas, la clave para garantizar la fertilidad del suelo radica en aprender a leer sus señales, integrar coberturas vegetales y devolverle activamente la materia orgánica que consume en cada cosecha.

En el libro del Levítico encontramos una reflexión sobre los diferentes momentos de un cultivo y el tiempo necesario antes de su aprovechamiento. Allí se establece que, después de plantar un árbol frutal, durante los tres primeros años no se debían consumir sus frutos; en el cuarto año, los frutos eran consagrados, y a partir del quinto año podían ser consumidos. También encontramos otro ciclo: durante seis años se cultivaba la tierra y el séptimo año se dejaba descansar. Después de siete ciclos de siete años llegaba el Jubileo, el año cincuenta.

La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.
La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.

¿Por qué hablar de esto? Porque allí encontramos una reflexión sobre los diferentes momentos de un cultivo y el tiempo necesario antes de su aprovechamiento. No pretendo trasladar literalmente aquellas formas de agricultura a nuestra agricultura actual. Me interesa la reflexión que podemos hacer hoy sobre el manejo de la tierra y su capacidad para continuar produciendo en el tiempo.

Publicidad

En los cultivos de ciclo corto podemos hacer rotación. Si durante un año hemos sembrado tomate, al siguiente podemos sembrar frijol, maíz u otra hortaliza que no pertenezca a la misma familia. La intención es romper la continuidad de algunos problemas sanitarios y permitir que el suelo reciba nuevos nutrientes.

Pero rotar no significa simplemente cambiar una planta por otra. Significa establecer una nueva relación entre el suelo y el cultivo, observando cómo responde cada especie, cómo crece, cómo se comporta y qué producción nos ofrece.

En cambio, cuando hablamos de cultivos perennes la situación es diferente. Un árbol puede permanecer por más de 20 o 30 años en un mismo lugar. Entonces, ¿cómo podemos ayudar para que la tierra descanse y se regenere mientras continúa produciendo?

La respuesta no es detener la producción

Ese descanso puede expresarse de otra manera en la agroecología: mediante la cobertura vegetal, el aporte de materia orgánica y una fertilización adecuada a ese cultivo y a ese suelo.

Cuando hablamos de nutrición e incorporamos un abono, no solamente estamos aportando elementos nutritivos, sino que también estamos construyendo suelo.

Pero aquí quiero hacer una precisión: un abono no es simplemente estiércol. Un abono es un compendio de diferentes elementos que podemos encontrar en la naturaleza y que, al integrarse, aportan los nutrientes que necesita la planta. Las plantas requieren 17 elementos esenciales: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre y los micronutrientes. Por eso, cuando hablamos de nutrición, no se trata solamente de agregar un material al suelo, sino de aportar lo que el cultivo necesita para desarrollarse.

Publicidad

Cobertura vegetal

Cuando hablamos de las llamadas malezas, en agroecología nos referimos a ellas como ARVENSES. Las plantas no son ni buenas ni malas. Simplemente, no podemos catalogarlas así porque no fueron sembradas por nosotros y nacieron de forma espontánea.

Las arvenses hacen parte de la naturaleza y ayudan a cubrir el suelo, conservar la humedad y producir biomasa. Al descomponerse, devuelven los nutrientes al suelo.

Algunas especies sirven para producir alimento o refugio para determinados insectos, tanto benéficos como plaga. Precisamente por eso, en algunos cultivos se dejan calles de arvenses, para que estos insectos encuentren allí alimento y permanezcan en la cobertura vegetal, en lugar de subir directamente al árbol.

Entonces, ¿cuándo se convierte realmente en un problema? Cuando una especie se vuelve invasiva y domina el espacio del cultivo. Por eso debemos conocer qué planta tenemos, en qué cantidad está presente y qué función está cumpliendo antes de decidir si necesitamos controlarla.

Publicidad

Es muy importante entender que estas plantas también nos dan información sobre las condiciones del suelo. Algunas arvenses están asociadas con condiciones de acidez. Otras pueden aparecer con determinadas condiciones de humedad, fertilidad o compactación. Su presencia puede ser una señal que nos invite a mirar con mayor atención lo que está ocurriendo debajo de ellas, en el suelo y en sus raíces.

La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.
La agricultura enfrenta un desafío que va más allá de producir alimentos: encontrar la manera de aprovechar la tierra sin agotarla. La rotación de cultivos, las coberturas vegetales y el cuidado del suelo hacen parte de una respuesta que pone en el centro los ciclos de la naturaleza.

Este último punto es importante también en la ganadería. Por ejemplo, el sobrepastoreo puede favorecer la compactación del suelo y cambios en la vegetación. Por eso es importante establecer una rotación adecuada, mantener un buen sombreo y realizar un manejo responsable del pastoreo.

En los cultivos perennes las coberturas no pueden ser juzgadas simplemente porque nos dicen que no son beneficiosas.

En mi finca, hace un año sembré cacao y quedó asociado con la brachiaria que ya estaba en el terreno. Me han dicho que debo eliminarla porque sus raíces compiten con el cacao por espacio, agua y nutrientes. Pero mi pregunta es otra: ¿realmente esta brachiaria está perjudicando al cacao en las condiciones en que lo tengo? ¿O puede estar cumpliendo otra función?

Publicidad

La respuesta se ha ido dando desde mi propia experiencia. Durante este primer año no he visto dificultades en el desarrollo de las plantas ni en su crecimiento. Sin embargo, sigo observando.

Desde la antigüedad también se ha reconocido la importancia de los ciclos de la Luna y de los astros en el desarrollo de los cultivos, y estos conocimientos se han relacionado con diferentes actividades agrícolas. De allí surgieron calendarios agrícolas lunares que relacionan determinadas labores con las fases de la Luna. En ellos se habla de momentos favorables para la siembra, como la luna creciente, y de otros para realizar determinadas podas, como la luna menguante. También se recomienda cortar las hierbas en menguante cuando se busca retardar su rebrote.

Estos calendarios también contemplan tiempos de descanso, momentos en los que se recomienda no intervenir la tierra y permitir que continúe su propio proceso.

Jairo Restrepo Rivera recoge parte de estos conocimientos en su libro La Luna, el sol nocturno en los trópicos y su influencia en la agricultura. Son conocimientos que han pasado de generación en generación y que continúan formando parte de las prácticas de muchos agricultores.

Y volvemos a la pregunta del comienzo: ¿cómo producir en el tiempo sin agotar la tierra?

La respuesta será construir suelo cada día, observando sus necesidades y devolviéndole, a través de nuestro cuidado, parte de lo que él nos entrega en cada cosecha. Es alimentarlo, protegerlo, mantenerlo cubierto y crearle las condiciones para que pueda regenerarse mientras seguimos cosechando.

Porque producir sin agotar la tierra consiste precisamente en respetar sus tiempos, sus señales y sus ciclos, para que siga siendo capaz de alimentarnos a nosotros y a quienes vendrán en el futuro.

Publicado por: Iliana Margarita Garnica Ruiz, El Campo en Tacones

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad