Cultura
Lunes 07 de julio de 2025 - 04:36 PM

Enrique Lapaz inaugura el 42º Festival Internacional de Piano en Bucaramanga con un recital sublime

El pianista español Enrique Lapaz es el encargado de abrir el 42º Festival Internacional de Piano de Bucaramanga con un emotivo concierto de lanzamiento en la UIS.

Enrique Lapaz inaugura el 42º Festival Internacional de Piano en Bucaramanga con un recital sublime
Enrique Lapaz inaugura el 42º Festival Internacional de Piano en Bucaramanga con un recital sublime

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Publicado por: Redacción Cultural

La noche del jueves 10 de julio, el Aula Máxima de la Universidad Industrial de Santander se convirtirá en un umbral entre lo terrenal y lo divino. Allí, como un conjuro que anuncia el inicio de una travesía sonora por las raíces más profundas del continente, se celebrará el concierto de lanzamiento del 42º Festival Internacional de Piano. Bajo el lema “¡Ritmos que vibran, historias que suenan!”, el festival se prepara para un agosto colmado de música, saberes y memoria colectiva, y lo hizo con un abrebocas tan virtuoso como conmovedor: la presentación del pianista español Enrique Lapaz.

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El invitado, una figura de prestigio en los escenarios europeos, ofreció un programa titulado “Lo sublime y lo profano: danzas desde el cielo hasta el abismo”, un viaje emocional de contrastes y pulsaciones humanas, tejido a través de las partituras de Chopin, Schumann y Liszt. Una tríada de compositores románticos que, en las manos de Lapaz, cobró vida con una sensibilidad casi litúrgica.

Desde el primer compás del Impromptu N°3 Op.51 de Chopin, se percibió que la velada no era solo un concierto, sino un acto de evocación. Lapaz no interpreta: cuenta. Narra con los dedos, articula con los pedales, respira con las pausas. Enseguida vino la célebre Balada N°1 Op.23, donde el virtuosismo y la ternura se entrelazaron en una tensión poética que mantuvo al público suspendido en la vibración de cada acorde.

Pero fue con las Danzas de la Cofradía de David, de Schumann, donde el repertorio alcanzó una especie de éxtasis polifónico. Las dieciocho miniaturas pianísticas, inspiradas en una imaginaria sociedad de artistas que celebran la victoria del espíritu sobre lo vulgar, parecían resonar con el espíritu del festival: un acto de resistencia cultural desde la belleza. Florestan y Eusebius, los dos alter egos de Schumann, uno impetuoso, el otro introspectivo, dialogaron con soltura a través del piano de Lapaz, como si el teclado fuese un campo de batalla entre el frenesí y la contemplación.

El cierre, con el Vals Mephisto N°1 de Liszt, fue un vértigo. La figura del diablo danzante, inspirada en el Fausto de Lenau, puso a prueba la técnica y la teatralidad del pianista, que respondió con un despliegue fulgurante. Aquí, lo profano alcanzó su clímax: fue como si el piano ardiera en llamas invisibles y, al mismo tiempo, supiera contener la oscuridad con elegancia.

Más allá del deleite estético, este concierto funcionó como una ventana hacia el corazón del Festival Internacional de Piano, que este año se celebrará del 4 al 23 de agosto con una propuesta curatorial profundamente significativa: un recorrido sonoro inspirado en las tradiciones negras e indígenas de América Latina.

La Dirección Cultural de la UIS, institución organizadora, ha concebido esta edición como un ejercicio de memoria, escucha activa y reconocimiento. En palabras de los organizadores, se trata de “un diálogo sonoro que celebra la riqueza y diversidad de las influencias africanas y de comunidades ancestrales que han moldeado el patrimonio musical de nuestra región”. Este enfoque no solo resalta la dimensión artística del evento, sino su vocación pedagógica y social.

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Durante tres semanas, Bucaramanga y una docena de municipios santandereanos se convertirán en escenarios de una programación gratuita y abierta al público, que incluye recitales, exposiciones plásticas y museológicas, cine, clases magistrales, concursos y actividades de extensión. En total, once programas componen esta parrilla diversa y polifónica.

Enrique Lapaz, la antesala perfecta

La presencia de Enrique Lapaz como artista inaugural no es una casualidad. Su trayectoria, que incluye galardones en prestigiosos concursos como el Sergey Prokofiev de San Petersburgo o el Iturbi de Valencia, y su formación en centros de excelencia como el Conservatorio Rimsky Korsakov y la Escuela Reina Sofía, lo convierten en una figura emblemática de la música académica contemporánea. Su capacidad para transformar la partitura en relato, en color, en presencia viva, fue el tono exacto para inaugurar este festival que no solo busca entretener, sino conmover, educar y dignificar la diversidad cultural.

Lapaz, hoy profesor en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, entiende la música como un medio para hablar de lo humano. Y ese entendimiento fue tangible en cada nota, en cada pausa que dejaba espacio para la emoción. Fue un privilegio escucharlo.

Con esta presentación, el Festival Internacional de Piano dejó claro que su edición número 42 no será un evento más, sino una oportunidad para reencontrarse con los ritmos fundacionales de nuestro continente. Una invitación a escuchar desde otros sentidos, a reconocer en cada nota la vibración de los pueblos que nos anteceden.

La programación completa podrá conocerse a través de la Tiquetera UIS, y el acceso a todos los eventos será libre y gratuito. Como cada año, el festival promete ser un encuentro entre generaciones, lenguajes y culturas; pero en esta ocasión, con el foco puesto en las raíces que danzan bajo nuestros pies.

Porque cuando la música se hace con memoria, cada tecla es un tambor, cada pausa un susurro ancestral, y cada concierto una forma de resistir al olvido.

Publicado por: Redacción Cultural

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