Guías turísticos de Santander participaron en un taller sobre narrativas precolombinas que les permitió enriquecer sus conocimientos en patrimonio cultural.

Publicado por: Redacción Tendencias
En medio del ajetreo cotidiano del turismo regional, un grupo de guías turísticos de Santander se detuvo para mirar más atrás, más hondo, más dentro. Lo hicieron en la Universidad de Santander (Udes), donde participaron en el taller “Lectura del Lenguaje Precolombino”, una iniciativa académica que les permitió adentrarse en la cosmovisión de los pueblos originarios y fortalecer la calidad de los relatos patrimoniales que ofrecen a sus visitantes.
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Más que una capacitación técnica, fue una inmersión en la memoria simbólica del territorio. Durante una jornada que combinó teoría, práctica y sensibilidad histórica, los asistentes recorrieron espacios emblemáticos del campus, exploraron la reserva arqueológica y pusieron a prueba sus propias narrativas, guiados por Edgar Pico, museólogo, investigador y apasionado defensor del conocimiento ancestral.
“No basta con decir: ‘esto es una vasija o una figura zoomorfa’. Hay que saber de dónde viene, qué representaba, cuál era su función en la vida espiritual o cotidiana de los pueblos originarios”, explicó Pico. “Y sobre todo, cómo podemos transmitir ese saber a públicos diversos sin reducirlo a lo exótico o a lo decorativo”.
La jornada comenzó en la reserva arqueológica de la Udes, un espacio poco conocido incluso para los propios bumangueses, que alberga más de 600 piezas prehispánicas debidamente catalogadas bajo lineamientos del Icanh (Instituto Colombiano de Antropología e Historia). Allí, los guías aprendieron no solo a reconocer los distintos tipos de cerámica o figuras antropomorfas, sino también a respetar los protocolos de conservación y el valor de los contextos arqueológicos.
Luego vino el ejercicio de caminar el campus como si fuera una gran sala museal al aire libre. La arquitectura bautizada con nombres étnicos, las esculturas del maestro Alejandro Obregón, el imponente “Valle de los Caracolíes”, las placas, los árboles: todo fue objeto de análisis y reinterpretación. En ese recorrido, los participantes asumieron el rol de guías y ensayaron descripciones en voz alta, identificaron vacíos en sus discursos y reflexionaron sobre cómo incorporar al arte, la historia y el lenguaje simbólico en los relatos turísticos.
La ruta continuó hacia la Plazoleta de los Próceres y el Museo Arqueológico del Edificio Motilón, donde se detuvieron en piezas clave del imaginario precolombino: rostros tallados en piedra, figuras zoomorfas con funciones rituales y objetos que aluden al ciclo de la vida, la fertilidad y el más allá. Fue en ese momento cuando el taller alcanzó una dimensión más profunda: la conciencia de que cada objeto conserva una historia dormida, que espera ser contada con respeto y rigor.
El punto final fue simbólicamente potente: la escultura “Revolución de los Comuneros”, que sirvió como excusa para debatir sobre la resistencia histórica, la construcción de identidad regional y los vínculos entre memoria e interpretación. En palabras de Pico, “comprender el pasado no es una tarea estática. Es un acto político, una forma de situarnos en el presente y de decidir cómo narramos lo que somos”.
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Pero el taller no termina ahí. Uno de sus principales frutos será la posibilidad de abrir, de manera permanente, la reserva arqueológica y el museo universitario al público, en articulación con el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga y asociaciones de guías turísticos.
“Queremos que estos espacios entren al circuito cultural de la ciudad, que sean visitados los fines de semana, que estén vivos. Porque el patrimonio, cuando no se comparte, se apaga”, concluyó el investigador.
Los asistentes coincidieron en que la experiencia fue transformadora. “No solo aprendimos contenidos nuevos, también cambiamos la forma de ver lo que hacemos. Este taller nos recordó que cada recorrido puede ser un puente entre culturas, un viaje al pasado que resignifica el presente”, comentó una de las participantes.
Con iniciativas como esta, la Udes reafirma su compromiso con la divulgación del patrimonio arqueológico, artístico y simbólico del país, y aporta al fortalecimiento del turismo cultural en Santander. Una apuesta por formar no solo guías, sino narradores del alma profunda de la tierra que habitan.

















