La fotografía y el arte serán protagonistas en el inicio del programa Nuevos Talentos de la Cámara de Comercio de Bucaramanga y la fundación Séptum, Arte y Cultura, con la exposición itinerante ‘Retratos de Artistas’ de la profesional de la fotografía artística Olga Lucía Jordán.

Publicado por: Juan Manuel Cárdenas Medina
La obra es la compilación de más de 25 años de trabajo de la artista plástica de Armenia, Colombia, quien ha captado con su lente a grandes del arte como Luis Caballero, Roda, Alejandro Obregón, Beatriz González, David Manzur, Omar Rayo, Édgar Negret y Saturnino Ramírez, entre otros.
Olga Lucía Jordán es profesional de la fotografía artística, con una vasta experiencia en el paisaje, la macrofotografía, las imágenes arquitectónicas y el retrato, en cuyo campo ha dado muestra de un dominio formidable.
Su agudeza y sentido plástico es producto de sus estudios de pintura en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Bogotá. Además, tomó cursos con fotógrafos de relevancia en París. Vinculada por varios años a centros universitarios como la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en Bogotá, donde fue Directora del Centro de Ayudas Educativas, directora del Departamento de Dibujo y Artes Plásticas, Profesora de Fotografía. Ha realizado exposiciones en diversas ciudades del país y en el exterior, como Hamburgo, Bruselas, Caracas, Varsovia, Ciudad de México y Lisboa. Así como en Bogotá, Barranquilla, Armenia e Ibagué.
Sus fotografías han formado parte de 35 libros, entre los cuales se destacan: Rostros de Colombia, Nuestros pintores en París, Alejandro Obregón a la visconversa y Dime con quién vives (pintores venezolanos); además, ha realizado carátulas y otros trabajos para la revista Diners, Semana, Credencial Nómadas, Naturaleza y Descanso.
Acerca de la artista, el crítico de arte Eduardo Serrano señala que “Jordán no solo tiene la intuición para captar a los artistas en el momento en que su rostro, su ademán, su gesto, resultan claramente reveladores de aspectos de su personalidad, sino que sus retratos son de un excepcional valor documental y obedecen al propósito de conformar en su conjunto una obra, un pronunciamiento artístico de valiosas implicaciones históricas. Ellos conforman un perceptivo testimonio de la parte no pública, de la parte íntima de la escena plástica nacional de finales del siglo XX y comienzos del XXI, al tiempo que permiten recrear y comprender buen número de maneras de producción de los artistas, de sus condiciones de trabajo, de sus predilecciones cotidianas e incluso de la satisfacción que les producen sus propias obras. Un aspecto que aflora fácilmente de sus imágenes es la respetuosa pero cordial relación que parece establecerse de inmediato entre la fotógrafa y los artistas, quienes dan la impresión de despojarse fácilmente de la natural aprehensión que causan las cámaras y de su prepotencia o timidez, según el caso, para no solo posar sin impaciencia, sino incluso para seguir sin mayores protestas las indicaciones, a veces no tan ortodoxas, que se les imparten. Sin duda, son conscientes de que estos retratos son parte de un proyecto que entraña una detenida y extensa investigación, como es propio del arte contemporáneo”.
Víctor Guédez, curador y crítico de arte venezolano, en su texto ‘Olga Lucía Jordán y la dimensión humana de la fotografía’, afirma: “Ella demuestra que los espíritus generosos ven las cosas con generosidad, y que los espíritus profundos ven las cosas con profundidad. Por eso, ella logra captar y enfatizar las dimensiones humanas de sus personajes. Cada retrato es una especie de profundización generosa que, en lugar de agotarse en lo fisonómico o en lo escénico, permite recuperar la esencia psicológica de los sujetos. Especial mención debemos hacer del elemento plástico que asume la hegemonía de los resultados: la diagonal. En efecto, esta pauta visual, explícita e implícitamente condiciona la resolución definitiva de cada una de sus obras”.
Sobre la obra, el escritor Óscar Collazos expresa que “la serie de retratos de artistas es la más original y creativa de sus obras. No se ha limitado a fotografiar a importantes artistas en sus estudios, al lado de sus obras, una costumbre respetable, pero monótona. Conoce la obra de los artistas y el espacio donde trabajan y, acto seguido, concibe artísticamente la manera de incorporarlos a la foto. Obra y artista no son entidades separadas. Olga Lucía los une en un nuevo cuadro que surge de la fotografía”.
“Ella capta otra realidad posible en donde convergen circunstancias de una crónica de luces, brillos, matices que son parte de una narrativa visual. Ana María Escallón, Revista Mundo”.
“La exposición estará abierta al público en la galería de la sede principal de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, en la Carrera 19 No. 36 – 20, piso 2, del 23 de febrero hasta el 21 de marzo”.













