Cine
Martes 17 de septiembre de 2024 - 08:31 AM

¡La secuela que todos esperábamos! ¿Beetlejuice 2 está a la altura del original?

¿Pueden coexistir? Esa es la misma pregunta que surgió con la primera versión de “Beetlejuice”, la película de 1988. Los primeros planos con efecto de ciudad miniatura y otros detalles se repiten en esta segunda entrega, manteniendo la esencia visual que cautivó. ¿Funcionará?

Foto: Tomada de www.warnerbroslatino.com / VANGUARDIA
Foto: Tomada de www.warnerbroslatino.com / VANGUARDIA

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Tras el éxito en taquilla, luego de haber recaudado más de $74 millones de dólares y conseguir 7 premios, entre ellos un Óscar a Mejor Maquillaje, “Beetlejuice”, vuelve a catapultar la atención de muchos. Esta nueva versión, además de apoyarse en la nostalgia, introduce innovaciones tecnológicas y narrativas que enriquecen la experiencia. Los personajes clásicos regresan con una frescura renovada, y la trama se adentra en territorios inexplorados, ofreciendo tanto a los fanáticos de siempre como a las nuevas generaciones una razón para emocionarse.

¡Alerta de spoiler!

Claro, todo su arco narrativo puede sentirse repetitivo. La trama, al final, se podría contar en menos tiempo, y hasta se puede poner en duda la necesidad de que los personajes expliquen tantas cosas. Pero hay que considerar que no todos han visto la versión de los 80, así que sí, es entretenida y cumple con lo que se espera. Puede ser más, queda abierta, y en muchas minitramas deja algo que desear, pero en su totalidad cumple con una cosa muy importante: generar expectativa y recordar o generar ganas de ver el clásico.

En esta ocasión la historia gira en torno a Lydia Deetz, protagonizada por Winona Ryder, la hija adoptiva de la pareja que falleció en la primera entrega, los Maitland. El argumento se centra en el matrimonio de ella con Beetlejuice, sin embargo, hay un nuevo personaje, o al menos uno que no había aparecido antes, pero sí se había nombrado: la ex esposa de Beetlejuice, Delores. Ella es una figura mortífera que absorbe almas en su búsqueda de inmortalidad. Ese personaje añade un nuevo nivel de tensión y misterio a la trama y revela aspectos desconocidos del pasado de Beetlejuice, profundizando en su carácter y motivaciones.

La dinámica entre Beetlejuice, Lydia y Delores crea un triángulo de relaciones complejas y a menudo cómicas, que mantiene a los espectadores al borde de sus asientos. Además, la película explora temas de amor, traición y redención, todo envuelto en el característico humor oscuro y estilo visual que hizo famosa a la original.

¿Y Delia Deetz?, bien por ella, pudo interactuar más con el inframundo. En esta secuela, Delia tiene un papel más activo y se ve envuelta en situaciones aún más extrañas y cómicas que en la película original, pero seguramente su personaje puede ser ignorado sin modificar mucho la trama.

Por otro lado, la animación y los efectos especiales en “Beetlejuice 2″ han sido un tema de debate entre los fanáticos y críticos. A pesar de la nostalgia que Tim Burton intentó capturar al utilizar efectos prácticos en lugar de imágenes generadas por computadora, muchos consideran que esta decisión no logró el impacto deseado. Las secuencias animadas parecen torpes y descoordinadas, lo que distrae y saca al espectador de la inmersión en la historia. Aunque la intención de Burton de mantener la esencia de la película original es comprensible, la ejecución de los efectos especiales y la animación no logra satisfacer las expectativas de una audiencia moderna.

Hablando de música, la película sigue rindiendo homenajes, con tracks como “Soul Train”, que tiene una escena destacada con “Soul Trail Treme” de The Soul Train Gang.

A su vez, hay que resaltar la canción icónica de la escena en la mesa cuando los muertos quieren asustar a los recién llegados y son obligados a bailar al ritmo de Day-O (The Banana Boat Song), una composición del músico Harry Belafonte, quien falleció en 2023 dejando atrás un legado indestructible.

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Como curiosidad, su versión de “Day-O (The Banana Boat Song)” es su canción más conocida, aunque se presume que no era de él. Se cree que la partitura se originó a principios del siglo XX en Jamaica, cantada por los trabajadores portuarios durante una época en la que el comercio del plátano en el país estaba creciendo.

Fue en mayo de 1956 cuando un grupo de músicos la hicieron realidad. Según los registros sonoros de Apple Music, Harry Belafonte (composición y letra), William Attaway (letrista) e Irving Burgie (composición y letra) adaptaron la canción tradicional que Edric Connor había grabado un par de años antes y, junto a la producción de Herman Díaz, Jr., nació la archifamosa grabación, incluida en su disco “Calypso”, el primer LP de un solo artista que vendió un millón de copias.

Pues bien, volviendo al filme, ese clásico del calypso reaparece en forma de coral, dedicado al fallecido Charles Deetz, cuyo deceso en la película es presentado de manera poco elaborada: en “Beetlejuice 2″, el personaje de Charles Deetz muere en un accidente aéreo seguido por un ataque de tiburón, todo representado en stop-motion. Esta decisión creativa añade un toque de humor negro característico de Tim Burton y permite a la película mantener su tono irreverente y macabro, o bueno, al menos eso intenta.

Cabe recordar que este personaje fue interpretado por Jeffrey Jones en la película original, pero debido a su pasado controvertido y problemas legales, no aparece en esta secuela. La ausencia de Jones es notable, pero la narrativa logra avanzar sin él, enfocándose en la evolución de Lydia y su relación con el mundo de los muertos.

Por su parte, la actuación de Lydia, interpretada por Jenna Ortega, es simplemente maravillosa. Ortega logra capturar la esencia del personaje original, aportando al mismo tiempo una frescura y profundidad que resuenan con las nuevas generaciones. Han pasado varias décadas desde que la película original de Tim Burton capturó la atención tanto en las pantallas de cine como en las de nuestros hogares. Es comprensible que muchas personas de las nuevas generaciones no hayan tenido la oportunidad de ver la versión de 1988. Sin embargo, la interpretación de Ortega sirve como un puente perfecto entre el pasado y el presente, permitiendo que tanto los fanáticos de siempre como los nuevos espectadores se sientan conectados con la historia.

Otro de los elementos visuales cautivadores es el gusano que aparece en una de las lunas del más allá. Han conservado la animación clásica, con algunas mejoras, pero sigue siendo el mismo gusano de dos cabezas del inframundo. Curiosamente, Tim Burton utilizó un diseño similar de este gusano en su película “The Nightmare Before Christmas” de 1993, donde aparece como una de las criaturas del mundo de Halloween.

Lo que lleva a analizar más a fondo las lógicas del director. Tim Burton, famoso por su estilo gótico y su capacidad para crear mundos oscuros y fantásticos, ha sido una figura clave en el cine durante muchos años. Sin embargo, recientemente ha enfrentado críticas por una supuesta falta de originalidad y por reciclar elementos visuales y temáticos de sus películas anteriores, lo que queda en evidencia en “Beetlejuice 2″.

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Desde sus primeros éxitos, Burton ha desarrollado una estética muy reconocible, con paisajes oscuros, personajes con ojeras marcadas y temas recurrentes de alienación y marginación. Aunque esta fórmula fue innovadora en su momento, ya se ve como predecible y repetitiva.

Esta percepción se ha visto reforzada por su trabajo en adaptaciones de clásicos de Disney, como “Alice in Wonderland” y “Dumbo”. Estas adaptaciones han sido criticadas por no aportar mucho más allá de su distintiva estética visual, sugiriendo que Burton se apoya demasiado en proyectos seguros y comerciales en lugar de explorar nuevas ideas.

A pesar de estas críticas, es innegable que Tim Burton sigue siendo una figura influyente en el cine, y su estilo único continúa atrayendo a una base de fans leales. Sin embargo, la discusión sobre la originalidad y la evolución de su trabajo sigue siendo un tema recurrente entre críticos y espectadores.

Quizá para muchos la película, que está en cartelera, no sea tan entretenida, pero si se dan la oportunidad de revivir el clásico de 1988 y luego ver esta nueva versión, la experiencia podría ser mucho más significativa.

La pregunta que queda es si Burton pudo reinventarse y sorprender una vez más, o si sigue confiando en la fórmula que lo hizo famoso. Solo el tiempo, ustedes y Bob dirán si este maestro del cine podrá recuperar la chispa de innovación que lo convirtió en un ícono del séptimo arte.

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