Crédito e inflación, los grandes retos para el consumo en 2026.

En la conferencia dirigida por Samir Antonio Campo Escudero, presidente ejecutivo de RADDAR, se presentó un panorama relativamente alentador sobre la dinámica del gasto de los hogares en Colombia y en particular en Bucaramanga.

La disertación se dio en el marco del Foro de Empresarios, FOREM 2025, que se inició ayer y que continúa hoy en Cenfer.
Aunque la inflación sigue siendo un dolor de cabeza, las cifras reflejan que las familias colombianas han demostrado una capacidad de adaptación y resiliencia que sostiene el pulso de la economía.
Según Campo Escudero, el gasto de los hogares en Colombia viene creciendo a un ritmo cercano al 5,4 % anual, mientras que Bucaramanga muestra un comportamiento muy similar con un 5,2%.
Para tener en cuenta: FOREM 2025, el certamen empresarial más importante del oriente colombiano
Este repunte, aunque moderado, se convierte en un alivio para sectores productivos y comerciales, que encuentran en el consumo de las familias un motor fundamental para sostener el tejido empresarial.
“Las mamás y los papás están recuperando progresivamente el carro del mercado”, señaló el directivo, subrayando que la recuperación es palpable en supermercados, transporte y entretenimiento.

No obstante, el análisis también advierte dos grandes retos para los próximos meses: el crédito y la inflación.
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Y si bien no se observa aún una cartera castigada de gran magnitud, sí se ha detectado un incremento en los plazos de pago que hoy oscilan entre seis y doce meses. Esto refleja que los hogares están reorganizando sus finanzas para mantener el consumo, aunque el ciclo de pagos podría comenzar a desacelerar la dinámica a partir de 2026.
El comportamiento en las principales ciudades también arroja diferencias. A julio de este año, Cali lidera el gasto de los hogares en el país, mientras que Bucaramanga ocupa el cuarto lugar entre las cinco principales capitales. A pesar de ello, la capital santandereana se ha caracterizado por una notable resiliencia frente a los impactos de la inflación, manteniendo un crecimiento sostenido en sectores clave. Entre enero y marzo de 2025, los hogares bumangueses invirtieron un gran presupuesto, lo que confirma su aporte al dinamismo regional.
Finalmente, el mensaje que deja el informe es de confianza. Aunque la inflación en servicios como transporte, vivienda y entretenimiento sigue siendo un desafío, el estándar de vida de los colombianos se mantiene relativamente estable.
“Nos sentimos mal, pero nuestro estándar de vida está bien”, recalcó Campo Escudero, insistiendo en que la resiliencia del bolsillo es la mejor carta de presentación de la economía familiar en Colombia.















