La esperada secuela de “Joker”, titulada “Joker: Folie à Deux”, ha llegado a las salas de cine con una propuesta audaz y divisiva. La película, dirigida por Todd Phillips, ha generado una ola de opiniones encontradas, especialmente por su inesperado giro hacia el género musical.

Desde el inicio, la película genera expectativa. Comienza con una animación que actúa como un flashback, transportando a los espectadores a los eventos de la entrega de 2019 y estableciendo un puente nostálgico. Es interesante ver cómo la iluminación juega un papel crucial, junto con la dirección de fotografía, comunicándose de manera magistral para reflejar las emociones y la psicología de Arthur Fleck. Las escenas están bañadas en una iluminación fría que subraya la alienación y la transformación del protagonista, cambiando a tonos cálidos cuando aparece el Joker. Si el espectador no identifica esto, no es la misma película. Lea también: Luz Mercedes Suárez Peñaranda explora mundos oníricos en su primera exposición individual “Regiones Fantásticas”
La música, por su parte, es un detonante constante en la narrativa. Canciones icónicas como “That’s Life” de Frank Sinatra y “For Once in My Life” de Frank Sinatra e interpretada por Joaquin Phoenix, enriquecen la atmósfera y actúan como ventanas a la compleja personalidad del Joker. Por ejemplo, en una escena clave, Arthur se convierte en el Joker y comienza a cantar, mientras las noticias transmiten su juicio y la búsqueda de la pena de muerte para él. Este uso de la música para subrayar momentos críticos es tanto un acierto como un punto de controversia.
De la misma manera, el filme hace referencias al cine clásico, evocando obras como “Tiempos Modernos” y “That’s Entertainment” de Fred Astaire, lo que añade una capa de sofisticación y homenaje al cine de antaño, o quizá buscando serlo. Sin embargo, esta ambición no siempre es bien recibida. Críticos de diferentes medios internacionales han señalado que la película es “un musical a medio hacer y sin mucho entusiasmo”, mientras que otros la describen como “una ambiciosa secuela cuyos grandes cambios resultan en su mayoría fracasos”. Al final, en cada punto de giro, la promesa de ser una joya se desmorona debido al uso excesivo de la música.

Por otro lado, el fuego, utilizado como símbolo de ira y maldad, junto con la teoría del color que transita entre las diferentes personalidades del Joker, son elementos visuales que enriquecen la narrativa. La relación entre el Joker y Harley Quinn, potenciada por la música, genera caos y dinamismo, aunque no todos los espectadores lo aprecian. Además, hay momentos en que no se sabe si realmente es Harley Quinn o Lady Gaga quien está interpretando al personaje, ya que pierde la fuerza característica de Harley para convertirse en algo diferente, alejándose de las versiones más tradicionales de Harley Quinn. Lea también: Clemencia Hernández: la artista que revela la belleza oculta de la realidad a través de su mirada pictórica

Sin duda, la interpretación magistral de Joaquin Phoenix merece ser destacada. Phoenix captura con precisión la esencia de su personaje, ofreciendo un estudio profundo y perturbador de la psique humana y la fragilidad mental. Arthur Fleck es un hombre que sufre de múltiples trastornos mentales, incluyendo el síndrome pseudobulbar, que le provoca episodios incontrolables de risa y llanto. Además, sufre de depresión y muestra signos de un trastorno de personalidad narcisista, lo que lo lleva a tener una percepción distorsionada de su propia importancia. De esta manera, la película explora su descenso a la locura y también cómo la sociedad y la falta de apoyo adecuado pueden exacerbar estas condiciones, convirtiendo a un individuo vulnerable en el temido Joker.
En este contexto, la crítica también ha señalado la condición de la risa de Arthur y su búsqueda constante de ser el centro de atención, un tema que se explora a fondo en su juicio televisado. La película no escatima en críticas al control de los medios, cuestionando quién define la importancia y relevancia en la sociedad. Lea también: Estos son los poemas que el escritor Marco Aurelio Quiroga presenta en Monólogo de la angustia
Ahora bien, si hablamos del final de esta esperada secuela, ha sido particularmente divisivo. Mientras algunos espectadores salieron emocionados, otros huyeron de la sala una vez aparecieron los créditos. Una espectadora resumió su decepción diciendo: “No vuelvo a mirar nada de DC”.
Con 48 mil votos, IMDb califica “Joker: Folie à Deux” con 5,3 de 10, mientras que en Filmaffinity tiene un puntaje de 5,4 con más de 2600 votos. Esta película, que recaudó $40 millones de dólares el fin de semana de su estreno solo en EE. UU. y Canadá, desafía las expectativas y se atreve a explorar nuevos territorios, aunque no siempre con éxito. A pesar de llenar las salas, deja a los fanáticos divididos. ¿Es lo que esperaban? Solo el tiempo y las opiniones encontradas lo dirán. ¿Qué opina usted sobre este enfoque musical en la secuela del Joker?, nos leemos en las redes.















