Hablar de Isabel Ortiz es hablar de la Fundación Mujer y Futuro. A lo largo de su vida, Isabel ha liderado con constancia la causa de las mujeres, dejando un legado que trasciende su propia figura y que se extiende a todas nosotras, es una huella inspiradora en la lucha por los derechos de las mujeres.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Corrían los años ochenta en Colombia, una década que vio un aumento en las matrículas femeninas en las instituciones educativas y una mayor presencia de las mujeres en el mercado laboral. Sin embargo, persistían (y todavía, pero se ha avanzado) desafíos relacionados con la equidad salarial y el acceso a posiciones de liderazgo. Lea también: Sanando la conexión con el río: una acción performativa de LaColectiva
El movimiento feminista cobró fuerza en también por esa época, con colectivos que denunciaban la inequidad en la repartición de las tareas domésticas y la desigualdad laboral. Reivindicaban el derecho a controlar su vida sexual y reproductiva y poco a poco reconocían la violencia que sufrían día a día por parte de sus parejas.
Pero en Bucaramanga no había para entonces un grupo concreto. Las inquietudes y el trabajo arduo de varias mujeres, sin embargo, sí se hacía notar.
Fue en este entonces que en la ciudad se levantó una voz en defensa del derecho a una vida digna y sin violencia para las mujeres: Isabel Ortíz, una de las cinco fundadoras de la organización pionera Mujer y Futuro, un símbolo de perseverancia y liderazgo.
Su trayectoria no solo narra la historia de una mujer comprometida con su comunidad, también la historia de un movimiento que desde sus inicios busco transformar la realidad de muchas de ellas en Santander.

Isabel recuerda sus inicios en el Bienestar Familiar, con la voz dulce que la caracteriza. Y una mirada alegre. Su trabajo involucraba la coordinación de programas para madres comunitarias, pero algo ocurrió en su vida que, de alguna forma, selló su destino. “Días antes de la muerte de mi papá, él me dijo: tienes dos hijos (Adriana, de 8, y Alejandro, de 5), no trabajes tanto. Entonces hubo un lapso de descanso. Creo que es la primera vez que lo cuento, pero ese periodo me permitió reflexionar”, cuenta con nostalgia.
Ese paréntesis en su vida, le permitió conocer a José Luis Ramírez, quien la inició en el trabajo de Magdalena León sobre las condiciones laborales del servicio doméstico. Isabel recuerda vívidamente el momento en el que Magdalena, visionaria y apasionada, le propuso la creación de una organización dedicada a las mujeres.
“Magdalena me dijo: Isa, es el momento. Están creando organizaciones en América Latina y en Bucaramanga no hay una que trabaje por la vida digna de las mujeres”.
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Así, en 1988, con el respaldo de mujeres como la abogada Patricia Luna, María del Rosario Romero, Cecilia Ortiz y la misma Magdalena León, redactaron los estatutos de lo que se convertiría en la Fundación Mujer y Futuro. La organización nació con la misión de trabajar por los derechos de las mujeres en un tiempo donde conceptos como “género”, apenas asomaban en la conversación pública.
“En esa época no se hablaba tanto de derechos...No se trataba solo de mejorar, sino de promover una mejor vida para las mujeres”, cuenta Isabel en relación con el nombre de la Fundación, con esa palabra Futuro que es una esperanza que nunca desfallece: un futuro mejor para las mujeres.
Isabel Ortiz Pérez, María del Rosario Romero, Magdalena León, Doris Lamus Canavate, Patricia Luna (la primera directora) y Cecilia Ortiz Núñez, crean entonces a Mujer y Futuro en 1989. Más adelante se unieron Christiane Lelievre y Catalina Valencia, así como María Claudia Caballero y Ana Mendoza, ya entrados los años noventa.
Los primeros años no estuvieron exentos de dificultades, pero la fuerza de las fundadoras y su convicción las llevó a superarlas. “Comenzamos con suerte”, dice Isabel, pues lograron presentar proyectos y lograr el apoyo de organizaciones internacionales como la Fundación Interamericana en su misión de mejorar las condiciones de las trabajadoras domésticas, un sector olvidado y desprotegido.

Un trabajo constante
Bajo la dirección de Isabel, a partir de 1993, la Fundación Mujer y Futuro consolidó su enfoque en la vida libre de violencia. Este trabajo fue pionero en la ciudad, abordando la mentalidad de las mujeres y su comprensión de cómo los hombres son educados en el machismo.
“No se trataba de enfrentarlas con los hombres, sino de entender que cómo las mujeres eran educadas en el sometimiento”, explica. Y Mujer Futuro comenzó a conocerse. El apoyo de Silvia Galvis, escritora y periodista (directora de Vanguardia en 1989) fue fundamental para el reconocimiento de su trabajo en los medios de comunicación.
Pero el impacto de la fundación no se limitó a las clases más vulnerables. Isabel y su equipo lograron que las empleadoras de las trabajadoras domésticas tomaran conciencia de las injusticias que enfrentaban estas mujeres. Esa sensibilización no solo amplió la red de apoyo, también llevó la conversación a sectores de la alta sociedad en Bucaramanga.
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Isabel viene de una familia conservadora, que, sin embargo, supo reconocer su trabajo.

“Con el tiempo supe que en mi familia decían: que admirable que ella se vaya a trabajar con las trabajadoras domésticas. Y mi mamá era muy solidaria y me cuidaba a los niños y le explicaba a Adriana, que era chiquita, que su mamá estaba haciendo una gran labor”.
Con el paso de los años, Isabel mantuvo la firmeza y la creatividad para sostener la organización. ¿Y cómo lo ha hecho? El mito general dice que a las mujeres les cuesta trabajar juntas. “No es que no hayamos tenido conflictos. Pero hemos podido conversar, procesar y entender que la Fundación es mucho más importante que nuestras divergencias”, explica. Y sonríe.
El legado de Isabel Ortiz va más allá de la fundación que creó. Es un ejemplo de resiliencia, de amor por la comunidad y una profunda comprensión de que el verdadero cambio comienza por sembrar en otros el deseo de transformar la propia realidad. Hoy, nuevas generaciones de socias sigue el camino que Isabel y sus compañeras abrieron hace 35 años, que celebraron el pasado 30 de octubre con un conversatorio en el Libro Total.
La historia de Mujer y Futuro es, en esencia, la historia de un grupo de mujeres lideradas por la inspiración y la determinación de Isabel Ortiz y que cambiaron el panorama de los derechos de las mujeres en la región.

















