Para los expertos, este no ha sido un mecanismo que ha generado más puestos de trabajo y sí tendría un efecto contraproducente como la precariedad del mercado laboral.

Publicado por: Luisa Fernanda Ruiz Villamizar
Uno de los objetivos del Gobierno Nacional es acelerar la recuperación del empleo, algo que está en línea con lo que busca el sector empresarial y agremiaciones; por eso cada día se escuchan más propuestas que permitan reducir la tasa de desocupación a cifras prepandemia.
Para cumplir esta meta, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) volvió a instar en la propuesta de los salarios mínimos diferenciales por ciudades. Esto significa que las más productivas tengan un salario mínimo superior al de otras con un índice inferior. Según Anif, esto permitiría un balance entre productividad laboral y remuneración y no dificultaría la demanda de trabajo formal. También consideran que esto favorecería a que las empresas tengan más presupuesto disponible para contratar más mano de obra.
Sumado a esta medida, se planteó la reducción de cotizaciones de salud, con progresividad empezando por los jóvenes y la cotización por horas.
“Desde los gremios empresariales y algunos sectores de la sociedad se ha seguido impulsando la flexibilización al trabajo y la reducción de los costos, incluso a través de las diferentes reformas que se han hecho, pero no se ha demostrado que haya generado mayor empleo o cambios sustanciales, particularmente con los jóvenes”, afirmó Jaime Alberto Rendón Acevedo, director Centro de Estudios e Investigaciones rurales de la Universidad de La Salle.
Anif ha insistido en esta propuesta desde años atrás. Sin embargo, Rendón precisó que este no ha sido un mecanismo que ha generado más puestos de trabajo y sí tendría un efecto contraproducente como la precariedad del mercado laboral.
“Esto es una propuesta complicada en una situación de fragilidad del mercado laboral como la que tenemos actualmente, porque llevaría a que los empleos formales existentes se pasen a pagar por horas”, puntualizó Rendón Acevedo.
Por su parte, la asociación considera que un salario mínimo no debe ser igual en Bogotá, Cúcuta, Montería, Quibdó y Sincelejo, ya que existen diferencias en los costos de vida de cada una de ellas.














