Entre las estrategias de los pequeños empresarios está el crédito, nuevos proveedores, compra de productos más económicos y búsqueda de relaciones comerciales con otros negocios locales.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
Antonia Flórez heredó de su padre una tienda en la carrera 19 del centro de Bucaramanga, hoy es un negocio familiar que se lo entregó a sus dos hijos para que lo administren. Una razón fue la alta inflación que vive el país.
“Me tocó darles a ellos la tienda para afrontar la carestía y el alza de precios. Ellos han logrado mantener las relaciones con los proveedores y sostener la clientela. No ha sido nada fácil”, dice Antonia.
¡Cómo está de caro todo! Esta es la expresión diaria que escucha Antonia, es una conversación cada día más usual, no solo en Santander, sino en Colombia. Esta situación que afecta, de manera especial, a los dueños de pequeños negocios que buscan por todas las formas conservar a sus clientes de toda la vida, a sus vecinos, quienes compran la bolsa de leche, el pan, la cebolla, la gaseosa, el detergente o la fruta.
“Algunos sobrecostos los asumimos nosotros para no trasladárselos a los clientes, hemos cambiado de proveedores y buscamos algunos locales para tener productos más baratos”, cuenta Antonia sobre las estrategias que han puesto en marcha.
Microcréditos
Otra historia tiene Marcelo Ramos, quien es dueño de una panadería. Cuenta que es comerciante desde hace 30 años y comenzó con un negocio gracias al sistema cooperativo del país, por lo que pudo acceder a créditos pequeños, con tasas de interés menores. Hoy repitió la historia para no perder lo que había ‘amasado’ en tres décadas, y sostener su negocio para afrontar el alza de los precios de los insumos, como la mantequilla, el azúcar, la harina, los aceites, entre otros.
“No solo me apoyaron con mi negocio sino a adquirir mi casa propia. Pertenecer al sector cooperativo me ha beneficiado a mi y a mi familia”, dice Marcelo.
Esa misma estrategia implementó Jimena Barbosa para su restaurante. “Hace 8 años estoy vinculada a una cooperativa. Después de la pandemia pude acceder a un crédito rotativo y así poner mi negocio de comidas, el cual se convirtió en mi sustento”.
Jimena cuenta también que otra estrategia para afrontar la inflación en los alimentos ha sido buscar nuevos proveedores y hacer el mercado mensual en la central de abastos para conseguir precios más competitivos, y así no subirle tanto a los platos.
Inflación
José Didier Váquiro, magíster y docente del programa Administración de Empresas de Areandina, explica que dentro de las funciones del Banco de la República está la de controlar la inflación, que ya superó el incremento del salario mínimo del 2022.
De acuerdo con el académico, “la Junta Directiva ha respondido ante el fenómeno inflacionario de manera muy similar a como lo ha hecho la FED en Estados Unidos. Desde hace varios meses y de manera continua, la tasa de interés se ha incrementado. No obstante, estas acciones no son suficientes como para reducir el riesgo país que se tiene a pesar de la buena imagen crediticia que tiene Colombia”.
Daniel Velandia y Camilo Durán, del equipo económico de Credicorp Capital, agregan que la economía colombiana se encuentra actualmente 8,3% por encima de los niveles prepandémicos, el más alto entre las principales economías de Latinoamérica, pero prefieren ser conservadores teniendo en cuenta los crecientes riesgos externos e internos, que presionan al alza de los precios de productos y servicios.
“En general, esperamos una desaceleración gradual de la actividad a medida que la mayor inflación repercuta en el gasto de los hogares, el ciclo de política monetaria en curso empiece a tener efecto en el mercado de crédito y los indicadores líderes se enfrenten a una base estadística más desafiante”.
El Centro de Estudios Económicos Anif y Bancolombia recordaron, en su comentario económico del día, que las cifras del Índice de Precios al Consumidor (IPC) e Índice de Precios del Productor (IPP) para junio. Mientras que la inflación anual en Colombia se ubica en 9,7%, la variación anual del IPP alcanza el 32,1%, según el Dane.
Señalan que la variación mensual del IPC fue de 0,51%, lo que significa la cifra más alta en 18 años para el sexto mes del año. Además, el registro es cinco veces más alto que la inflación mensual promedio para el mes de junio durante los últimos cinco años.
En el comentario económico explican que la división de gasto que más variación al alza presentó en su precio fue la de restaurantes y hoteles, con una inflación mensual de 1,07%. Las subclases con mayor variación en este rubro fueron las bebidas calientes (1,66%) y las comidas preparadas por fuera del hogar para consumo inmediato en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio (1,1%).
Asimismo, los bienes y servicios para el hogar y su conservación constituyeron la segunda división de gasto con mayor inflación mensual al presentar una variación en sus precios de 0,96%. Se resalta el incremento en precios de artículos como el jabón, los pañales y las toallas higiénicas.
“El alza en los precios de la economía se ha vuelto un problema significativo para todos. Tanto productores como consumidores están sufriendo las consecuencias de que los precios de casi todos los bienes y servicios estén en senda creciente. Por un lado, los productores se enfrentan a una realidad de costos de materias primas y bienes intermedios más costosos y escasos. Por otro, los hogares colombianos deben, mes a mes, sacar más dinero para atender las mismas necesidades de siempre”.
Anif concluye que todavía hay espacio para una política monetaria más agresiva en el país, por varios motivos. Para empezar, las tasas de interés reales todavía se encuentran en terreno negativo, lo que ubica a Colombia todavía en una coyuntura de expansión monetaria.
En segundo lugar, el hecho de que el consumo privado y de las familias se esté apalancando fuertemente en el endeudamiento llama a limitar esa demanda para contener la presión inflacionaria.












