Espiritualidad
Domingo 27 de septiembre de 2026 - 08:05 PM

Reflexión espiritual: la luz interior de cada día

Deberíamos hacer como la libélula, que con su propio brillo, es símbolo de luz y transformación.

Todos los seres podemos brillar, tal como lo hace la libélula.
Todos los seres podemos brillar, tal como lo hace la libélula.

Compartir

El brillo que la libélula refleja en sus alas le recuerda que, aun en medio de los días difíciles, usted puede llevar dentro de sí una luz especial. No siempre se trata de tener una vida perfecta, sino de aprender a reconocer ese brillo que le ayuda a seguir adelante.

Todos tenemos un brillo interior.
Todos tenemos un brillo interior.

Tener luz interior significa conservar la esperanza aun cuando las cosas no salgan como espera. Es confiar en que después de un momento difícil puede llegar uno mejor. Esa luz puede estar en una palabra, una persona, un recuerdo, una oración o, simplemente, en la decisión de no rendirse. A veces, basta con reconocer un pequeño bien para volver a encontrar el brillo.

En el día a día, usted puede ser luz en las pequeñas cosas. Puede serlo cuando escucha a alguien, cuando ofrece una sonrisa, cuando ayuda sin esperar nada a cambio o cuando trata a los demás con respeto. Así como cada ala de la libélula refleja la luz de una manera particular, cada gesto sencillo puede iluminar el día de otra persona sin que usted llegue a darse cuenta.

También es importante que usted cuide su propio brillo. Hay días en los que puede sentirse cansado, ‘achantado’ o sin energía, y eso es parte de ser humano. En esos momentos, recuerde que perder un poco de luz no significa haberla perdido para siempre. Siempre puede volver a encontrarla dentro de usted.

Persiga su estrella
Persiga su estrella

La luz puede acompañarlo. En la alegría, puede ayudarle a agradecer; en la tristeza, puede darle esperanza; en los cambios y retos, puede darle confianza; y en las dificultades, puede recordarle que siempre existe una manera de continuar. Usted puede elegir mirar cada experiencia con un poco más de luz y descubrir, aun en ella, algo bueno que pueda dejarle.

La libélula también lo invita a vivir con más tranquilidad. No significa ignorar los problemas, sino aprender a no cargar con todo aquello que ya no necesita llevar. Usted puede soltar aquello que le hace daño y abrir espacio para nuevas oportunidades, otros sueños y distintas formas de vivir. Al hacerlo, también permite que entre nueva luz y que su vida encuentre nuevos motivos para brillar.

Por eso, permita que su luz se note en su manera de hablar, de actuar y de relacionarse con los demás. No necesita hacer grandes cosas para brillar. A veces, simplemente ser una persona amable, esperanzada y auténtica es suficiente para iluminar el camino propio y el de quienes están cerca de usted. El verdadero brillo no siempre llama la atención; muchas veces se encuentra en la forma sencilla de hacer el bien.

Publicidad

Tener brillo en la vida cotidiana también significa aprender a reconocer las cosas buenas que están a su alrededor. Una mañana tranquila, una conversación, una taza de café, una palabra de cariño o un momento de silencio pueden convertirse en pequeñas luces. Cuando usted aprende a valorar estos detalles, descubre que cada cosa buena, por pequeña que parezca, puede mostrar un poco de la belleza de la vida, incluso en los días más sencillos.

En algunos momentos, usted será la persona que necesita recibir luz, y en otros será quien la entregue.

¿Cómo mantener encendida su luz?

Cuidando sus pensamientos, perdonando y dándose la oportunidad de comenzar de nuevo. La transformación no siempre ocurre de manera grande; muchas veces empieza con una pequeña decisión interior, con ese primer destello que anuncia que algo nuevo puede comenzar.

Debemos aprender a brillar.
Debemos aprender a brillar.

Y así, como la libélula que se mueve con libertad y refleja la luz en sus alas, usted también tiene ese brillo en su vida. Aprenda a reconocer la luz de cada cosa buena, incluso de aquellas que parecen pequeñas. Porque mientras usted conserve esa luz, siempre habrá esperanza, transformación y un nuevo camino por descubrir.

Pregunta del día

¿Cuáles son esos temores que rondan su vida? Cuéntenos sobre ellos para reflexionar juntos. Envíe su caso a Euclides Kilô Ardila al correo eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que rondan su vida? Cuéntenos sobre ellos para reflexionar juntos. Envíe su caso a Euclides Kilô Ardila al correo eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
  • Las inquietudes del alma afectan nuestro estado de ánimo. Sin embargo, cada pregunta también es una oportunidad para mirar hacia adelante y encontrar nuevas formas de afrontar lo que nos preocupa, ya sea reflexionando o poniendo en práctica estrategias que nos ayuden a sentirnos mejor. Veamos el caso de hoy:
Un hombre siente que Dios no atiende sus peticiones.
Un hombre siente que Dios no atiende sus peticiones.

Testimonio: “Estoy muy desanimado y triste porque, a pesar de orar mucho, siento que no logro nada. No sé si realmente Dios me está escuchando. ¿Qué podría aconsejarme?”

Publicidad

Respuesta: Entiendo que pueda sentirse desanimado después de orar y no ver los cambios que espera. A mí también me ha pasado. Cuando uno pide con el corazón lleno de esperanza y la respuesta no llega, es natural preguntarse si ‘Dios realmente está escuchando’.

No obstante, no se quede solamente en el reclamo a Dios; deténgase también a reflexionar sobre qué puede estar pasando. Tal vez usted espera una respuesta concreta, en un momento determinado y de una manera específica, pero la dinámica de la vida no siempre se da así.

Recuerde: el ‘silencio’ del Señor no siempre significa que su oración no haya sido escuchada. Hay situaciones que requieren tiempo y procesos que no podemos comprender de inmediato. Por eso, no permita que la espera le haga pensar que sus oraciones han sido inútiles o carecen de sentido.

Continúe orando a Dios con confianza y sinceridad. No necesita encontrar las palabras perfectas; puede hablarle desde el corazón, contarle lo que está viviendo y pedirle fuerzas para seguir adelante. La respuesta puede llegarle de una manera diferente a la que espera: puede manifestarse en una nueva perspectiva, en la fortaleza para continuar o en la claridad necesaria para dar el siguiente paso.

Publicidad

No permita que la espera apague su esperanza. Usted ha atravesado momentos difíciles y, pese a ello, ha seguido adelante. Dentro de usted existe una fuerza que quizá no siempre reconoce.

Tal vez hoy no pueda ver todo el camino, pero puede recorrerlo paso a paso. Siga cuidando su corazón y mantenga la confianza en que pueden surgir nuevas oportunidades y momentos de luz.

Breves reflexiones

¡Ánimo!
¡Ánimo!

Superarse es comprender que cada día trae consigo una nueva oportunidad. Con fe, paciencia y esfuerzo, usted puede enfrentar sus temores, aprender de las dificultades y descubrir capacidades que quizá desconocía. Cada pequeño avance es también una forma de acercarse a sus sueños.

Viajar
Viajar

Salga y ‘vuele’ con el corazón optimista hacia nuevos caminos, lugares y personas. Cada experiencia puede convertirse en una enseñanza y recordarle que la vida es un regalo. Permítase conocer, contemplar y agradecer, porque cada viaje puede transformar su manera de ver el mundo y dejar recuerdos llenos de significado.

Publicidad

Hablemos del dinero
Hablemos del dinero

Tener dinero puede brindar tranquilidad, estabilidad y oportunidades, pero no debe convertirse en el propósito esencial de la vida. La verdadera riqueza está en saber disfrutar lo que posee, compartir con generosidad, ayudar a los demás y mantener un corazón agradecido, libre de avaricia.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad