La arquitectura, la luz natural y el paisaje dejaron de ser simples telones de fondo para convertirse en elementos que influyen en la planeación y el desarrollo de las celebraciones.

Publicado por: Redacción Tendencias
Los jardines, las zonas abiertas y la luz natural están tomando un papel cada vez más activo en la organización de bodas, no solo como escenarios para las fotografías, sino como espacios destinados a ceremonias, cócteles y otros momentos de la celebración. La apuesta apunta a integrar el entorno desde la planeación y aprovechar las características propias de cada lugar.
La tendencia también se refleja en las preferencias de las parejas. El 2026 First Look Report de Zola, elaborado a partir de una encuesta a más de 11.500 parejas que planeaban casarse durante este año, señala que los jardines exteriores se mantuvieron, por segundo año consecutivo, como la primera elección de espacio para las bodas.
Más allá de realizar toda la celebración al aire libre, la planeación busca combinar zonas abiertas y cubiertas de acuerdo con el horario, las actividades, las necesidades de los invitados y las condiciones del clima. En ciudades como Bogotá, donde el tiempo puede cambiar rápidamente, esta articulación también se convierte en un asunto logístico.
En ese contexto, espacios como Bahía Eventos y Experiencias, ubicado en la vía a La Calera, han incorporado jardines, cascadas, vegetación y áreas interiores dentro de un mismo recorrido para las celebraciones.
“En las bodas que combinan áreas abiertas y cubiertas, las transiciones son tan importantes como cada espacio por separado. Definir desde el comienzo cómo se moverán los invitados y cuánto durará cada momento ayuda a que la celebración avance con naturalidad”, explicó Lucía Pérez, ejecutiva comercial de eventos sociales de Bahía Eventos y Experiencias.
La hora de la ceremonia también entra en la ecuación. Programar algunos momentos al final de la tarde, por ejemplo, permite utilizar el atardecer como parte de la ambientación y crear una transición entre una ceremonia exterior y una recepción en un espacio cubierto.
El paisaje, además, comienza a funcionar como punto de partida para definir colores, materiales y elementos decorativos. Tonos como el verde oliva, beige, arena o gris cálido, junto con materiales como madera, lino o cerámica, pueden complementar ambientes dominados por la vegetación sin competir visualmente con ellos.
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Así, la naturaleza deja de ocupar únicamente un lugar decorativo dentro de las bodas y pasa a formar parte de decisiones prácticas: desde la ubicación de la ceremonia hasta el recorrido de los invitados, la iluminación y el diseño general de la celebración.














