Para poder dar respuesta al interrogante inicial, debiera abrirse el umbral del Olimpo de las letras y permitir que la obra de Rosa Montero entrara e hiciera lo suyo, es decir, propiciar un amplio campo de reflexión en torno al ser humano.

Publicado por: JIMMY HUMBERTO FORTUNA VARGAS
Como ella manifiesta a través de su narradora en 'La loca de la casa', "cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando del género humano". Aunque está claro cuál es la posición de esta periodista española, es pertinente afirmar que es una extraordinaria vivencia el transitar por sus relatos, por sus novelas, por sus reportajes, ya que se vive una situación muy similar a la que otorga el mundo de Saramago: mundos creados por la voz de la experiencia. Los sesenta años de esta inigualable mujer hacen que sus libros tengan eco en nuestras vidas, pues, como ella asevera, "quiero escribir sobre el género humano", y ahí es cuando entra el rol del lector: ahondar en esos personajes que ella, sabiamente, ha configurado: Lolo, Pablo Torres, Omar, Alí, Pedro, el padre Tulledo, Lola, Asunción, Tomás, Rosario, Lupe e Isabel, entre otros.
Como alguna vez escribió esta ganadora del Premio Nacional de Periodismo, "la novela es un artefacto literario mucho más sensato. La novela construye, estructura, organiza". Siguiendo por esta línea, se asumiría que su fascinación está en este tipo de textos ('Crónica del desamor', 'La función Delta' y 'Amado amo', entre otros) o en otros que deambulan entre una amplia tipología textual, caso del citado 'La loca de la casa' que es una bellísima narración ¿autobiográfica? Es un documento maravilloso que está unido a ese sentido de la ambigüedad, tan característico en el mundo de la literatura, y para la muestra el botón dorado que ubica como "post scriptum": "Toda autobiografía es ficcional y toda ficción, autobiográfica, como decía Barthes". Ahí surge el enigma que reclama lectores ávidos de retos y de críticos literarios que quieran llenar su lista de libros con sesudos estudios en el que intenten "etiquetar" esta obra, como tantas otras en la triste historia de la literatura universal. Poe lo vivió en su época; ¿por qué no lo podría padecer Montero?
De todas sus creaciones, 'La loca de la casa' es la que se podría asumir como un texto guía para releer sus obras, ya que en ella están las pistas, influencias literarias, vivencias que la marcaron, odios y amores. Con base en esto, el salto a sus 'Cuentos de parejas': 'Amantes y enemigos', se hace intenso. Incluso, si se tienen en cuenta sus palabras: "Siempre he pensado que la narrativa es el arte primordial de los humanos. Para ser, tenemos que narrarnos". Ahora bien, si se miran detalladamente sus relatos, podemos percibir cómo su mirada particular está en sus afamadas historias de parejas que ponen el dedo en las fibras de las pasiones humanas. De sus cuentos, se pueden destacar 'Paulo Pumilio', 'La vida fácil', 'Noche de reyes', 'La otra', 'Mi hombre' y 'Retrato de familia', entre otras célebres narraciones breves en las que surgen situaciones de parejas que, como ella dice, "hablan en definitiva de la necesidad del otro".
Leer sus cuentos, hecho que permite "hablar de literatura", genera el acto de "hablar de la vida". Vida que viene combinada de ambigüedades, de matices infinitos, de recriminaciones ante la extensa tipología del amor: "A veces, sin embargo, me despierto de madrugada sin saber dónde estoy. Me rodea la oscuridad, me acosa el vértigo, me encuentro sola e indefensa en la inmensidad de un mundo hostil" ('Mi hombre'), y "es menester que haga una referencia a mi digno dolor ante la ausencia de mi dueño, la pérdida del sentido de mi vida, la punzante amargura que casi me condujo a la demencia" ('Paulo Pumilio').
En el terreno de la narrativa, está la obra de Montero, quien ha asumido la literatura como su forma de vida, la posibilidad de ser ella misma y de asumir otros roles en los que el "género humano" se vea representado y permitan llegar a esa sabia definición de lo que, según Montero, es la literatura: "El esfuerzo de trascender la individualidad y la miseria humana, el ansia de unirnos con los demás en un todo, el afán de sobreponernos a la oscuridad, al dolor, al caos y a la muerte".














