La Cámara de Comercio de Bucaramanga acoge Geometrías Derivadas, la exposición de César Dalas que fusiona arte, diseño y conciencia ambiental.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
En el taller de César Dalas una línea recta rara vez llega intacta a su destino. Lo que comienza como una figura limpia en la pantalla del computador, pronto se curva, se estira o se fragmenta en medio del trabajo manual. Esa desviación no es un error: es el corazón mismo de Geometrías Derivadas, su más reciente exposición, que se puede apreciar en la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
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El título, cuenta, nació de observar su propio proceso: “las formas geométricas parten de una estructura básica, pero en algún punto se desvían, se deforman, se transforman. Me interesa ese momento en que la geometría deja de ser exacta para integrarse con otras lógicas: lo orgánico, lo urbano, lo emocional. Es una derivación no solo en el sentido matemático, sino simbólico. Trabajo desde lo racional, pero lo dejo evolucionar, mezclarse y generar nuevas formas. Esa derivación define el carácter de cada pieza”.
En ese territorio, la geometría es un organismo vivo. Dalas no busca que sus obras se contemplen en silencio, sino que se sientan como presencias que respiran. “Quiero que el público intuya un movimiento, una tensión entre lo calculado y lo imprevisible. Estas formas no están quietas, están en proceso, como nosotros”.

Para que las estructuras, tradicionalmente asociadas al orden, transmitan emoción, el artista recurre a la escala, la repetición, la distorsión y el vacío. “Cuando una forma se curva, se estira o se rompe, deja de ser estática. Empieza a generar tensión, ritmo, pausas. La geometría comienza a expresar algo, a sugerir una energía contenida en su forma”, explica.
Cada pieza se presenta como un pequeño relato visual. Los títulos actúan como detonantes conceptuales, una primera pista que invita a entrar en la obra y a construir una interpretación propia. “Proponen una estructura abierta que permite interpretaciones diversas, una conexión inicial que facilita el acceso a lo abstracto, dejando espacio para que el espectador proyecte sus propias relaciones y se vea reflejado en la complejidad geométrica que habita en lo cotidiano”, señala el artista.
Historias inscritas en las formas
En este conjunto de esculturas, las formas hablan de transformación y adaptación. Reflejan cómo lo natural y lo construido conviven en un mismo entorno y, a veces, entran en tensión. Algunas piezas incluso aluden a problemáticas ambientales como la contaminación por microplásticos: “son fragmentos sólidos que se dispersan en el agua y afectan el equilibrio de los ecosistemas marinos. A través de estas esculturas propongo reflexionar sobre esta problemática y la necesidad de construir una relación más consciente con nuestro entorno”.

Dalas busca que la experiencia sea intensa y corporal: “quiero que el espectador sienta el peso visual de las formas, que el contraste y la geometría lo detengan. Que las obras impongan su presencia y obliguen al cuerpo a reaccionar, a cambiar de ritmo, a ajustar la mirada. Que no pasen desapercibidas: que se sientan, que se enfrenten, que hablen fuerte”.
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El desafío para el visitante no es solo estético, sino también de observación atenta: detenerse, recorrer cada línea, analizar la composición y comprender la intención detrás de cada decisión formal.
Su trabajo se mueve en una frontera porosa entre arte y diseño industrial. Del diseño toma la precisión técnica, las metodologías de producción y el conocimiento de materiales; del arte, la libertad conceptual y la exploración de lenguajes visuales. “Las dos disciplinas se cruzan y retroalimentan: el arte me da libertad conceptual y el diseño me da herramientas para materializarlo”.

Sus referentes van desde la arquitectura moderna, cada vez más adaptable a los ritmos y contradicciones de la ciudad, hasta patrones biológicos como la morfología de los corales, el crecimiento de las plantas o las membranas celulares. “Me interesa cómo la naturaleza organiza el caos y cómo eso se puede reinterpretar en lenguaje escultórico”, afirma.
Tecnología, sostenibilidad y huella artesanal
La experimentación tecnológica es clave en Geometrías Derivadas. Dalas utiliza impresión 3D y materiales biodegradables derivados del almidón de maíz y la caña de azúcar, lo que le permite producir de forma más consciente. “La posibilidad de trabajar con tanto detalle, de construir forma a partir de capas, me abrió un nuevo lenguaje expresivo y una nueva forma de abordar la escultura desde la geometría y la experimentación”.
Pero el proceso no termina en la máquina. Tras el modelado digital, llega la etapa en el taller, donde la pieza adquiere texturas y matices inesperados: “no busco replicar la perfección del modelo, sino superarla. En el proceso emergen detalles que no estaban en la pantalla, y eso le da carácter propio a cada obra”.












