El fotógrafo santandereano Juan Diego Pinzón presenta “Sonrío Magdalena”, una exposición que recorre el río Magdalena desde su nacimiento hasta su desembocadura. Con imágenes que capturan su majestuosidad y las huellas de la humanidad en sus aguas, la muestra es un homenaje visual al corazón de Colombia y un llamado a cuidarlo.

Publicado por: Redacción Cultural
El río Magdalena, eterno testigo de la historia de Colombia, fluye en la memoria colectiva como una arteria que conecta paisajes, culturas y emociones. Ahora, este hilo vital se convierte en protagonista de una exposición fotográfica que promete transformar miradas y despertar conciencias. ”Sonrío Magdalena”, la nueva obra del fotógrafo santandereano Juan Diego Pinzón, es un homenaje poético al río más importante del país, pero también una reflexión sobre lo que somos y lo que le hemos hecho a nuestra naturaleza. Lea también: Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander
El proyecto, que surgió de una travesía de dos años, lleva a los espectadores por un viaje visual que comienza en las cristalinas aguas de la laguna de la Magdalena, en el Macizo Colombiano, y termina en las vastas y turbulentas corrientes de Bocas de Ceniza, donde el río se encuentra con el mar. Más de 1.500 kilómetros recorridos, 12 departamentos atravesados y una cámara que no solo capta imágenes, sino también historias, hacen de esta exposición un diálogo íntimo entre el río y quienes habitan sus orillas.
Para Juan Diego Pinzón, el Magdalena no es solo un río; es un personaje vivo, vibrante y herido. “Cada fotografía que tomé fue un susurro del río, como si quisiera contarme sus secretos, sus alegrías y sus dolores”, explica. En su lente, el río se convierte en un espejo que refleja tanto la belleza exuberante de Colombia como las cicatrices que la actividad humana ha dejado en su cauce.

Pinzón recorrió las aguas del Magdalena en canoas, botes y chalupas, y también exploró sus márgenes a pie, capturando desde la fauna que coexiste con el río hasta las comunidades que hacen de sus orillas un hogar. “Son dos años de aprender a escuchar al río, a entenderlo, y de ver cómo su historia está entretejida con la nuestra. Es un lugar que guarda alegrías y tragedias, pero también una esperanza inmensa”, dice el fotógrafo.
El resultado de esta odisea es ”Sonrío Magdalena”, un libro de fotografía que verá la luz en 2025 bajo el sello de la editorial Hilo de Plata. Pero antes, el público podrá disfrutar de una selección de diez imágenes de gran formato que conforman la exposición inaugural en la Galería Totem de Bucaramanga.
Cada fotografía es un poema visual que retrata no solo la majestuosidad del Magdalena, sino también su vulnerabilidad. “El río sonríe porque aún tiene vida, pero también porque espera que le devolvamos lo que le hemos quitado”, reflexiona Pinzón. Las imágenes capturan atardeceres que tiñen el agua de oro, barcazas que surcan sus corrientes y rostros de pescadores que, como el río, resisten al tiempo y la adversidad.
Pero no todo es idílico. La exposición también invita a confrontar las cicatrices que el Magdalena lleva consigo: contaminación, deforestación y comunidades desplazadas por el abandono estatal y la explotación desmedida. Es una obra que obliga a mirar de frente, pero con un dejo de esperanza.
“Quise que este proyecto fuera un canto a la regeneración. El Magdalena puede volver a sonreír si aprendemos a cuidarlo, si entendemos que es más que un río; es la raíz que nos conecta como país”, afirma el fotógrafo.
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La exposición: un recorrido por el alma de Colombia
La inauguración de ”Sonrío Magdalena” tendrá lugar este miércoles 27 de noviembre, a las 7:00 p.m., en la Galería Totem de Bucaramanga. Allí, los asistentes podrán sumergirse en el universo visual de Pinzón, en una muestra que combina lo íntimo con lo monumental.
Las diez fotografías seleccionadas, impresas en gran formato, son un extracto de las miles de imágenes capturadas durante la travesía. En ellas, el río Magdalena emerge como un personaje lleno de matices: fuerte, imponente, pero también vulnerable y necesitado de cuidado.
Juan Diego Pinzón no es un desconocido en el mundo de la fotografía. Con una trayectoria que abarca exposiciones en Colombia, Francia, España y Cuba, su obra ha sido reconocida por su capacidad para capturar culturas y paisajes con un enfoque documental único. Entre sus trabajos más destacados están Hilo de plata en noche de luna llena, que retrata el Cañón del Chicamocha, y El viaje del cóndor, dedicado a los páramos de Colombia.
Su estilo, marcado por la sensibilidad y la profundidad, lo ha hecho merecedor de menciones especiales en el Salón Colombiano de Fotografía y de colaboraciones con figuras como Ruven Afanador y David Manzur. Ahora, con ”Sonrío Magdalena”, Pinzón suma un nuevo capítulo a su carrera, reafirmando su compromiso con la memoria y la naturaleza.

”Sonrío Magdalena” no es solo una exposición fotográfica; es una invitación a reconectar con el río que ha moldeado la historia de Colombia. Es un recordatorio de que en sus aguas no solo navegan peces y barcas, sino también sueños, luchas y esperanzas.
“Este proyecto es mi manera de decirle al río que no lo hemos olvidado, que queremos verlo sonreír de nuevo. Es un tributo a su grandeza, pero también un llamado a protegerlo, porque sin él, perderíamos una parte esencial de lo que somos como nación”, concluye Pinzón.
La exposición promete ser más que una muestra artística: será una experiencia que quedará grabada en quienes se atrevan a mirar al Magdalena con nuevos ojos.














