El incremento responde principalmente a mayores gastos de operación en restaurantes, pese a que la materia prima se mantiene estable.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El pollo asado, uno de los platos más tradicionales en la mesa de los colombianos, sigue encareciéndose. En los últimos 12 meses su precio aumentó $4.379 y ya cuesta, en promedio, 10,9 % más que hace un año, una variación que, según los expertos, está más relacionada con el incremento de los costos laborales y operativos de los restaurantes que con el precio del pollo como materia prima.
De acuerdo con el más reciente Índice del Pollo Asado (IPA), en junio de 2025 un pollo asado costaba, en promedio, $40.039. Para el mismo mes de 2026, el valor llegó a $44.417. Además, frente a mayo, el precio aumentó 3,57 %.
Las ciudades con el pollo asado más caro fueron Medellín, con $49.680; Bogotá, con $48.030; y Cartagena, con $46.140. En contraste, Tunja registró el precio más bajo, con $36.850, consolidándose como la única de las siete ciudades consultadas donde aún es posible conseguir un pollo asado por menos de $40.000.
¿Por qué sigue aumentando el precio del pollo asado?
A diferencia del pollo fresco, el pollo asado es un alimento preparado y está asociado al servicio de restaurante. Por esa razón, su comportamiento no depende únicamente del costo del pollo como insumo principal, sino también del aumento en los gastos de operación.
Según explicó Nicolás Cruz Walteros, analista de economía local de Corficolombiana, los asaderos “enfrentan presiones crecientes en rubros como servicios públicos, arriendos, administración y, sobre todo, costos laborales”. En ese contexto, el incremento de 23,7 % del salario mínimo para este año continúa trasladándose a los precios finales, especialmente en establecimientos con una alta intensidad de mano de obra.

“De hecho, mientras la producción avícola ha aumentado 0,5 % y el precio del pollo fresco ha caído cerca de 1,2 %, el precio del pollo asado ha seguido aumentando, impulsado por los mayores costos operativos de los restaurantes”, agregó Cruz.
En la misma línea, el presidente de Fenavi, Gonzalo Moreno, indicó que “en la última semana de junio los precios se mantuvieron estables e, incluso, a la baja en la mayoría de plazas mayoristas del país. Esto confirma que el eslabón productivo no ha trasladado presiones adicionales al consumidor”.
Moreno recordó que, durante mayo, el principal factor que afectó al sector avícola fue el cierre prolongado de la vía a Buenaventura, donde quedaron represadas 7.800 toneladas diarias de materias primas esenciales, una situación que en episodios similares ha generado sobrecostos de hasta 240 %.
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No obstante, el impacto de los bloqueos en junio fue menor que en los meses anteriores, lo que permitió una moderación en los costos logísticos y de distribución.
Aun así, Cruz recalcó que “aunque algunos costos de transporte pudieron estabilizarse, persisten presiones importantes por el lado de los costos laborales y operativos, especialmente en actividades intensivas en mano de obra, como los restaurantes y los servicios de comidas preparadas”.
La inflación de los alimentos preparados sigue mostrando presión
El incremento de casi 11 % en el precio del pollo asado refleja que las presiones inflacionarias sobre los alimentos preparados continúan siendo relevantes, incluso cuando algunos costos de producción han comenzado a estabilizarse.
A juicio de Cruz, el encarecimiento del pollo asado “muestra cómo los choques de costos no se transmiten de manera inmediata, sino gradual, particularmente en sectores intensivos en trabajo”, ya que el aumento del salario mínimo, los efectos de la indexación y los mayores costos energéticos han consolidado una inflación más rígida en este tipo de servicios.
“El pollo asado es hoy un buen termómetro de cómo la inflación de los servicios y los alimentos preparados sigue siendo uno de los focos más persistentes dentro de la canasta del consumidor”, concluyó el experto.
Expectativas para la inflación de junio
Los analistas encuestados por Citi prevén que la inflación de junio se ubicará en 6,08 %, un nivel que no se observaba desde agosto de 2024, cuando alcanzó 6,12 %.
Por su parte, Cruz detalló que Corficolombiana estima una inflación mensual de alimentos de 0,49 %, impulsada por las presiones en productos perecederos como frutas frescas, papa, cebolla y tomate. En términos anuales, proyecta que este componente pasará de 6,05 % a 6,68 %.















