De acuerdo con una encuesta del Dane, en Bucaramanga y el área el desempleo de las mujeres es del 9,4 %.

Publicado por: Nelly Vecino Pico
A propósito del Día Internacional de la Mujer, el Dane presenta las cifras sobre las brechas de género, la segregación en el mercado laboral, la pobreza monetaria con enfoque de género y el poder de negociación al interior del hogar.
La encuesta del Dane fue realizada a 49.519 hogares en Colombia. Según esta, para 2020-2021, había 4,2 millones de parejas del sexo opuesto (44,8 %) en las que el hombre trabajaba de forma remunerada, mientras que la mujer estaba fuera de la fuerza laboral.
Además, sigue la brecha en la tasa de desempleo entre hombres y mujeres, así como es más el tiempo que las mujeres dedican al trabajo no remunerado que los hombres.
En la encuesta también se hicieron preguntas a partir de una serie de afirmaciones tradicionales sobre roles de género en el hogar para ver qué piensan las personas y en la región Oriental (para el Dane, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Meta y Norte de Santander, el 89,2 % de las personas dijeron estar de acuerdo con la afirmación “ambos, el hombre y la mujer, deberían contribuir al ingreso del hogar”, siendo la participación más alta de todas las regiones del país. La más baja se atribuyó a la afirmación “la meta principal de una mujer es casarse y tener hijos/as”, pues solo 22,6 % se mostró de acuerdo, siendo la segunda participación más baja de todas las regiones del país después de Bogotá (12,7 %).
Además, el área metropolitana de Bucaramanga no se queda atrás y la tasa de desempleo de las mujeres es del 9,4 %.
Causas multisistémicas
Para Juliana Martínez, profesora de género y sexualidad de American University, varias son las causas multisistémicas que llevan a que se siga presentando la brecha, “pero creo que hay un par de cosas que son muy importantes: la primera es que en la gran mayoría de los casos no se debe a prejuicios o discriminación explícita hacia las mujeres, es decir, no a que una persona sea machista conscientemente o no quiera pagarle el mismo dinero a las mujeres. Esos casos sin duda existen, pero no son la mayoría”.
De acuerdo con Martínez, la principal razón tiene que ver con “cómo nuestra organización social todavía depende del trabajo mal remunerado de las mujeres, particularmente en relación al cuidado, es decir, las mujeres seguimos llevando la carga de la gran mayoría de labores del cuidado de niños, de bebés, de ancianos, ya sean las propias madres o familiares”.
Lo mismo se da con la economía feminizada y con mucha frecuencia informal, donde la mayoría son mujeres: “Ese trabajo del cuidado usualmente no se remunera porque se asume que es parte de la naturaleza femenina, por ejemplo, el supuesto instinto maternal que lleva a que las madres quieran y tengan que pasar más tiempo físico con los hijos que los padres”.
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Entonces, explica la académica, si se revisa la brecha de género más grande no es entre hombres y mujeres, sino entre padres y madres porque quienes más ganan son los padres y ellos usan esto “como una negociación para subir sus salarios y su escalafón, porque el rol del padre sigue viéndose como principalmente como del proveedor”.
Por el contrario, el rol de la madre no se imagina socialmente como quien gana el dinero principal para los hijos. Se asume que es un salario que complementa el del padre, así las estadísticas muestren que no es verdad, porque muchos hogares necesitan no solo los dos ingresos, sino que son de madres cabeza de familia.
Por esta sencilla razón, asegura Martínez, en la brecha de género los que más ganan son los padres, después vienen los hombres sin hijos, después las mujeres sin hijos y de último las madres.
Laura Torres, profesional comunicaciones La Salle: “La brecha de género en el ámbito laboral se sigue presentando debido a que persiste el pensamiento de que hay algunas profesiones o áreas especiales que son mejor dominadas por el hombre. En ese sentido, muchas mujeres nos enfrentamos a la segregación profesional, los estereotipos y las costumbres que vienen impuestas de mucho tiempo atrás, siguiendo una línea de formación desde el colegio”.
Jimena Duque, presidente ejecutiva de Fedesoft: “En el caso del sector de tecnología, la brecha se genera porque el número de mujeres que se vincula al sector es menor al de los hombres. Además porque la deserción en la formación educativa es mayor en las mujeres por diferentes razones como el cultural. Además porque la mujer sigue desarrollando su labor como cuidadora y eso ha generado muchas brechas en su acceso al mercado laboral”.
Karen Álvarez, abogada: “Se sigue presentando una brecha de género y segregación en el mercado laboral para las mujeres porque en el ámbito social existe una desigualdad relacionada con el reparto de los trabajos no remunerados de cuidados dentro de los hogares y las familias. Estos son realizados principalmente y mayoría por parte de mujeres. También puede estar ligado a los roles patriarcales que aún existen”.















