Alejandra Sánchez es una de las artífices del soporte técnico para la reforma pensional. Habla sobre el fondo del proyecto y la urgencia que tiene el país de cambiar su modelo de pensiones.

Si hay alguien que conoce las ‘entrañas’ de la reforma pensional es la docente Alejandra Sánchez, quien coordinó el equipo de estudiantes y docentes de la Universidad Nacional que analizó información, presentó escenarios y dio soporte técnico al articulado de la pensional.
Ella es docente y coordinadora de la Maestría de Actuaría y Finanzas de la Universidad Nacional y actualmente hace parte de la junta directiva de Colpensiones.
En noviembre de 2022, comenzó su etapa al frente de los estudios para ese documento, hasta que en febrero del año pasado se entregó una primera versión del documento, por lo que sigue de cerca el futuro de este proyecto. En diálogo con Vanguardia, explica detalles del articulado, la situación crítica del sistema actual y algunos de los cambios propuestos.
Esta entrevista fue realizada días antes de que se radicara la ponencia en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes para el comienzo del tercer debate. Conozca algunos de los cambios acá.
Preguntas y respuestas
Esta reforma propone acabar con la competencia que hay entre los fondos privados y Colpensiones, y opta por la complementariedad, ¿qué bondades trae ese cambio?
Enormes bondades porque el esquema que hay actualmente no puede ser peor, no puede ser peor para las finanzas del Estado, pero también para la garantía del derecho de pensión y de pensión digna para los colombianos.
Entonces, cualquier cambio que se haga el modelo que hoy tenemos pues ayuda, porque estamos en el peor escenario posible: solo hay dos países en el mundo que tiene dos sistemas (público y privado) enfrentados entre sí, con las inequidades que eso trae, porque uno es un sistema privado que tiene un gran volumen de capital, que pueden hacer comercialización de alto nivel, con alto impacto que captura la mayor parte de la asignación. El otro es el público al que le toca la garantía del derecho, o sea, garantizar la atención y que no puede gastar en otros recursos haciendo publicidad para poder tener afiliados.
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Las personas entran y cotizan al sistema privado. La gran mayoría, sobre todo cuando son jóvenes (...) cotizan y luego cuando se van acercando al momento de pensión se trasladan a Colpensiones. Entonces, Colpensiones tiene que hacer la garantía del derecho, pero no recibió esos aportes a lo largo de esos años y los recursos por administrar que recibieron los fondos privados, los cuales no pensionan. Entonces, imagínense ese escenario para el Estado: no recibe las cotizaciones, luego sí llegan con un ahorro, pero no es lo mismo que recibir la plata a lo largo de 20 o 25 años, que recibir ahora unos recursos cuando ya toca reconocer la atención.
Y una pensión que además tiene un subsidio del Estado muy importante porque para poder garantizar esa prestación definida en Colpensiones, el Estado participa con los recursos importantes. Entonces el escenario no es de competencia, se genera lo que se llama en finanzas un ‘arbitraje’, unas condiciones de arbitraje. Hay una inequidad y un enorme gasto para el Estado.

El esquema que hay actualmente no puede ser peor, no puede ser peor para las finanzas del Estado, pero también para la garantía del derecho de pensión y de pensión digna para los colombianos

Con esta reforma entonces resuelve los problemas graves: esa competencia y los subsidios a las altas pensiones. Y un tercer beneficio muy valioso es que va a permitirle al Estado ahorrar.

Contra la reforma han circulado mitos como ‘los jóvenes no se podrán pensionar’, pero eso ha sido despejado por la inclusión llamada cuentas generaciones. Por favor, explíquenos, ¿qué son y por qué garantizarían el ahorro y pensión de los jóvenes?
Este es otro hito de esta reforma. Esto hay que reconocerlo a varios profesores, en particular al profesor Daniel Mantilla, de la Universidad de Los Andes. En la Universidad Nacional también respaldamos esta propuesta.
Es algo que veníamos soñando desde hace tiempo y es que el ahorro que haga la Nación sea por generaciones. Entonces aquí está, por decir algo, la generación de los que nacieron entre 1995 y el 2000, y esos recursos que ellos están cotizando a pensión, sus ahorros, se deben manejar en un portafolio separado. Y, por supuesto, por estar a mayor tiempo de obtener pensión se puede manejar con un mayor exposición al riesgo, lo cual hace que pueda tener mayor rentabilidad.
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En cambio personas que ya están más cerca a la pensión, generaciones un poco mayores, que tengan una exposición al riesgo más bajitos, porque ya estas personas están próximas a pensionarse. El ahorro que se va a hacer no se va a mezclar todo en uno solo, sino por estas sendas generacionales y se van a usar solamente para ayudar a apalancar las pensiones de esa generación en el futuro.
Entonces, ese esquema que hoy vienen diciendo que ‘los jóvenes van a pagar las pensiones de los viejos y luego no va a quedar nada para ellos’, pues no es cierto. Pero, además, hay otro elemento muy importante que la gente que no tiene presente y es que los jóvenes hoy no tienen posibilidad de pensión.
Los que están en los fondos privados hoy están solicitando que, por favor, les permitan pasar a Colpensiones. La gran mayoría de las personas que hoy están en los fondos privados y en Colpensiones y que no logran la pensión y les devuelven los recursos, esas personas fueron los jóvenes de hace 28 o 30 años. Eran los jóvenes de esa época, a quienes no les estamos reconociendo pensión: uno de cada cuatro reciben pensión.
Todos los cotizantes, hasta 2,3 salarios lo harían en Colpensiones, pero luego el Presidente habló de que ese umbral sea de 4 salarios, ¿por qué es tan importante ese umbral?
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El umbral es el ‘corazón’ de la reforma. El umbral define hasta dónde es la participación del negocio. Con el umbral se sabe qué porcentaje de los recursos totales del sistema iría para los fondos privados y qué porcentaje para Colpensiones. Como toda puja en un negocio tan grande, que recibe poco más de $50 billones al año en cotizaciones, es muy importante para todo el mundo. Para los ciudadanos también es muy importante porque el umbral determina por cuánto va a responder el Estado y por cuánto los fondos privados.
Obviamente, como las tasas de retorno son diferentes, entre más alto es el umbral, la expectativa de pensión es más alta, y entre más baje el umbral la expectativa es más baja.
Pero el umbral también es muy importante porque define cuánto va a poder ahorrar la Nación. Si el umbral es más alto, la Nación va a tener más recursos para ahorrar, mientras que si el umbral es muy bajito, pues casi que la deja ahogada solo para pagar sus obligaciones pensionales. Pero también tiene una consecuencia a largo plazo que es en el que se fijan algunos centros de pensamiento y no contemplan lo demás, y es que si el umbral sube mucho, pues a largo plazo la Nación adquiere una deuda alta con los ciudadanos con los que se está comprometiendo a garantizar una pensión, es lo que se llama el pasivo pensional, que aumenta si el umbral es más alto. Esto es como un ‘balancín’, hay que ser cuidadoso y hay un punto de equilibrio.
En el estudio original que la Universidad Nacional presentó, el umbral óptimo estaba en cuatro salarios mínimos, hace poco más de año y medio. En las discusiones internas que tuvo el Gobierno Nacional decidieron que fuera de tres salarios. Luego en el Senado la bajaron a 2,3 salarios. En mi concepto, 2,3 pone a la Nación muy apretada.
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Otro aspecto es la densidad de cotización, que es muy importante. Si le dejas al Estado solo la población que cotiza de uno y dos salarios mínimos, esa es la población que tiene densidad de cotización muy bajita. ¿Qué quiere decir eso? Pues que hay periodos largos en donde no cotizan porque no consiguen trabajo, porque no les renuevan la orden de prestación de servicios. Entonces aparecen y desaparecen en el sistema, cotizan unos tiempos y luego salen. Si al Estado le dejan hasta los dos salarios mínimos, pues pesarían mucho más los ingresos de esta población que tienen esa densidad tan bajita en el totola de los ingresos que recibiría. Por consiguiente, haría mucho más volátil los ingresos por cotizaciones para el Estado.

Entre más alto el umbral hay una mayor certeza de los ingresos y una menor volatilidad. Una mayor volatilidad es un mayor riesgo y genera mayores dificultades financieras


La fecha de entrada en vigencia de la reforma y, por ende, en la que Colpensiones comenzará a recibir la información de millones de usuarios que están en el privado, es una de las preocupaciones por la preparación y tamaño de la entidad. ¿Se deben mantener las fechas acordadas -1 de julio de 2025-?, ¿cómo evitará el Gobierno que ese ‘afán’ termine costando problemas en la implementación y en últimas en los derechos de usuarios?
Hay que trabajar muy duro para que eso se tenga listo para esa fecha (...) Efectivamente, sí hay un reto muy grande sobre todo desde el punto de vista de sistemas de información: ese es el reto mayor que tiene que enfrentar Colpensiones para poder recibir a toda la población que está cotizando en los fondos privados.
Pero hay un antecedente importante que la gente no conoce y es que Colpensiones paga pensiones a 1 ‘640.000 personas en todo el territorio nacional y muchos de esos también fuera del país y tiene un sistema que es muy exitoso a lo largo de mucho tiempo.
Algunos académicos y asesores en temas pensionales plantean que ante el aumento de la expectativa de vida al nacer, que ronda los 77 años, es necesario aumentar las edades para una sostenibilidad del sistema, ¿por qué la reforma no opta por este camino y deja las edades como están?
Este es un punto muy importante. Cuando se discute una reforma de esta naturaleza hay unos conceptos técnicos que evaluamos los estadísticos, economistas y matemáticos; hay otro que es la defensa y la protección de los derechos adquiridos, pero también hay un impacto político, social. Hay un montón de elementos. Desde lo técnico y en el Ministerio (de Trabajo) así lo entendieron, para nosotros era muy importante que la edad estuviera un poco por encima en esos otros pilares (nuevos), que la del pilar contributivo que es el único que hoy existe.
Era claro y el Presidente (Gustavo Petro) lo había manifestado que la edad no se cambiaba por ningún motivo (para el pilar contributivo).
Sabemos que la edad hay que moverla en algún momento, ¿por qué hay que moverla? Porque la expectativa de vida de los colombianos ha aumentado de manera importante, hace 8 años era de 72 años, hoy es de 77,6. Y eso hace que obviamente el sistema sea más costoso porque las personas tienen una expectativa de vida mucho mayor. Entonces, ¿hay que subir la edad en algún momento? Sí, como se viene subiendo en todos los países del planeta, porque esto también es un fenómeno mundial.
Pero el Presidente dejó muy claro que en este momento ese pilar contributivo no se tocaba, no hubo aumento y están las mismas edades: 57 años para mujeres y 62 para los hombres. Pero los otros pilares que son nuevos, allí sí aumentamos la edad, previendo que muy pronto habrá que aumentar la edad en los otros.
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Una de las ‘bondades’ del proyecto, según la propia ministra Gloria Inés Ramírez, es el aumento de la cobertura de pensionados. ¿Cómo sería ese aumento de cobertura frente a las cifras actuales y a quienes impactaría?
Hoy en día uno de cada cuatro colombianos que cotizan sistema logra una pensión, imagínense los que no cotizan que son más de la mitad de la población. Somos el segundo país con menor cobertura pensional de la región, por detrás de nosotros solo está Haití. De ese tamaño es el problema. Un sistema que además no es por falta de plata porque tiene un montón de recursos, solo que están concentrados en una parte del negocio.

La reforma ya no está pensada como un sistema solamente pensional, sino como un sistema de protección integral la vejez

Para aquellos que nunca pudieron cotizar, que no tienen ninguna semana en el sistema y que además son pobres o vulnerables y que están ya en edad mayor, recibirían los $233.000 mensuales.
Luego viene la población que en algún momento de su vida cotizó, pero ya se está haciendo que mayor y no va a lograr las demás las 1.300 semanas que exige la ley, en Colombia es el 75 % de los que cotizan, esa población enorme de personas que sí cotizaron alguna vez que reunieron unas semanas por allá 300 o 500. A ellos el sistema hoy les devuelve la plata. Aquí van a tener una renta vitalicia, se les va a reconocer una rentabilidad del 3 % anual. Además de eso, un subsidio sobre lo que hayan dado del tal y como está el proyecto en 20 % para los hombres y 30 % para las mujeres.
Y luego viene, la prestación anticipada, que por un tiempo el sistema va a permitir que personas que tengan más de mil semanas y que tengan la edad (62 años para mujeres y 65 años para hombres), esas personas puedan pedir por adelantado la pensión. Solamente que se les va a seguir descontando las cotización hasta que cumplan las 1.300 semanas, pero ya va a tener un ingreso fijo, que constituyen su pensión solamente, que se le va a descontar mensual.
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El régimen de transición, que define quienes pasan al nuevo sistema y quienes se quedan con el anterior o Ley 100, establece solo un parámetro para esa determinación: las semanas cotizadas mujeres 750 y hombres 900, pero no tiene en cuenta la edad, ¿se ha evaluado añadir otro indicador como este?
La mirada digamos desde lo técnico es que sí debería existir también una condición sobre la edad, pero en el Ministerio y la ministra es muy enfática con la protección y la garantía del derecho. También en la Comisión Séptima (Senado) estuvieron un poco reacios a añadirle la condición de la edad.
Nosotros creemos que es importante porque eso disminuye el número de la población que sería beneficiaria y que podría continuar con el esquema que hoy tenemos. Hemos observado, con la data que tenemos, que en Colombia sucede un fenómeno que es muy diferente al de los países europeos.
Y es precisamente por esa estructura de empleo que tenemos tan compleja en donde se le da empleo fácilmente al joven, pero a la persona mayor no. Contrario a lo que pasa en otros países, aquí la experiencia no sirve mucho, entonces entre más experiencia adquiere menos posibilidad de trabajo tiene, pues por lo menos en la mayoría de la población que gana uno y dos salarios mínimos.
Entonces, ¿qué sucede? Que hay mujeres y hombres que ya tienen completas el número de semanas para la transición, pero que todavía son muy jóvenes tienen 35, 37 y 38 años.
Entonces, por ejemplo, a las mujeres se les piden en este momento una transición de 750 semanas de cotización, eso son 15 años. Hemos visto, en nuestra data, mujeres con 35 años que ya tienen ese tiempo y ellas se pensionan a los 57, hay que esperarla 22 años para que se pensione y, una vez se pensione, darle las condiciones del sistema que hoy está, con los subsidios que hoy están y el esquema de hoy, eso hace que el escenario de hoy se nos prolongue en el tiempo por lo menos unos 60 años. Porque le da pensión dentro de 22 años, muy posiblemente ella vivirá otros 30 años, y a lo mejor nos deja un sobreviviente otros 10 años, estamos hablando de 40 años después de haber obtenido la pensión.
Entonces, son 60 años en los que no vamos a poder ver la reforma en firme, sino que estamos todavía viviendo en el pasado y eso es lo que hace que una reforma pensional sea algo tan compleja. Estamos legislando algo que va a ir apareciendo poco a poco y que va a tener su fuerza en 40 años (...).
Volvimos a revisar la data y si no ponemos restricción de edad, más o menos, 1′990.000 personas serían beneficiarias de la transición. Si ponemos la restricción esa cifra baja sensiblemente a cerca de 1′100.000 personas.

















