La nueva serie de Ryan Murphy sobre los hermanos Menendez está en ojo de huracán por su representación de los eventos y personajes. ¿Vale la pena verla a pesar de la controversia?

Publicado por: Paola Esteban
Desde la primera escena, la serie genera controversia: los dos hermanos viajan en una limusina al funeral de sus padres, pero el detalle más impactante es que uno de ellos lleva puestos los zapatos de su padre, Jose Menendez, quien, como es bien sabido, fue asesinado por sus hijos. Desde su estreno, la serie ha sido cuestionada, criticada y vapuleada. Pero, ¿qué es lo que realmente está pasando? Lea también: Este es el primer episodio de la serie El Pingüino: ¿vale la pena verla?
Ryan Murphy, conocido por su habilidad para crear series de true crime que capturan la atención del público, regresa con “Monsters: The Lyle and Erik Menendez Story”. Esta serie, que sigue el caso real de los hermanos Menendez, generó una gran controversia desde su estreno en Netflix el 19 de septiembre de 2024.
La serie es criticada por su representación de los eventos y personajes involucrados. Erik Menendez, uno de los hermanos condenados por el asesinato de sus padres en 1989, calificó la serie como una “representación deshonesta” de su historia. Menendez argumenta que la serie retrocede en el tiempo a una era en la que se negaba la posibilidad de que los hombres pudieran ser víctimas de abuso sexual, y critica la forma en que se aborda el trauma masculino.

Además, la serie ha sido acusada de re-traumatizar a las víctimas con sus detalladas descripciones de abuso y violencia. La inclusión de teorías controvertidas, como la sugerencia de una relación incestuosa entre los hermanos, es otro punto de discordia.
A pesar de la controversia, “Monsters” ofrece una narrativa bien producida. Las actuaciones de Cooper Koch y Nicholas Chavez como Lyle y Erik Menendez aportan profundidad, con una que otra cara falsa de vez en cuando, a sus personajes. La serie también cuenta con la participación de actores de renombre como Javier Bardem y Chloe Sevigny, quienes interpretan a los padres Menendez, Jose y Kitty.
La dirección de Murphy es, como siempre, estilizada y efectiva, utilizando flashbacks y múltiples perspectivas para contar una historia compleja y emocionalmente cargada. Sin embargo, algunos críticos han señalado que la serie se extiende innecesariamente con escenas repetitivas, como las numerosas cenas que parecen no aportar mucho a la trama principal.
“Monsters: The Lyle and Erik Menendez Story” es una serie que sin duda provocará reacciones fuertes. Si es fanático del true crime y puede manejar contenido gráfico: adelante. Sin embargo, es importante estar consciente de las críticas y la controversia que la rodean. La serie ofrece una mirada profunda y multifacética a un caso infame, pero también puede ser perturbadora para algunos espectadores.
Un detalle interesante es que, ante las críticas, Netflix promete estrenar un documental sobre los hermanos Menendez en octubre.
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El caso Menéndez: el crimen que conmocionó a Beverly Hills
En 1989, los hermanos Lyle y Erik Menéndez asesinaron a sus padres, José y Kitty Menéndez, en su mansión de Beverly Hills. Este crimen no solo conmocionó a la comunidad, sino que también desató un mediático juicio que capturó la atención de todo Estados Unidos.
La noche del 20 de agosto de 1989, Lyle y Erik Menéndez, de 21 y 18 años respectivamente, entraron al salón de su casa armados con escopetas de calibre 12 y dispararon a sus padres un total de 14 veces. La brutalidad del crimen fue tal que, inicialmente, la policía sospechó de un posible vínculo con la mafia.
Sin embargo, seis meses después, las autoridades recibieron una pista inesperada de Judalon Smyth, la amante del psicólogo de Erik, Jerome Oziel. Smyth informó a la policía que Erik había confesado los asesinatos durante una sesión de terapia, y que existían grabaciones de audio de dicha confesión. Esta revelación llevó a la detención de los hermanos en marzo de 1990 y dio inicio a una prolongada batalla legal sobre la admisibilidad de las grabaciones de Oziel.
Durante el juicio, la fiscalía argumentó que los hermanos habían asesinado a sus padres para heredar la fortuna familiar. Por otro lado, la defensa sostuvo que Lyle y Erik actuaron por miedo, después de haber sufrido años de abuso físico, emocional y sexual a manos de sus padres. Los hermanos Menéndez mantuvieron esta versión de los hechos, incluso después de ser condenados en 1996 a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.














