Cultura
Viernes 08 de agosto de 2025 - 10:21 AM

Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante

Este 9 de agosto, Vuelo Rasante llega al Teatro Santander con una propuesta escénica inmersiva que fusiona danza, luz y sonido, invitando al público a explorar el territorio del Cañón del Chicamocha de una forma sensorial y única.

Vuelo Rasante es una experiencia inmersiva pensada para envolver al espectador en una atmósfera única, donde el cuerpo, el espacio y el paisaje se funden en un diálogo constante. Foto suministrada/VANGUARDIA
Vuelo Rasante es una experiencia inmersiva pensada para envolver al espectador en una atmósfera única, donde el cuerpo, el espacio y el paisaje se funden en un diálogo constante. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

Este 9 de agosto, el Teatro Santander será el escenario de una experiencia única para los amantes del arte escénico con la presentación de Vuelo Rasante, la cuarta entrega de La Edad de las Piedras, un ambicioso proyecto artístico que explora las relaciones entre el cuerpo humano, el paisaje y la historia del Cañón del Chicamocha. Con funciones a las 5:30 p.m. y 7:30 p.m. en el Teatro Escuela, la obra, dirigida por los coreógrafos y artistas interdisciplinarios María Casadiego Arias y Máximo Mínimo, invita a la audiencia a ser partícipe de un viaje sensorial que va más allá de la danza, fusionando movimiento, luz, sonido y elementos del paisaje.

Vuelo Rasante es una experiencia inmersiva pensada para envolver al espectador en una atmósfera única, donde el cuerpo, el espacio y el paisaje se funden en un diálogo constante. A través de una puesta en escena dinámica que integra seis escenas, la obra presenta un collage visual y sonoro que invita a los asistentes a explorar, desde la cercanía, los elementos simbólicos del territorio: fósiles, nopales, piedras y otros vestigios del Cañón del Chicamocha, que se convierten en los protagonistas de una narración no lineal.

El dispositivo escénico, que incluye tarimas móviles, un portal de niebla, proyecciones de video y un sistema de sonido envolvente, está diseñado para que el público pueda moverse por el espacio y experimentar la obra desde diferentes perspectivas. Cada cambio en la escena se ve amplificado por el sonido y las proyecciones, lo que permite que la audiencia se sienta parte activa del proceso. “La experiencia es como un viaje a través del tiempo y del espacio, donde el público no solo observa, sino que interactúa y forma parte del relato”, afirman los directores de la obra.

Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante. Foto suministrada/VANGUARDIA

El trabajo sonoro, compuesto por Máximo Mínimo y Leo Parra, no solo acompaña la danza, sino que la convierte en un vehículo de transformación emocional. Las texturas del paisaje se entrelazan con música original, creando una atmósfera envolvente que amplifica las sensaciones y permite que el espectador viva una experiencia única.

Un diálogo entre el cuerpo y la naturaleza

El concepto de Vuelo Rasante se basa en una coreografía que explora la relación entre el cuerpo humano y el territorio. Los movimientos de los bailarines, cuidadosamente creados para la obra, buscan imitar la fluidez de la naturaleza y los vestigios que han quedado de tiempos pasados en la región. La danza se convierte en una forma de rendir homenaje a los elementos naturales del Cañón del Chicamocha, creando una fusión entre lo humano y lo telúrico.

La obra propone una mirada sensorial, donde el tiempo y el espacio se pliegan sobre sí mismos. A lo largo de la función, el espectador atraviesa distintos umbrales, no solo físicos, sino también conceptuales. El uso de la niebla y la luz proyectada, junto con las interacciones sonoras, transforma el espacio escénico en una suerte de paisaje virtual, donde las piedras, los fósiles y los nopales cobran vida, evocando gestos y sensaciones de épocas pasadas.

“Queremos que Vuelo Rasante sea una experiencia que vaya más allá de la danza. Es una invitación a habitar el espacio, a vivir el territorio de manera sensorial, conectando los cuerpos con las piedras, el sonido con el paisaje”, explica la reconocida bailarina María Casadiego Arias, una de las directoras de la obra.

Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante. Foto suministrada/VANGUARDIA

Este trabajo escénico es el resultado de una colaboración interdisciplinaria entre el Laboratorio Experimental Cuerpo y Escena, que reúne a jóvenes bailarines y artistas de la Escuela Municipal de Artes de Bucaramanga (EMA), y el colectivo Septum. Creado en 2017, el Laboratorio busca ofrecer experiencias de creación artística en espacios no convencionales, invitando a los artistas a explorar nuevas formas de narrar a través del movimiento. En Vuelo Rasante, este enfoque experimental se traduce en una propuesta escénica que desafía las formas tradicionales de representación, invitando al público a experimentar la obra de una manera más activa y envolvente.

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El proyecto ha sido concebido como una reflexión sobre el territorio y sus elementos simbólicos, destacando la importancia de la tierra y la memoria colectiva. Además de su trabajo en Vuelo Rasante, el Laboratorio experimental Cuerpo y Escena ha participado en diversos festivales nacionales e internacionales, como el Festival Danza en la Ciudad en Bogotá y el Programa Teatro en Plazas Públicas en Ciudad de México.

Con una duración de 50 minutos, Vuelo Rasante es una obra que se recomienda para mayores de 12 años y está pensada para aquellos interesados en experiencias artísticas que exploren los límites de lo visual, lo sonoro y lo corporal. La pieza es ideal para quienes buscan una experiencia estética que combine lo sensorial con lo reflexivo, invitando a cada espectador a vivir un viaje personal a través de los elementos del paisaje.

Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una experiencia inmersiva que conecta el cuerpo con el Cañón del Chicamocha: Vuelo Rasante. Foto suministrada/VANGUARDIA

La obra es una propuesta que trasciende la danza tradicional, proponiendo una nueva forma de experimentar el arte escénico, donde la interacción del público con el espacio se convierte en un elemento central de la narrativa.

  • Fecha: 9 de agosto
  • Horarios: 5:30 p.m. y 7:30 p.m.
  • Duración: 50 minutos
  • Edad mínima recomendada: 12 años
  • Lugar: Teatro Santander, Bucaramanga

Para más información y compra de entradas, los interesados pueden comunicarse directamente con el Teatro Santander o visitar su página web.

Publicado por: Redacción Cultural

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