Cultura
Lunes 25 de noviembre de 2024 - 03:24 PM

Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander

Alejandro Murillo presenta Vórtice, una colección de cuentos inspirados en el paso del Gran Premio de la América del Sur por Capitanejo en 1948, donde historia y ficción se entrelazan en un viaje literario único.

Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: Paola Esteban

Era la medianoche del 20 de octubre de 1948 cuando 141 automóviles se alinearon bajo las luces tenues de Buenos Aires. Las máquinas brillaban como bestias listas para el combate, y los motores rugían con ansias de libertad. Los pilotos, sombras en movimiento, ajustaban los últimos detalles mientras el reloj avanzaba hacia el inicio de una epopeya que sería recordada como el Gran Premio de la América del Sur. Lea también: Embajada de Colombia en Chile reconoce labor artística de jóvenes de Bucaramanga

A esa hora incierta, en una ciudad que parecía contener la respiración, nadie podía prever los desafíos que los aguardaban. La carrera, impulsada por el gobierno de Juan Domingo Perón, atravesaría seis países: Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Era más que una competencia: era un viaje hacia lo desconocido, un pulso entre la destreza humana y la furia de los caminos. Catorce etapas que serpenteaban entre montañas, desiertos y selvas, desafiando a la suerte y al destino.

El 6 de noviembre, en la etapa doce, la carrera llegó a un lugar inesperado, un pequeño punto en el mapa colombiano llamado Capitanejo, en Santander. Allí, entre montañas imponentes y un aire cargado de expectación, el Automóvil Club Argentino había instalado un puesto de control. Los habitantes del pueblo, acostumbrados a la calma del día a día, se vieron sacudidos por el estruendo de los motores y el paso vertiginoso de las máquinas. Era como si el tiempo se hubiese detenido para contemplar el espectáculo.

Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

Capitanejo, a mitad de camino entre Bogotá y Cúcuta, se convirtió por unas horas en el corazón de la aventura. Los corredores, algunos exhaustos, otros impulsados por una determinación feroz, sabían que el final de esta etapa era solo un preludio para lo que aún les esperaba. Mientras las luces de los autos se perdían en la distancia, el eco de sus motores quedó grabado en las montañas, como un testigo mudo de su paso.

El Gran Premio de la América del Sur no fue solo una carrera. Fue un drama de hombres y máquinas, un desafío al destino en un continente lleno de paisajes tan imponentes como impredecibles. Fue, en cada kilómetro recorrido, una historia de valentía, gloria y peligro.

Repensando este suceso nace Vórtice, una colección de cuentos de Alejandro Murillo que se presentará este jueves, a las 6:00 p.m. en la Casa Cultural El Solar.

Vórtice es como un abanico de relatos que unen el polvo de los caminos santandereanos con las huellas indelebles de la historia universal. Su libro, ganador en la convocatoria Cultura con Berraquera de la Gobernación de Santander, ha sido editado con el esmero artesanal de la editorial Taller Ambidiestro. Es más que un libro; es un puente entre tiempos y geografías.

La génesis de esta obra comenzó hace años, cuando Murillo, arquitecto e historiador, decidió escarbar en las entrañas de la provincia de García Rovira, una región que, aunque silenciosa, guarda en su seno historias tan vibrantes como la primera luz que encendió una cámara en Colombia, allá en el estudio de una pionera en Málaga. Pero el hallazgo que encendió su imaginación fue otro: el paso de una de las carreras automovilísticas más legendarias del siglo XX por las calles polvorientas de Capitanejo.

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Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Vórtice: cuando el rugir de los motores sacudió las montañas de Santander. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

En las décadas de los 40 y 50, cuando la violencia política teñía de rojo los ríos de Colombia, un suceso insólito rompió la monotonía de las montañas santandereanas. Los bólidos de una carrera internacional atravesaron Capitanejo, dejando tras de sí una estela de asombro y adrenalina. Murillo encontró en viejas actas oficiales la prueba de ese instante extraordinario: un puesto de control de tiempo instalado en el pueblo, pilotos famosos deteniéndose entre sus calles, y el eco de los motores reverberando entre las montañas.

De ese choque entre lo local y lo global nacieron los cuentos que componen su libro, donde la ficción y la historia se entrelazan como el engranaje perfecto de un reloj. En seis relatos, Murillo rescata las voces de un pueblo acostumbrado al trote lento de mulas, enfrentado de pronto al vértigo de la velocidad. Con archivos fotográficos y documentos históricos, sus narraciones no solo transportan al lector, sino que lo invitan a reflexionar sobre las marcas que dejó ese evento en la memoria colectiva de Santander.

El lanzamiento promete ser más que un evento literario. Es una cita con el pasado, una conversación entre los motores rugientes de la historia y los susurros de un pueblo que, por un breve momento, fue testigo de lo extraordinario. Alejandro Murillo, con la mirada puesta en el horizonte y las manos llenas de palabras, nos invita a escuchar ese eco que aún vibra en Capitanejo, recordándonos que incluso los rincones más pequeños pueden ser escenario de los sueños más grandes.

Publicado por: Paola Esteban

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