Cultura
Domingo 09 de julio de 2023 - 12:00 AM

La Batalla de Pienta, una monumento de Juan José Cobos para los héroes olvidados de la independencia

Los protagonistas de la batalla de Pienta, un episodio heroico y sangriento que ocurrió el 4 de agosto de 1819, tendrán su homenaje a través de la obra del escultor santandereano Juan José Cobos, que rescata la memoria histórica de esta lucha por la libertad de Colombia.

Juan José Cobos, escultor.
Juan José Cobos, escultor.

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Juan José Cobos, escultor.
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Juan José Cobos, escultor.
Juan José Cobos, escultor.

Publicado por: Paola Esteban

Era una madrugada lluviosa cuando se desató la masacre. El puente del río Pienta, en Charalá, era un punto estratégico para controlar el paso hacia el sur del país, y ambos bandos sabían que quien lo dominara tendría una ventaja clave. Pero en una batalla desigual, cientos de personas cayeron bajo el fuego del ejército realista, que no encontró resistencia en los palos, piedras y machetes de los patriotas. Pero sí halló un significativo retraso en el tiempo, lo cual al final significó una la victoria definitiva que garantizaría la liberación del país de la corona española.

Corría el cuatro de agosto de 1819 y la independencia del país se jugaba en cada batalla. Entre rayos, truenos y un monumental aguacero, el campo se convirtió en un lodazal que prolongó el horror y que frenó el avance del pelotón de más de 800 hombres al mando del coronel Lucas González.

Campesinos, artesanos, indígenas y mestizos, liderados por Antonia Santos y el coronel Antonio Morales abandonaron sus oficios para luchar por su tierra contra España.

La contienda fue desigual y sangrienta. Aunque los patriotas esperaban sorprender al enemigo, lo que ocurrió en Pienta fue una carnicería, según algunos historiadores.

Sin embargo, los realistas tuvieron que retroceder y el coronel González huyó sin poder llegar a tiempo a la batalla decisiva de Boyacá, que se libró tres días después.

Este episodio heroico, poco reconocido en la historia oficial de la independencia, es homenajeado con el monumento La Batalla de Pienta, que está próximo a inaugurarse en Charalá.

La obra es del escultor santandereano Juan José Cobos, quien también tuvo que enfrentar las inclemencias del clima durante su instalación, que duró dos meses.

“La batalla fue en la madrugada, lloviendo. Entonces, como que había un sentimiento bonito de estar luchando y batallando esta batalla durante todos los procesos de instalación. La instalación siempre fue sufrida, llorada, sudada y embarrada. Se divierte, pero sufre al mismo tiempo”, relata el artista.

El monumento fue terminado hace alrededor de seis meses y solo se espera la finalización de las obras civiles por parte de Fontur y el contratista de la obra civil.

La propuesta de Juan José Cobos es un recordatorio de nuestra historia y contarnos esta misma historia como santandereanos a través de los monumentos a nuestros héroes que son no sólo militares y estrategas sino que, como suele suceder en cualquier batalla por la libertad y la dignidad humana, son los civiles que ofrecen su vida a cambio del sueño de un futuro y una patria más justas.

Un parque temático y una obra monumental

Después de 10 años de gestión, el escultor santandereano Juan José Cobos entregó al municipio de Charalá una obra monumental que rinde homenaje a los héroes de la batalla de Pienta, ocurrida el 4 de agosto de 1819, tres días antes de la batalla de Boyacá.

La obra, que fue contratada en 2019 por el Fondo Nacional del Turismo (Fontur), consiste en 34 cuerpos en gran tamaño que representan la lucha desigual entre los patriotas y los realistas en el río Pienta. Los personajes están hechos en bronce, concreto y resinas poliéster y pesan aproximadamente 20 toneladas.

El monumento hace parte de un parque temático que tuvo una inversión de 12 mil 826 millones, 249 mil 593 pesos y que busca rescatar la memoria histórica de este episodio poco reconocido en la historia oficial de la independencia.

Juan José Cobos explicó a Vanguardia que la idea de la obra nació a partir de una ley de 2013 que obliga al Estado a reconocer la batalla. Sin embargo, el proceso se demoró por varios cambios administrativos hasta que el Ministerio de Cultura tomó la iniciativa de financiarlo.

El concepto de la obra es representar la batalla como si estuviera congelada en el tiempo, al mostrar ese momento crucial en el que jinetes de los dos bandos están a punto de enfrentarse.

“Lo importante de la batalla fue lo cruento y lo más remarcable, porque fue una batalla bastante desigual ya que las fuerzas eran muy distintas. Sin embargo, quise hacerla lo más heroica posible, como si fuera un instante congelado en el tiempo previo a la colisión de las fuerzas”, dijo el artista.

La obra está ubicada en un espejo de agua que simboliza el río Pienta y que tiene una fuente al final. El escultor quiso hacer un homenaje al paraje, a sus aguas y a la fuerza del clima.

“Desde la terraza de observación principal del monumento se puede ver perfectamente al fondo el río. Se hicieron estudios de la zona, de la fuerza de los personajes, del sufrimiento y lo que pasaba con hombres, las mujeres, niñas y abuelas que estaban luchando ahí porque era el pueblo contra un ejército”, afirmó.

Durante la instalación de la obra, que duró dos meses, el escultor también tuvo que enfrentar las inclemencias del clima, que le recordaron las condiciones en las que se libró la batalla.

“Durante los procesos de instalación en Charalá había un sol horroroso y en la tarde empezaban los diluvios con rayos: era ‘la furia del clima’ porque estábamos trabajando con bronces en aguaceros terribles, bajo las fuerzas de la naturaleza, que seguramente así estuvieron en la batalla. Como que había un sentimiento bonito de estar luchando y batallando esta batalla durante todos los procesos”, contó.

Juan José Cobos se ha especializado en obras de gran formato que buscan contar la historia del país y darle valor a sus protagonistas.

“Hay que hacer ese aporte en un país donde tenemos grandes monumentos, pero faltan mucho más para contar nuestra historia y darle el valor que tiene”, señala Juan José Cobos.

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La batalla olvidada que cambió el destino de la Independencia

El sociólogo Camilo Cifuentes explica que ese 4 de agosto, el pueblo se levantó con piedras, machetes y palos luchó contra el invasor que quería pasar el puente de Pienta para reforzar al ejército español que en Boyacá esperaba a Bolívar para pelear.

En el puente de Charalá, los pobladores esperaban la llegada de los españoles, que venían con furia. La noche del tres de agosto, se prepararon para la batalla que al día siguiente se libraba, por la libertad anhelada.

Al rayar el alba, el fuego y el humo llenaron el aire y los gritos de los hombres resonaron por doquier. La Milicia de Coromoro, con coraje y con honor, fue la primera en enfrentarse al enemigo invasor.

Durante cuatro días, el puente fue un campo de sangre y dolor donde cayeron muchos patriotas, sin rendirse ni temblar. El coronel González, al ver que no podía resistir más, ordenó la retirada.

Los cadáveres quedaron en el suelo, sin sepultura ni piedad, como testimonio de la crueldad y la barbarie, pero la historia oficial los olvidó durante mucho tiempo y su gesta heroica no reconoció solo en Santander se recuerda su lid como una fiesta regional sin fin pero el resto del país no sabe de ellos ni de su aporte a la libertad.

Con los años, esta gesta libertadora fue reconocida. La Asamblea Departamental de Santander, mediante la Ordenanza N° 028 de 2016, declaró el 4 de agosto como fiesta regional. Sin embargo, muchos santandereanos aún no conocen esta disposición ni el valor histórico de esta batalla.

Publicado por: Paola Esteban

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