El Dane destacó al área metropolitana de Bucaramanga como la ciudad con mayor reducción de la pobreza monetaria entre 2020 y 2021 en el país. Santander también tuvo resultados positivos, sin embargo, todavía no se llega a los niveles de antes de pandemia.

Para que una persona se considere pobre monetario en Bucaramanga y su área metropolitana tiene que depender de $481.830 o menos al mes para subsistir en la búsqueda de alimentos y artículos básicos de primera necesidad (dato revelado ayer por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane).
En ese grupo poblacional en situación de pobreza monetaria se encuentra don Germán Castellanos, residente en el barrio Pantano, en Bucaramanga. Él dice: “La pobreza sí me atropella, pero de todas formas lo hace con un mínimo de misericordia”.
¿Por qué lo dice? En sus palabras responde: “Porque no puedo ocultar mi realidad, dadas las precarias condiciones en las que sobrevivo, y aún así logro conseguir lo de la papita”, refiriéndose a la comida.

Línea de pobreza
Aunque don Germán se gana la vida como ‘basuriego’ o reciclador, recorriendo barrios completos en búsqueda de un poco de material de reciclaje, confiesa que por este trabajo no logra reunir más de $60 mil a la semana.
Con estas cuentas, don Germán tiene ingresos al mes por $240 mil, es decir, $239 mil por debajo de la línea de pobreza.
Por ello este reciclador está a unos pocos pesos de caer en la línea de pobreza monetaria extrema, que para el 2021 fue de $210.136 en el área metropolitana de Bucaramanga.
La situación empeora cuando se aplica la fórmula del Dane que implementa para calcular la línea de pobreza por hogar. La base de este cálculo es: si un hogar tiene cuatro personas, su línea será de $1’927.320 al mes.
Esto representa el costo que la persona debe financiar o gastar para tener unos mínimos de condiciones de vida, tanto para la compra de productos o alimentos de la canasta como los artículos de primera necesidad para vivir.
“Así las cosas, solo le pego a uno de los tres golpes al día (habla del almuerzo). Cada día reúno para el cilantro y el sancocho; y a punta de leña, preparo mi comida en un lote cercano a mi casa”.
El barrio El Pantano, en donde él se refugia, hace parte de la Comuna 5 de Bucaramanga. Ese es un sector aferrado a una de las escarpas occidentales de la meseta de Bucaramanga, que está habitado por familias desplazadas por la violencia, damnificadas por el invierno y, durante los dos últimos años, por familias de migrantes.
Claro está que don Germán no pertenece a ninguno de esos tres tipos de población. Su caso es distinto, pues vive en ese barrio desde hace 18 años en un rancho que él mismo construyó poco a poco. “No soy desplazado, ni vengo de otra parte de Colombia; solo soy un hombre que se la rebusca para vivir y aquí, en El Pantano, encontré un lugar donde no tengo que pagar arriendo”.

Pobreza monetaria
La historia de don Germán ilustra lo que viven 394.803 en situación de pobreza en el área metropolitana. Este dato lo reveló ayer el director del Dane, Juan Daniel Oviedo, cuando presentó los datos del 2021, y quien precisó que la incidencia de pobreza monetaria pasó de 46,1% en 2020 a 35,5% en 2021, siendo la séptima ciudad con el menor indicador.
“Bucaramanga fue la ciudad que más redujo la incidencia de pobreza monetaria en puntos porcentuales, es decir, 10,6 puntos entre 2020 y 2021”, puntualizó el director del Dane.
Pero si se compara el 2021 con el 2019, cuando la incidencia era de 31,4%, a Bucaramanga le falta todavía recortar 4,1 puntos para llegar a los niveles de prepandemia.
De esta manera, de acuerdo con el informe del Dane, Bucaramanga redujo su población en situación pobreza monetaria en 114.374 personas, pasó de 344.142 en 2019 a 509.177 en 2020, para luego bajar a 394.803 en 2021.
No obstante, todavía faltan 50.661 personas que salgan de esta situación que agobia el diario vivir para lograr los niveles de antes pandemia en Bucaramanga y su área metropolitana.

Su hogar
Don Germán no sabe con exactitud cómo es o qué significa eso de pobreza monetaria o de pobreza extrema, “pero tampoco me la paso con los brazos cruzados esperando a que el Gobierno me dé de comer. Sin embargo, sí debo confesar que paso las duras y las maduras para levantarme lo de la papita”.
No siempre fue reciclador: “Recuerdo que en mi juventud fui maestro de construcción. Pero ya entrado en años -hoy tiene 56- ese trabajo se agotó y me quedé a la deriva. Por eso recolecto desechos o basura reutilizable, con el fin de llevar al menos un plato de comer cada día”.
Él vive con su esposa e hijo, ninguno de los dos trabaja y dependen de él para poder subsistir y comer.


El analista de datos económicos Javier Acevedo, magíster en Administración de Empresas, enfatiza en que Santander ha disminuido tres veces más la pobreza monetaria que el promedio nacional.
El departamento en su pico más alto llegó a tener 817 mil personas en pobreza en pandemia y para el 2021 fueron 763.628, para una disminución de 54.212 personas, “pero todavía faltan 110.633 personas por salir de la pobreza monetaria en Santander y regresar a los niveles de antes de pandemia”.
Agrega que se está presentando un problema que inquieta: los centros urbanos están saliendo de la pobreza, mientras que las zonas rurales y áreas dispersas, no. “Eso quiere decir que la reactivación económica está haciendo más efectos en las ciudades y áreas metropolitanas. Los campesinos no están pudiendo salir de la pobreza y esto se debe a que el incremento de precios en los insumos agrícolas los está afectando, más los costos de los alimentos”.
Afirma que la reducción en puntos porcentuales de la pobreza en el área metropolitana se dio gracias a la alianza entre el sector gubernamental y el sector empresarial, más los aportes de la academia.
“Si uno mira la correlación que hay entre los índices de competitividad y de innovación, en ambos se está mejorando, estos aportan a la disminución de la pobreza. A mayores estrategias para la competitividad y la innovación, efectivamente se disminuye la pobreza. Ese es el camino”.

El analista económico Germán Machado, magíster en Economía y en Políticas Públicas, puntualiza que la reducción de la pobreza en el país se dio gracias al crecimiento económico del 2021 y a los programas de transferencias monetarias, que se tradujo en la salida 1,2 millones de personas de la pobreza monetaria.
“Sin embargo, la cifra de pobreza (39,3%) es superior a la que el Gobierno nacional esperaba (36,6%) y muy superior aún a la tasa del 2019 (35,7%). El precario mercado laboral y la alta informalidad dificultan la reducción de la pobreza, que, además, volvió a crecer en el campo”.
La mala noticia, según Machado, es que la alta inflación del 2022, especialmente en alimentos, sugiere que la leve reducción del 2021 podría estar cambiando de tendencia en este año.
Por su parte, Mateo Rivera, magíster en Economía, invita a revisarla cifras con cabeza fría y de manera objetiva, sin caer en triunfalismos prematuros, es decir, “si bien el crecimiento y el buen comportamiento de la economía incide en la disminución de la pobreza, todavía falta un gran camino por recorrer, no deja de ser preocupante que el 39,3% de la población se encuentre en pobreza monetaria y el 12,2% en pobreza monetaria extrema”.
Afirma que el aspecto más preocupante son los resultados en la ruralidad, con un incremento de 1,7 puntos en pobreza monetaria y de 0,6 puntos pobreza extrema, lo que comprueba “que las zonas rurales se caracterizan tener grandes brechas frente a las zonas urbanas”.

















