Un colectivo de tres mujeres artistas está posicionando a San Gil como un nuevo destino cultural con un carnaval literario hecho de libros, risas, máscaras y resistencia. Esta es la historia de SangilArte y la Provincia y su proyecto: “La fiesta de las letras”.

Publicado por: Redacción Cultural
La mesa es humilde: un cuaderno cuadriculado, dos resaltadores cansados y una lista de teléfonos escrita a mano. En torno, tres mujeres hablan con los codos sobre la madera, como quien afirma un territorio. No es una oficina, es un punto de partida. Afuera, San Gil vende su rutina de capital turística; adentro, ellas ensayan la ciudad que no sale en los folletos: la que escribe, lee, se ríe y se reconoce.
Lea también: Este es el poemario inspirado en mujeres de la cárcel de Bucaramanga: Cantares alados
“A nosotras nos cerraron muchas puertas”, dice una de ellas, “y el arte no es para cerrar nada: es para edificar, para sembrar paz”.
De ese gesto, convertir la arbitrariedad en expresión artística, nació SangilArte y la Provincia, un colectivo de tres gestoras culturales, escritoras, docentes y artistas que se unieron para abrir un espacio que visibilice a poetas, escritores y artistas de la región y, sobre todo, para posicionar a San Gil como destino cultural.
Son ellas Jenny Zarit Bautista Rojas, poeta, escritora, docente y actriz de teatro; Helena Acevedo Estevez, escritora, poeta, locutora de radio, gestora cultural y actriz y Nohora Margarita Carreño Rojas, docente, gestora cultural y actriz de teatro.
Soñaron con una ciudad que no fuese solo “capital del turismo de aventura”, sino capital de la cultura, del arte y de la literatura. Cuando el sueño encontró verbo, se volvió organización; cuando encontró calle, se volvió carnaval literario.
La primera edición fue el acto de fe: voces locales y de las provincias vecinas se tomaron la palabra. Mesas pequeñas, lecturas al aire libre y la logística sostenida a pulso. La contabilidad del esfuerzo es pura honestidad: arduo, complejo, hermoso, satisfactorio.
Hoy, ese cuaderno tiene otra página: la segunda edición de La fiesta de las letras se celebrará entre el 28 y el 31 de agosto de 2025. La lista escrita a mano ensancha el mapa, Medellín, Bogotá, Boyacá, Barrancabermeja, Bucaramanga, y, al lado, una columna clara: transporte, hospedaje, sonido. Porque los sueños también se presupuestan.
Publicidad
“Necesitamos apoyo logístico y económico”, dicen sin confundirse: autogestión no es milagro.
Si el carnaval es el corazón, Las Comadres son el pulso. Nacieron el año pasado como un fogonazo de color: tres personajes autóctonos, urbanos y campesinos a la vez, con faldas que bailan cumbia y lengua que dispara dichos. No enseñan con índice: transforman con humor.
Entre carcajadas, sueltan palabras que se vuelven ancla: santandereanas, identidad, idiosincrasia. No imitan: recuerdan. Y en ese recordar, resisten.

Así será La fiesta de las letras 2025
La programación comenzará el jueves 28 de agosto con la inauguración de la Feria Independiente del Libro, que tendrá lugar en el Centro Comercial El Puente. Será el punto de encuentro inicial entre editoriales, autores y lectores, y marcará el arranque festivo de esta segunda edición del carnaval literario.
El viernes 29 de agosto, las actividades se trasladan a la Casa del Libro Total, donde se realizará la apertura oficial del evento a las 9:30 de la mañana. En horas de la tarde, a las 4:00 p. m., tendrá lugar la esperada Gala de escritores, un espacio para que los invitados compartan su obra con el público y se reconozca el poder transformador de la palabra.
El sábado 30 de agosto estará lleno de literatura en movimiento. A las 9:30 de la mañana, el parque principal de San Gil será escenario de Letras al Parque, una jornada de lectura al aire libre pensada para acercar los libros a la comunidad. A las 3:00 p. m., diversas cafeterías de la ciudad abrirán sus puertas para recibir las tomas literarias, encuentros íntimos con autores en espacios cotidianos. Finalmente, a las 6:30 de la tarde, de nuevo en la Casa del Libro Total, se celebrará el lanzamiento de dos libros: La mirada expectante, de Jenny Zarit Bautista Rojas, y Los relatos de la abuela María, de Helena Acevedo Estevez.
El domingo 31 de agosto será el cierre de esta edición, con la clausura oficial, la entrega de reconocimientos a quienes hicieron posible la fiesta y la presentación estelar de Las Comadres, los entrañables personajes autóctonos que, con humor e identidad santandereana, han sabido conquistar al público desde la primera edición.
Publicidad
En San Gil, “provincia” todavía guarda la tibieza de la sobremesa. SangilArte y la Provincia la usa como horizonte: provincia no como periferia, sino como red. Por eso primero convoca al talento local, que lo nuestro tenga casa, y luego abre ventanas para que entren vientos de otros lares.
La crónica de un proyecto así podría contarse como un rosario de obstáculos, actas, permisos, lluvia terca, pero ellas prefieren la estética de la solución. Mientras sellan un sobre con una solicitud, alguien bromea: “la burocracia también es un género literario”. Ríen. Luego vuelven al Excel. Aquí la palabra “apoyo” deja de ser abstracta: tarima, sillas, viáticos, difusión. No piden limosna: construyen alianzas.
Cuando cae la tarde, Jenny, Nohora y Helena guardan los resaltadores, cierran el cuaderno y se reparten tareas. San Gil seguirá ofreciendo rafting y cascadas, claro. Pero algo, en su corazón, también se está escribiendo. Y esa página, hecha de risas, bailes, libros y memoria, es la que SangilArte y la Provincia ha empezado a abrir, puerta por puerta, renglón por renglón.
Porque hubo quien quiso cerrarlas, y ellas aprendieron, con humor y paciencia, que las mejores puertas son las que se vuelven escenarios.

















