Este santandereano es un visionario del mercado de los colchones y el confort para el hogar. Con profunda admiración y arraigo por la vida militar, aprendió a sortear el mundo de los negocios y sobresalir como empresario santandereano. Es reconocido por su labor social.
Publicado por: Redacción L R
En la oficina de Isnardo Guarín Gómez, hay centenares de fotos, medallas, diplomas y toda suerte de reconocimientos que ha recibido en su vida empresarial.
Los atesora todos, aunque tiene una especial deferencia por aquellos que están ligados con la vida militar y sus amigos.
De tono pausado y firme, Guarín Gómez tiene en sus venas el don de vender. Este santandereano es el presidente de la junta de socios de Espumas Santander y fundador de varias compañías similares en el país.
Aunque nació en Zapatoca, la vida empresarial de Guarín Gómez y su buen pulso para las ventas se forjó en San Gil, municipio en el que estudió y empezó a trazar el camino que lo ha consolidado como uno de los empresarios referentes en el gremio de los muebles y el confort para el hogar.
Si bien Guarín Gómez tiene una larga trayectoria con la fundación de tres empresas que siguen existiendo, no toda su carrera la hizo en Santander: recorrió varios departamentos acumulando experiencia, amigos y lecciones para la vida y los negocios.
“Cuando se lleva en la sangre el efecto ventas, eso se refleja más adelante, cuando se logra ser todo un profesional”, recuerda Guarín Gómez sobre sus inicios.
El camino
De sus épocas de estudiante en el colegio, Isnardo Guarín Gómez guarda varias anécdotas. Una que delata su pasión por los negocios se remonta a las horas de recreo. Allí, sacaba una cámara de juguete que tenía un rollo con varias fotos de animales. Sus compañeros pagaban por usar ese aparato.
Con ese dinero acumulado, más la mesada que le daban en su hogar, Guarín Gómez iba al cine. Tenía presente cómo podría ganar algo de dinero.
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De esos años en San Gil, este visionario santandereano también guarda con aprecio el servicio social que aprendió al presidir la Fundación Mogas.
“Ahí empezó a despertar la idea de ayudar a las personas”, admite el empresario, quien mantiene actividades de entrega de ayudas y regalos a comunidades necesitadas del área metropolitana de Bucaramanga.
Al graduarse del colegio, prestó su servicio militar en el batallón José Antonio Galán de El Socorro. Tal vez sin pensarlo, desde entonces se sembró la semilla de su gusto y fijación por la vida militar.

Isnardo Guarín Gómez pasó a estudiar en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, aunque terminó su pregrado en otro centro educativo. Durante unas vacaciones empezó a analizar el estilo de vida que llevaban algunos de sus familiares y quiso emularla.
A sus 24 años se aventuró. Junto a un grupo de amigos, viajó a la zona minera del occidente de Boyacá, con la esperanza de que una veta de esmeralda les cambiará la vida. Lo poco que consiguieron tuvieron que perderlo para salir a salvo del lugar.
Su trasegar no se detuvo ahí, siguió explorando y probando nuevos retos.
Antes de gerenciar empresas, Guarín Gómez fue empleado público y estuvo laborando en Atlántico y luego en Caldas, como funcionario del Dane. Estuvo por un tiempo en esa zona del país, en la que saltó a un nuevo empleo en el que su ruta empresarial empezó a dilucidar.
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Pasó por Tecnoquímicas en donde ascendió rápidamente. Su objetivo iba más allá de lo que la compañía le permitía: quería ser el gerente general. Conoció los pormenores de las ventas y se conectó con la industria química y farmacéutica.
Tras su estancia por esa compañía, Isnardo Guarín Gómez incursionó en el mundo de las espumas en el Valle del Cauca. En agosto 1981, junto a su hermano, montaron la fábrica Espumas del Valle.
La ambición no se detuvo ahí. En 1993, Guarín Gómez y sus familiares partieron hacia Barranquilla para fundar Espumados del Litoral. Aunque ya no hace parte de estas dos fábricas, este santandereano se enorgullece de esos logros.
Su cercanía por lo militar
En su oficina, además de los recuerdos familiares, Isnardo Guarín Gómez almacena centenares de fotos con alcaldes, gobernadores, políticos, militares, empresarios, amigos y un sinfín de personalidades de Santander y el país.
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Cuando de condecoraciones, trofeos o reconocimientos se trata, el empresario los ha preservado casi todos. La condecoración más preciada se la obsequió el general (r) Eduardo Zapateiro Altamirano, excomandante del Ejército Nacional. La muestra con orgullo.
“Es para usted porque es un hombre que merece tener este reconocimiento”, recuerda que fueron las palabras de Zapateiro cuando le cedió la placa.
Una carrera exitosa
Con paso tranquilo, Isnardo Guarín Gómez sale de su oficina y recorre la fábrica de Espumas Santander, ubicada en el norte de Bucaramanga, mientras saluda a los empleados de la compañía.
En marzo de 1990, echaron a andar este sueño que ha tenido altibajos, pero que siempre genera satisfacción por lo recorrido.
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Ni el duro golpe que vivió la empresa el 6 de noviembre de 2003, detuvo el andar de esta compañía.
Desde este punto se despachan los colchones y muebles para hogares de Santander, Norte de Santander, Casanare, Boyacá, Bolívar, Magdalena y Atlántico. Las espumas apiladas van pasando por la cortadora que, con precisión milimétrica, saca las ‘tajadas’ que luego de varios procesos llegarán hasta los hogares.
Él tiene claro que forjar empresa no es tarea de un día y piensa en función del cliente.
A sus 76 años, Isnardo Guarín Gómez se siente satisfecho de lo que ha construido pero no se detiene.
Los consejos de un visionario
1. Ubicarse: para este visionario es clave que quien vaya a emprender sepa qué es lo que quiero y dónde lo quiere.
2. Correr el riesgo: la aventura de saber si funciona o no es esencial en el mundo empresarial.
3. Entrega total: reconocer que serán horas y horas de trabajo, mientras se amplía la capacidad de crecimiento.
4. Tener confianza: es esencial que exista confianza en sí mismo para lograr los objetivos.
5. Trabajar con la gente: una sola persona no puede crecer si no tiene apoyo.














