Cultura
Sábado 07 de diciembre de 2013 - 12:01 AM

¿Extrañas al viejo Buenos Aires?

Preguntó el escritor Horacio Salas al periodista y poeta Raúl González Tuñón, quien respondió: “Extraño del viejo Buenos Aires lo que fue más entrañable.

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Publicado por: CLAUDIA PATRICIA MANTILLA

Lo extraño y lo amo, como amo aspectos, rincones –los poquísimos que quedan–, y como amo muchas cosas del Buenos Aires actual […] Sigo descubriendo cosas que se harán a la vez entrañables, perdurables. Y existe algo que no ha cambiado: es el porteño, el espíritu del porteño, un poco chacotón y un poco triste, como escribió Carriego”.

Así pensaba González Tuñón en 1973, un año antes de su muerte, cuando sostuvo varias charlas con Horacio Salas, recogidas en el libro Conversaciones con Raúl González Tuñón, reeditado cuarenta años después.

Tras las huellas de este libro, y de quien fuera considerado uno de los grandes poetas argentinos, colaborador de la revista Martín Fierro e integrante de los grupos literarios Florida y Boedo, nos trasladamos al mítico Café Tortoni, donde se realizó la presentación del libro, lugar que solía frecuentar González Tuñón, junto a Jorge Luis Borges, Ulises Petit de Murat y Xul Solar.

“Papá cumplió un triple pecado: era poeta, era comunista y era argentino”, expresa su hijo Adolfo, recordando cómo la palabra de González Tuñón resultaba incómoda para ciertos sectores de la cultura “oficial”, que intentaron acallarla. Por ello, “hay que reconocer el coraje de Salas al publicar por vez primera las conversaciones con González Tuñón en una época tan difícil, pleno levantamiento del brigadier Orlando Capellini contra María Estela Martínez de Perón”, anota su sobrino Eduardo. Pero los grandes poetas trascienden su época, y la palabra de González Tuñón estaba destinada a ser un imbatible pronunciamiento de vida.

“…El minero baja a la mina,

al fondo de la estrella muerta.

El campesino siembra y siega

la estrella ya resucitada.

Todo sería maravilloso

si cada cual viviera dignamente […]

No. No se puede ser libre enteramente

ni estrictamente digno ahora

cuando el chacal está a la puerta

esperando

que nuestra carne caiga, podrida…”.

El autor de El violín del diablo (1926), La calle del agujero en la media (1930), La rosa blindada (1935) ya la sombra de los barrios amados (1957), entre otros libros, vivió en París y en Madrid, donde conoció a los poetas Robert Desnós, César Vallejo, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Federico García Lorca y Pablo Neruda. Al estallar la Guerra Civil Española, se trasladó junto a Pablo Neruda a Santiago de Chile y lo apoyó en la fundación de la organización antifascista: sección chilena de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura. El pensamiento libertario de González Tuñón nunca rivalizó con su búsqueda literaria.

La presentación del libro Conversaciones con Raúl González Tuñón en el Café Tortoni nos deparó una grata sorpresa cuando se acercó a nuestra mesa un hombre cano, de amplia sonrisa, que dijo:

–– ¿Puedo sentarme?, ¿la silla está vacía?; sucede que soy un hombre gordo, qué digo gordo, ancho de espalda (risas).

Respondimos distraídamente que sí, sin advertir que se trataba nada menos que de Juan, ‘el Tata’ Cedrón, el mismo que Julio Cortázar evocara en su libro ‘Salvo el crepúsculo’, por su interpretación magistral de La Cruz del Sur, el mismo que musicalizó varios de los poemas de González Tuñón, su amigo de bohemia y de interminables charlas.

Con la música de “El Tata”, con su guitarra y su voz, se fue la noche, y nosotros con ella.

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Publicado por: CLAUDIA PATRICIA MANTILLA

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