Oswaldo Acevedo, visionario de Café Mesa de Los Santos, fue condecorado por la Federación Nacional de Cafeteros por su aporte y trayectoria a la caficultura de Santander y el país.

El nombre de Oswaldo Acevedo se escribe con letras doradas en la caficultura colombiana.
Por su liderazgo, visión y compromiso con el café del país, la Federación Nacional de Cafeteros hizo un reconocimiento a Acevedo por toda una vida dedicada a engrandecer la caficultura nacional.
La distinción fue entregada por el gerente de la Federación, Germán Bahamón, en su visita a la Hacienda El Roble, en la Mesa de Los Santos.
Como impulsor de la marca Café Mesa de los Santos y pionero en la industrialización del grano, Acevedo ha sido uno de los promotores de la construcción de marca desde el origen, llevando el café de Santander y Colombia a los mercados más exigentes.
“Su trabajo ha sido determinante para el desarrollo y posicionamiento internacional del café santandereano, dejando un legado que honra a su región y fortalece el prestigio del Café de Colombia”, subrayó la Federación en un mensaje divulgado sobre este reconocimiento.

Oswaldo Acevedo, un visionario del café en Colombia
A propósito de este nuevo reconomiento para este santandereano, en Vanguardia recordamos este breve perfil sobre este visionario de la caficultura.
Oswaldo Acevedo Gómez se sube a un campero descapotado modelo 1975 para llegar a la Hacienda El Roble, en el corazón de la Mesa de los Santos.

En el recorrido divisa una parte de las 320 hectáreas sembradas de café que, después de procesarse, se sirve en los hogares y comercios de Colombia, Estados Unidos y Japón.
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De pie, frente a las máquinas de la hacienda,él acepta que toma de cinco a seis tazas de café diariamente.Sonríe y añade que no sólo prueba su café, también lo compara con el de la competencia.

Pese al renombre y trayectoria, Acevedo Gómez no pierde la pista y está pendiente del mercado. Lleva en las venas su otro oficio: el de encuestador.
Orgulloso del producto de sus tierras, el hombre define el café de la hacienda como ‘dulzón’.
En 1998 asumió las riendas de la hacienda de su familia y se trazó una meta: calidad y productos especiales.
Cuando viaja a sus recuerdos y los orígenes cafeteros, tiene presentes varios nombres. La tradición de su familia arrancó en 1872 con su bisabuelo Telmo J. Díaz, a quien Oswaldo considera el precursor de lo que hoy se conoce como Café Mesa de los Santos, una de las marcas de café especial de mayor renombre en el país. Aunque para entonces estaba en Zapatoca, Telmo lograba exportaciones a Europa, al cambio recibía porcelana italiana y productos de ferretería para comercializar.
También recuerda las labores de su tío Julio Martín Acevedo Díaz, de quien asumió las riendas del negocio y mantuvo por más de 50 años el lugar en el que hoy se encuentra.
El empresario se adentra en la casona de la hacienda y se escabulle entre los sacos de café que dan hasta el techo. La cosecha está por terminar y la producción va a tope. Cuando se detiene a pensar en el camino recorrido, Acevedo Gómez recuerda el ‘buen sabor’ que le ha traído el campo.
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Puja por un sueño
Con voz clara y altiva, recuerda aquella jornada en la que nueve compradores de diferentes partes del mundo llegaron hasta la Hacienda El Roble para una subasta de cafés especiales.
Él estaba nervioso. No quiso pasar a la mesa central del evento. Se ubicó unas sillas detrás de los participantes. Cuando empezó la puja y el precio se elevaba, sentía una emoción incontenible. Dos compradores, un australiano y una estadounidense, empezaron a pujar por una libra de café HR61.
Acevedo Gómez agrega que en cada ronda aumentaba un dólar. Cuando el precio no paraba de subir, ya no aguantó más: empezó a llorar de la emoción.
“Veía que la puja subía y subía, no lo podía creer. En un momento me puse a llorar de la felicidad”, dice mientras se le encharcan sus ojos azules.
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La puja por la libra de café producida en su hacienda llegó a los US$131 y una muestra selecta de ese café viajó hacia Melbourne, Australia. Por varios años fue la libra de café más costosa que se vendió en Colombia. Este empresario cuenta que luego rebautizaron esta variedad de café y la llamaron Umpalá, que en lenguaje Guane significa lugar a donde solo llegan los dioses.

La ventana al mundo
La brisa suave corre por la hacienda mientras evoca cuando en 1998 se preparaba para la primera exportación hacia Estados Unidos. Aunque la carga llegó en perfectas condiciones a Cartagena y estaba lista para ser enviada hacia San Francisco, ocurrió algo inesperado. En los controles de calidad pusieron trabas porque el café era “muy dulce”.
“Señores, qué pena, no se puede exportar”, recuerda fueron las palabras que escuchó de las autoridades en el puerto. Entonces, levantó el teléfono y llamó al cliente en Norteamérica. Apenado por la situación le explicó lo que le habían dicho. La respuesta fue reveladora: “Eso es lo que yo quiero. Envíenlo más rápido”, fue la respuesta de John Cosette, uno de sus clientes en EE.UU. Entonces, Oswaldo Acevedo Gómez se convenció de que el sabor hace la diferencia.

Repotenciar un Santander cafetero
Como parte de su visión para el departamento, Oswaldo Acevedo Gómez anhela que en Santander se aprovechen las tierras y se masifique la siembra de café en los diferentes municipios. Puede interesarle: Rafael Marín Valencia, el gran constructor de Santander
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La intención es que se construyan nuevas centrales de beneficio a las que los cultivadores de café puedan llevar su producto sin preocuparse por el procesamiento.
Según él, la intención es fomentar la siembra de café para conseguir mejores precios, con una calidad notable en el mercado.

















