Cultura
Sábado 28 de septiembre de 2013 - 12:01 AM

Un rosarino en Bucaramanga

Con motivo del decimonono Festival Abrapalabra, la expectativa por el concierto de Jarabedepalo revive la alegría en el espacio más importante de la cultura regional. Estas son las apreciacione sentidas de quien vivió apasionadamente –como muchos– el concierto de Fito Páez el año pasado.

Publicado por: JIMMY HUMBERTO FORTUNA VARGAS

El título de una nueva canción del maestro Fito Páez podría ser ‘18 y 20’; 18 por ser los años que cumplió Abrapalabra el año pasado, y 20, por las dos décadas del álbum más importante en la historia del rock en español, ‘El amor después del amor’. El viernes, 5 de octubre de 2012, el compositor argentino llegó a tierra bumanguesa a bordo de una nave tecnicolor salida del ‘Circo beat’, el más estrambótico del universo musical.

Después de la llegada, en horas de la tarde, se dio el encuentro con la prensa citadina que, tal vez, se dejó llevar por la emoción de ver a su ídolo por vez primera en tierras santandereanas, y no ahondó en su larga trayectoria musical de la mano de Charly García, Spinetta y Cerati, entre otros. Fito, con esa picardía y esa ironía que lo caracterizan, respondió a cada uno de los interrogantes y, por así decirlo, le dio belleza artística a cada respuesta. En el último momento de la rueda de prensa, pude dirigirle una pregunta al astro mundial, al ícono del rock en español. En mi caso, el gran impacto, además de dos potentes canciones como ‘Tumbas de la gloria’ y ‘El amor después del amor’, son los recuerdos de mi hermano, las madrugadas para ir al colegio, los paisajes acompañados de marcianos y, luego, ‘Circo beat’. Más adelante, ‘Euforia’. Precisamente, fue este álbum en el que Fito renunció a la industria de MTV y montó su propio desconectado en el que floreció una composición con alto contenido artístico y creativo que parte desde su título: ‘Cadáver exquisito’. Esta canción fue la que me dio el impulso de indagar en ese mundo musical de Fito y, con base en ella, dirigí mi pregunta en aras de conocer el secreto detrás de esta canción, la línea ‘Los siete locos’ y su posible intertextualidad con la obra de Roberto Arlt y un poco de las influencias literarias que habitan en Fito, que le han permitido convertir ese proceso creativo en una nueva novela que ofrecerá al mundo de las letras, esta vez sin ser expulsado de este ambiente. Eso espero. El maestro respondió, tatareó mi canción favorita, y afirmó mi curiosidad. Efectivamente, en su composición no solamente está presente Arlt; también lo está Lampedusa. Y aunque Fito se asume como un no literato, lee desde Foucault hasta los Vallejo, César y Fernando. Tan variada y nutrida como su música, que pasa por el pop, el rock, el tango, así son sus lecturas: una mezcla ecléctica de voces y de ámbitos, como diría Capote. Vinieron los aplausos y las fotos para el rosarino, pero en el recinto del hotel quedaron las letras y las notas musicales.

La otra cita, la más importante, fue en la emblemática plaza cívica Luis Carlos Galán. Las horas esperando, el diálogo con un seguidor de Fito que lo ha llevado a veintidós conciertos, a su tierra y a su estudio. Las horas siguieron su recorrido, y el escenario se iluminó con la presencia de los músicos que acompañaron a Fito y la silueta de una esbelta barranquillera que debutó una vez más con el astro argentino, que con sus rayos solares y lunares tímidamente se hizo presente siguiendo los impulsos de su voz. Una a una fueron apareciendo en el firmamento, en esa noche de un rosarino en Bucaramanga, las piezas que conforman su preciado álbum, el que le dio las llaves del mundo para recorrerlo a su gusto, sin barreras, sin fronteras, como diría Lennon, su mentor. Fito cerró este álbum con ‘esta fue la primera parte’. La pausa no se sintió, y la segunda y vibrante noche se contagió, sintió envidia de la alegría de los mortales, y la furia divina se convirtió en ambrosía líquida, en lluvia que cayó como un bálsamo para los miles y miles de seguidores que estuvimos cantando, saltando, tarareando, siguiendo sus formas, sus movimientos para abrir la puerta de éxitos como ‘Al lado del camino’, ‘11 y 6’, ‘Circo beat’ y ‘Naturaleza sangre’.

Noche multicolor. Entrega total recíproca. La alegría de la primera vez, que también fue compartida: la odisea de Fito en nuestra tierra y nuestra emoción de ver a un grande del rock que deleitó por horas a su público, aquel que lo ha seguido por décadas. Amor libre que corrió por nuestras venas. Fito… gracias totales.

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Publicado por: JIMMY HUMBERTO FORTUNA VARGAS

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