Espiritualidad
Viernes 18 de septiembre de 2026 - 08:42 AM

Dejar de girar: la lección del lápiz

Cuando el lápiz gira sobre sí mismo: una enseñanza para enfrentar problemas, recuperar la esperanza y dar el siguiente paso.

El lápiz y las vueltas de la vida: cómo enfrentar los problemas sin permitir que ocupen todo nuestro corazón.
El lápiz y las vueltas de la vida: cómo enfrentar los problemas sin permitir que ocupen todo nuestro corazón.

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Imagine un lápiz que, en lugar de avanzar sobre una hoja, se tuerce hasta quedar apuntando sobre sí mismo y no sale del mismo lugar. A veces nos pasa igual. Un problema ocupa tanto nuestra mente que terminamos encerrados en él. Pensamos, dudamos y volvemos al mismo punto, mientras la vida sigue avanzando.

No siempre podemos elegir lo que ocurre, pero sí cómo responder a las situaciones. Un problema familiar, económico o laboral merece atención, pero no debe convertirse en toda nuestra vida.

Afrontar algo significa reconocer lo que pasa y hacer lo que está a nuestro alcance. También debemos aprender a distinguir entre preocuparnos y ocuparnos. Pensar en una solución nos ayuda; imaginar durante horas todo lo que podría salir mal solo nos desgasta.

Hay situaciones que podemos resolver y otras que necesitan tiempo. Nuestra tarea es actuar cuando corresponde y aceptar que no todo está bajo nuestro control. Ahí también está la fe: en confiar, aun sin tener todas las respuestas, en que un momento difícil no define nuestra vida.

Por eso necesitamos mirar más allá del problema. Cuando hay tormenta, las nubes pueden cubrir el cielo, pero el cielo sigue allí. Lo mismo ocurre con nuestras dificultades. Hoy pueden ocupar mucho espacio en nuestra mente, pero nuestra vida es mucho más grande.

A veces basta con detenernos y preguntarnos: ¿qué podemos hacer hoy? Tal vez una llamada, una conversación, una disculpa, pedir ayuda o tomar esa decisión que hemos estado aplazando. No necesitamos tener el control de todo para avanzar. Necesitamos hacer nuestra parte, confiar y dar el siguiente paso. Los problemas forman parte de la vida, pero no son la vida entera.

Entonces volvemos al lápiz. Si permanece torcido, girando alrededor de sí mismo, nunca podrá avanzar sobre la hoja. Nosotros tampoco podemos quedarnos dando vueltas alrededor de aquello que nos preocupa. Podemos detenernos, respirar, mirar más lejos y decidir avanzar. Porque muchas veces la salida no aparece cuando desaparece el problema, sino cuando dejamos de girar alrededor de él y comenzamos, con fe y decisión, a escribir una nueva historia.

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Breves reflexiones

Seguir
Seguir

Aunque el camino parezca incierto, siempre existe una razón para dar un paso más y continuar avanzando. Seguir no significa tener todas las respuestas, sino conservar la esperanza, avanzar con paciencia y confiar en que cada día trae nuevas posibilidades.

¡Téngase fe!
¡Téngase fe!

Tener fe es valorar lo aprendido, agradecer a Dios por ello y enfrentar lo que venga con serenidad, dignidad y esperanza.

¡No se deprima!
¡No se deprima!

Los momentos difíciles pueden pesar mucho, pero no tienen por qué convertirse en toda la vida ni transformarse en un lastre permanente. Busque compañía, converse con alguien de confianza y pida ayuda cuando sea necesario.

El concepto de la felicidad.
El concepto de la felicidad.

La felicidad no consiste en tener una vida perfecta ni en estar “tapado en plata”. Consiste, muchas veces, en aprender a valorar lo sencillo: una conversación, una oportunidad, un nuevo día, un abrazo, un momento de tranquilidad o, simplemente, la posibilidad de seguir viviendo.

Pregunta del día

¿Cuáles son esos temores que lo agobian? Háblenos de ellos. Compartirlos puede ser el primer paso para reflexionar sobre aquello que le preocupa y encontrar nuevas maneras de afrontarlo. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo eardila@vanguardia.com. Él mismo le responderá en esta página.
¿Cuáles son esos temores que lo agobian? Háblenos de ellos. Compartirlos puede ser el primer paso para reflexionar sobre aquello que le preocupa y encontrar nuevas maneras de afrontarlo. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo eardila@vanguardia.com. Él mismo le responderá en esta página.

Las inquietudes suelen irrumpir en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, cada cuestionamiento es una oportunidad para afrontar nuevos horizontes, ya sea mediante la reflexión o a través de estrategias que ayuden a fortalecer el alma. Veamos el caso de hoy:

¿Qué tan trascendente ha sido nuestra vida?
¿Qué tan trascendente ha sido nuestra vida?

Testimonio: “Mi vida ha sido un tanto intrascendente. Miro hacia atrás y me parece que los años pasaron sin pena ni gloria o con simples pequeñeces. ¿Cómo debo interpretar esa fea sensación que experimento?”

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Respuesta: La vida no siempre se mide por grandes acontecimientos, reconocimientos o logros visibles. Muchas veces, su valor está en momentos sencillos que de pronto no parecieron importantes cuando ocurrieron.

Tal vez sea necesario cambiar la pregunta. En lugar de pensar solamente en lo que no se logró, conviene preguntarse qué personas estuvieron cerca, a quién se ayudó, cuáles dificultades se lograron superar y cuáles aprendizajes quedaron en el camino. Seguramente hay más huellas de las que ahora pueden verse. Una palabra, una compañía o una responsabilidad cumplida también pueden tener un significado profundo. ¿No le parece?

Conversar con alguien querido, caminar, leer, aprender algo nuevo o retomar una actividad que alguna vez produjo alegría pueden parecer cosas pequeñas, pero también son maneras de volver a habitar la propia vida.

No hace falta demostrarle nada a nadie. A veces, comenzar de nuevo consiste en cuidar mejor de sí mismo, acercarse a quienes hacen bien y permitirse esperar algo bueno.

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Quizá su mundo no haya sido tan vano como hoy parece. Tal vez esté atravesando un momento en el que resulta difícil reconocer su valor. Tenga paciencia consigo mismo.

La vida no necesita ser extraordinaria para tener sentido; también puede encontrarlo en lo cotidiano, en los afectos y en la posibilidad de dar un paso más. A veces, ese pequeño paso es suficiente para descubrir que todavía hay camino por recorrer.

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