Portales de Imaginación es una película hecha por niñas y niños de Santander que se estrena en Ulibro 2025, como parte del proyecto del Festival SanFici que promueve el cine comunitario desde las infancias.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Hay quienes apuestan por hacerlo con lo que hay: con las manos, con la voz de la comunidad, con los ojos atentos de las niñas y los niños. Portales de Imaginación, el nuevo cortometraje del Festival Santander Internacional de Cine Independiente (SanFiciI), es eso: un gesto cinematográfico hecho con dignidad, que nace desde la escuela, se construye en colectivo y encuentra en la infancia una forma radical de narrar.
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La película se estrenará el próximo 26 de agosto a las 2:00 p. m., en el marco de Ulibro, la feria del libro más importante del oriente colombiano. La función será con entrada libre y tendrá lugar en una sala para 300 personas, con la presencia del equipo realizador y del director artístico del festival, el santandereano Pablo Enciso, quien viajará desde Argentina para acompañar este momento clave.
El cortometraje fue creado junto a estudiantes del Colegio Instituto Caldas de Bucaramanga, en el marco del proyecto Santander visto por sus niños, una línea de trabajo que San Fici sostiene desde hace nueve años y que entiende el cine no solo como arte, sino como herramienta pedagógica y comunitaria. En esta ocasión, la historia gira en torno a la vida y obra del maestro Jorge Matilla Caballero, referente esencial del arte y la cultura santandereana. Pero no se trata de una biografía convencional: se trata de cómo lo ven y lo reconstruyen los niños. De cómo su memoria dialoga con la libertad de quienes están empezando a nombrar el mundo.
Portales de Imaginación no es una película sobre niños: es una película hecha por ellos. Desde la investigación y la construcción del guión, hasta las entrevistas, la narración y las decisiones estéticas, las niñas y niños participaron activamente en todo el proceso. Con acompañamiento de artistas y formadores, asumieron el lenguaje audiovisual no como algo lejano, sino como una forma natural de expresarse.
Y esa es una de las apuestas más valiosas de este proyecto: creer en la capacidad creadora de la infancia. No como espectadores pasivos, sino como narradores críticos, como sujetos capaces de pensar su territorio, de preguntarse por el arte, por la historia, por el presente. En un país donde muchas veces se les excluye de los relatos públicos, aquí los niños toman la palabra, y la cámara.
Desde su fundación en 2017, SanFici ha defendido un cine de resistencia: independiente, comunitario, de bajo presupuesto pero alto en convicción en medio de un ecosistema desigual y muchas veces precarizado, el festival ha logrado posicionarse como un espacio clave para la exhibición y producción de cine desde las regiones. Bajo la dirección artística de Pablo Enciso, ha tejido una red de afectos, ideas y procesos que conectan lo local con lo global, lo escolar con lo artístico, lo experimental con lo profundamente humano.
Santander visto por sus niños es, quizás, uno de sus proyectos más emblemáticos. Un laboratorio que se ha sostenido durante casi una década y que ha permitido que cientos de niñas y niños de instituciones educativas de la región participen activamente en la creación de piezas documentales sobre su entorno. Desde las calles del barrio hasta los museos, desde las palabras de los abuelos hasta las huellas de un artista, cada película ha sido un ejercicio de memoria viva.
Portales de Imaginación fue posible gracias al apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga y un equipo comprometido con una ética de producción honesta y colaborativa. No hubo alfombra roja ni sets sofisticados: hubo escucha, hubo juego, hubo preguntas. Y eso, en sí mismo, es una declaración política sobre cómo y para qué se hace cine en Colombia.















