Cine
Martes 11 de octubre de 2016 - 09:16 AM

Una 'película de vaqueros' en el corazón de Santander

Bajo la dirección de Iván D. Gaona y la producción de Diana Pérez Mejía, ‘Pariente’ fue rodada en el municipio santandereano de Güepsa y sus alrededores, que desde este jueves estará en las salas de cine del país.

Una 'película de vaqueros' en el corazón de Santander (Foto: Colprensa/ VANGUARDIA LIBERAL)
Una 'película de vaqueros' en el corazón de Santander (Foto: Colprensa/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Con actores naturales, es una historia con aire western, realizada toda a cámara al hombro, en donde el director vuelve a su población natal, Güepsa (Santander), para recoger aspectos de su  pueblo y llevarlos a la pantalla.

Pero antes de este largometraje, sus cortos también se centraron en esta población, con piezas como ‘Los Retratos’, ‘El Tiple’, ‘Completo’ y ‘Forastero’.

Si bien sus personajes los interpretan actores que para el  público serán desconocidos, en el pueblo de Güepsa son personas del diario trasegar por las calles, quienes pasaron dos meses de preparación actoral, para luego someterse a 34 días de rodaje para  contar una historia de amor en primer plano y algo de la violencia paramilitar del pasado en un plano secundario.  

Los protagonistas son Willington, René, Heriberto, Suetonio, Alfonso, tanto en la pantalla como en la vida real porque le prestaron sus verdaderos nombres a sus personajes aunque nada tienen que ver con sus historias en la ficción.

“Mi papel en la película es el de una persona seria que nunca tiene una sonrisa. Como a él, a mí también me gusta la música, pero siempre ando nostálgico escuchando música de despecho o rancheras. Lo que más me gustó es que mi personaje es el que lleva las riendas en la película, tuve que de descubrir todo”, comentó Willington.

Pero antes de llegar a la cartelera, se vio en el Festival de Cine de Venecia y en Toronto, tras cuatro años de producción que dio como resultado una cinta de 115 minutos en los que cuentan la historia en medio de parajes rurales, donde el amor y la violencia se van encontrando en el camino.

Un relato de amores y desamores, en un guión sobre la impotencia que este sentimiento genera. Sin embargo, la cinta que nació como una historia de amor empezaba a necesitar de otros ingredientes, así que Iván buscó otros relatos en su pueblo, y una de ellas, era lo que ocurrió después que se fueron los paramilitares del pueblo y cómo, irónicamente, parecía que la gente empezaba a reencontrarse con la violencia y la delincuencia.

“Lo que me llamaba más la atención es que decían que estaban mejor con ellos. Eso me pareció duro y me mostró que finalmente no somos mejores sino que somos como somos y estamos condenados a una violencia. Fue lo más interesante que hallé y que podía vincularse con la historia que tenía”, comentó el director.

Pensó entonces que para adentrarse en ese mundo necesitaba alguien que anduviera por el campo y recordó a sus parientes, transportadores de caña de azúcar con quienes anduvo de niño en un camión. Esas vivencias le parecieron un punto de vista único para un personaje de su historia, el de un volquetero que estaba en el pueblo, negociaba, recorría el campo y habitaba en los espacios donde podían haber sucedido cosas.

Así vinculó un aspecto propio sobre el amor con una realidad geográfica y dio origen a Willington, un volquetero de caña de azúcar a quien le buscó un pariente.

“Y ese término se volvió clave en el filme porque determinó la cercanía y el lazo de unión de todos los personajes en una sola palabra”, finalizó.

Publicado por: COLPRENSA

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