La propuesta de líderes de Soto Norte y el Gobernador de Santander de que se unifique la línea del páramo con los límites del parque regional natural de Santurbán, reduciría el área actual del páramo en más de 9 mil hectáreas.

Publicado por: NOHORA CELEDÓN
Esta semana se conoció una carta enviada en junio por el Gobernador de Santander, Richard Aguilar Villa, al presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, pidiendo “hacer coincidir, en lo posible, el proceso de delimitación del parque y el páramo de Santurbán”.
Esta propuesta no es nueva y recoge el sentir de buena parte de las autoridades de los municipios de Soto Norte, líderes de pequeños mineros, empresas mineras, sindicatos de empleados y extrabajadores de las compañías.
De acuerdo con el atlas del instituto Alexander von Humboldt en 2007, el páramo de Santurbán tiene una extensión de 82 mil 664 hectáreas, entre los 3.000 y los 4.290 metros sobre el nivel del mar, de los cuáles 21.553 hectáreas le corresponden a Santander.
Si se acepta la propuesta de igualar los límites de Santurbán con los del parque, el páramo, en jurisdicción de Santander pasaría de 21.553 hectáreas a 11.700 hectáreas, que es la extensión del parque, o 12.300 hectáreas si se tiene en consideración el área de Suratá que se pretende declarar como Distrito de Manejo Integrado.
De acuerdo con Erwing Rodríguez-Salah, uno de los voceros del Comité por la defensa del agua y del páramo de Santurbán, asumir como delimitación del páramo los límites del parque regional no solamente va en contravía de la conservación que se requiere, sino que tampoco es legal.
En 2011 la resolución 937 del Ministerio de Ambiente, adoptó la cartografía del Instituto Humboldt. Esta dice que si las autoridades ambientales han elaborado en su jurisdicción estudios para delimitar los páramos y ordenar el territorio, estos se pueden adoptar “siempre y cuando la escala cartográfica utilizada para su delimitación sea igual o más detallada que la escala 1:25.000, y no se aumente la cota que fue definida como límite altitudinal para el ecosistema, ni se disminuya la extensión total de área establecida, según la cartografía utilizada en la cartografía escala 1:250.000”.
Para Rodríguez – Salah, no sería lógico e iría en contravía a esta resolución que la delimitación del páramo a escala 1:25 mil que publique el Ministerio reduzca el área del páramo definida en el atlas.
Pero además, cuando se hizo técnicamente el mapa a escala 1:100 mil para detallar más los límites del ecosistemas, resultó que al tener en cuenta sólo aspectos biológicos, el área del páramo de Santurbán se amplió en más de 72%.
“Es inconveniente forzar esta situación porque la metodología como se debe caracterizar el páramo la define el Humboldt y es un proceso riguroso que se debe aplicar, tenemos que respetar los criterios”, señaló Florentino Rodríguez, vocero del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana.
Lo biológico frente a lo social
De acuerdo con el atlas de páramos del Instituto Humboldt, en Santander el páramo de Santurbán cobija a los municipios de California, Charta, Suratá, Vetas y Tona.
Teniendo en cuenta que esa es la delimitación vigente, dentro del páramo está prácticamente todo el municipio de Vetas, buena parte de California, el corregimiento de Berlín, en Tona, una zona ganadera y de cultivos de Suratá y también parte agrícola de Charta.
El Plan Nacional de Desarrollo, la ley 1450 de 2012, prohibió en el artículo 202 no sólo la actividad minera y de explotación de hidrocarburos, sino también la explotación agropecuaria.
Sin embargo, esa legislación no se ha cumplido en este momento, porque hay cerca de 17.500 personas que viven en esos municipios que dependen de la minería y de la agricultura. Incluso el alcalde de Vetas, David González, ha señalado en varias ocasiones que su municipio está en riesgo de desaparecer, pues según el atlas hasta el casco municipal, la iglesia y el parque están en el páramo.
Pero más allá de las pequeñas explotaciones mineras y las actividades agropecuarias del municipio, desde hace varios años las actividades de empresas mineras como Eco Oro, AUX y Leyhat, han sido las encargadas de proveer empleos en estos municipios.
En especial Eco Oro y Leyhat son las que tienen más probabilidades de ser afectadas por la nueva delimitación del parque, ya que incluso un documento de la Agencia de Licencias Ambientales, dirigida por la actual Ministra de Ambiente, señala que estas empresas están en zona de páramo y bosque alto Andino.
Ante la incertidumbre, las empresas tienen serios problemas de caja y han reducido costos y personal, dejando en estos municipios más de 1.500 desempleados en el último año.
Pero hay algo más. En una rueda de prensa el presidente de Eco Oro, Hernán Linares, no descartó que en caso de que la delimitación del páramo prohíba el desarrollo de su proyecto minero en la zona pueda tomar acciones legales para recuperar la inversión que han hecho en la región, que supera los US$200 millones.
Las mineras también se amparan en un estudio de la Fundación Guayacanal, financiado por la Cámara Colombiana de Minería, que hizo una delimitación del páramo a una escala de 1:10 mil y que señala que el área del páramo de Santurbán es mucho menor a la que estipula el atlas del Humboldt.
Mientras tanto la ministra de Ambiente, Luz Helena Sarmiento, aseguró a Vanguardia Liberal que se tendrán en cuenta los factores ambientales, pero también los factores sociales para hacer la nueva delimitación del páramo.
¿Qué tanto peso tendrán los factores técnicos del bioma de páramo y cuál será el peso de lo social? Eso es algo que se sabrá en diciembre cuando se espera que la Ministra emita el acto administrativo que delimitará el páramo.
¿Qué dice la Cdmb?
De acuerdo con Luis Alberto Flórez Chacón, secretario General de la Cdmb, frente al proceso de delimitación del páramo, la entidad presentó lo que le correspondía, de acuerdo con los lineamientos técnicos dados por el Ministerio de Ambiente, desde diciembre de 2012.
Sobre si el límite del páramo debe coincidir con el parque regional, el funcionario señaló que esa decisión le corresponde al Ministerio de Ambiente.
“Esperamos que se tenga en cuenta el sentir de las comunidades que van a verse afectadas por la delimitación, porque consideramos que es necesario para garantizar el futuro del área protegida”, señaló el funcionario, que asegura que se necesita el apoyo de las personas que viven en el páramo para que sea efectiva la protección que se busca.














