Agro
Lunes 28 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Los ríos que también alimentan la ganadería

Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.

Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.
Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.

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Publicado por: Jael Monroy Soto

Con motivo del Día Mundial de los Ríos, que este año se celebra el domingo 27 de septiembre. Cada último domingo de septiembre, el mundo se detiene a mirar sus ríos. El Día Mundial de los Ríos nos invita a reconocer el valor de estas corrientes que han moldeado la historia de la humanidad.

Para quienes trabajamos la tierra, esta fecha tiene un significado especial. Los ríos no son un elemento más del paisaje, son el sistema circulatorio de los territorios que habitamos y en los que producimos.

Ríos que fabrican suelos

Mucho antes de que existiera la agricultura, los ríos ya trabajaban como grandes constructores de suelo. En su recorrido desde las montañas, arrastran minerales, arcillas, limos y materia orgánica que depositan en sus orillas y llanuras de inundación. Crecida tras crecida, durante miles de años, ese proceso formó los suelos aluviales, que están entre los más fértiles del planeta.

No es casualidad que las grandes civilizaciones nacieran junto a los ríos, el Nilo, el Tigris y el Éufrates y el río Amarillo, entre otros. En Colombia, los valles del Magdalena, del Cauca y del Sinú, y las sabanas inundables de la Orinoquía, deben buena parte de su riqueza productiva a ese aporte constante de sedimentos y nutrientes.

La ganadería regenerativa plantea una relación distinta con el agua: llevarla al animal, mantener el suelo cubierto, proteger las orillas y reducir los contaminantes que llegan a las corrientes.

Los ríos también regulan la humedad del suelo e intercambian agua con los acuíferos subterráneos, manteniendo los niveles freáticos que sostienen las pasturas en las épocas secas. Un territorio con ríos sanos es un territorio con suelos vivos.

Los ríos definen la geografía de los territorios

Los ríos dibujan el mapa. Trazan los valles, separan las cuencas y marcan los límites entre municipios y departamentos. También han determinado dónde se asientan los pueblos, por dónde pasan los caminos y cómo se organiza la vida rural.

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En gran parte de Colombia, los ríos fueron durante siglos las principales vías de comunicación y comercio, y lo siguen siendo en regiones como la Amazonía, el Pacífico y los Llanos.

Por eso, un río no empieza en su cauce: empieza en cada ladera, potrero y bosque que le entrega su agua. Ese territorio es su cuenca. Lo que ocurre en la parte más alta de una finca, en un potrero sobrepastoreado o en un bosque talado, termina reflejándose aguas abajo. Cada predio forma parte de una cuenca, y cada decisión de manejo tiene efectos que van más allá de sus cercas.

Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.
Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.

Ríos y biodiversidad, corredores de vida

Las orillas de los ríos están entre los ecosistemas más ricos en especies. Los bosques de galería, esas franjas de vegetación que acompañan los cauces, cumplen funciones fundamentales:

  • Son corredores biológicos: conectan fragmentos de bosque y permiten que aves, mamíferos, reptiles, anfibios e insectos se desplacen, se alimenten y se reproduzcan a través de paisajes productivos.
  • Actúan como filtro natural: frenan el agua lluvia que escurre desde los potreros y laderas, favorecen su infiltración y retienen sedimentos, excesos de nutrientes (como los del estiércol o los fertilizantes) y contaminantes antes de que lleguen al cauce.
  • Estabilizan las orillas: las raíces sujetan el suelo y reducen la erosión y los derrumbes durante las crecientes.
  • Regulan la temperatura del agua: la sombra mantiene condiciones adecuadas para los peces y demás organismos acuáticos.
  • Alimentan la red de vida del río: las hojas, frutos e insectos que caen al agua son una base fundamental de la cadena alimenticia acuática.

Muchas de las especies que habitan estos corredores son aliadas directas del ganadero. Hay aves y murciélagos que controlan insectos, murciélagos que polinizan y dispersan semillas, y polinizadores que sostienen las leguminosas y la diversidad de plantas de las pasturas.

Cómo protegemos los ríos desde la ganadería regenerativa

Durante décadas, la ganadería convencional fue señalada, muchas veces con razón, como una de las actividades que más presión ejercía sobre las fuentes hídricas, animales pisoteando los cauces, orillas deforestadas y suelos compactados y descubiertos que se lavaban con cada aguacero. La ganadería regenerativa propone y demuestra otro camino. Para quienes la practicamos, proteger el agua no es un discurso, es un compromiso que se cumple todos los días, en cada potrero y en cada decisión de manejo.

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  • Aislamiento de rondas y nacimientos. Cercar las fajas protectoras de ríos, quebradas, ciénagas y nacimientos impide que el ganado pisotee los cauces y permite que la vegetación nativa se recupere de forma natural. La normativa colombiana, desde el Código Nacional de Recursos Naturales (Decreto-Ley 2811 de 1974) y sus desarrollos reglamentarios, hoy compilados en el Decreto 1076 de 2015, obliga a conservar con cobertura boscosa una franja de al menos 30 metros a lado y lado de ríos y quebradas, sean permanentes o no, y alrededor de lagos y ciénagas, así como de 100 metros a la redonda de los nacimientos de agua, medidos desde su periferia. Estas son distancias mínimas. La corporación autónoma regional (CAR) de cada territorio puede definir rondas más amplias según sus estudios, por lo que vale la pena consultar cuál aplica a las fuentes de cada predio. En ganadería regenerativa lo asumimos como una convicción productiva, además de una obligación legal.
  • Agua llevada al animal, no el animal al agua. Los bebederos fuera del cauce, abastecidos por bombeo, por gravedad o con arietes hidráulicos, garantizan agua limpia y permanente en cada potrero. Esto mejora el consumo y la salud del ganado, reduce las enfermedades transmitidas por agua contaminada y protege las orillas.
  • Suelos cubiertos que infiltran agua. Este es uno de los aportes más importantes y menos visibles de nuestro modelo. El pastoreo planificado, con periodos de ocupación cortos y descansos adecuados, mantiene el suelo cubierto y aumenta su materia orgánica. Un suelo rico en humus funciona como una esponja, infiltra y retiene más agua lluvia, en lugar de dejarla escurrir arrastrando tierra hacia los ríos. El resultado es menos sedimentación, menos crecientes súbitas en invierno y más agua disponible en verano, porque el agua infiltrada alimenta los acuíferos y regresa lentamente a las quebradas.
  • Sistemas silvopastoriles. Los árboles en los potreros y en las cercas vivas mejoran la infiltración y protegen el suelo del impacto directo de la lluvia. Además, amplían los corredores de conectividad hacia los bosques de ribera.
  • Menos químicos que llegan al agua. Al reducir el uso de fertilizantes de síntesis, herbicidas y desparasitantes de alto impacto, disminuye la carga de contaminantes que termina en las corrientes y se protege la vida acuática.
  • Pensar como cuenca. La ganadería regenerativa entiende el predio como parte de un sistema mayor. Por eso se requiere un trabajo colaborativo: ningún río se recupera si solo en una finca se cuida.

Los ríos han formado los suelos fértiles sobre los que se produce buena parte de los alimentos y sostienen ecosistemas esenciales para la vida. Cuidarlos, plantea esta reflexión, también significa cuidar el futuro de la actividad ganadera.

Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.
Los ríos no solo llevan agua: también forman suelos, sostienen la biodiversidad y determinan la vida de los territorios. En el Día Mundial de los Ríos, esta reflexión plantea por qué protegerlos también es una decisión productiva para la ganadería.

Un compromiso que también es productivo

Proteger los ríos no es un costo para el ganadero regenerativo. Es una inversión en la base misma de su producción.

Agua limpia y permanente significa animales más sanos. Suelos que retienen humedad significan pasto por más tiempo en la época seca. Orillas estables significan menos pérdida de tierra. Y un predio que puede demostrar que cuida sus fuentes hídricas tiene mejores posibilidades frente a mercados que valoran la producción sostenible y frente a los programas de pago por servicios ambientales.

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Colombia ya ha dado pasos importantes en este reconocimiento. En 2016, la Corte Constitucional, mediante la Sentencia T-622, reconoció al río Atrato, su cuenca y sus afluentes como sujeto de derechos. Ese precedente marcó una nueva forma de entender la relación entre las comunidades y sus ríos.

Una invitación

En este Día Mundial de los Ríos, invitamos a todos los ganaderos del país a mirar sus quebradas, nacimientos y ríos con otros ojos. No como un bebedero ni como un límite de la finca, sino como aliados vitales de la producción, de la biodiversidad y de las comunidades que dependen de ellos aguas abajo.

Cada metro de orilla protegida, cada bebedero instalado fuera del cauce, cada potrero que infiltra en lugar de erosionar, es una contribución concreta a la salud de nuestras cuencas. Los ríos nos dieron los suelos fértiles sobre los que hoy producimos. Regenerar es, también, devolverles el cuidado que nos han dado.

Publicado por: Jael Monroy Soto

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